El presidente Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro se enfrentan en una segunda vuelta que determinará el rumbo de la principal potencia de la región.
Por Matias Illescas
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, se llevó la victoria en la primera vuelta de las elecciones con un 47 % de los votos, a diferencia de la mayoría de resultados que mostraron las encuestas previas, que ponían al actual presidente, Lula da Silva, un par de puntos por delante del candidato del Partido Liberal (PL). Al final, el mandatario obtuvo el 45,1 % de los votos, por lo que ambos candidatos se enfrentarán este domingo en una segunda vuelta para definir al próximo presidente de la primera economía de América Latina.
Los últimos sondeos muestran una diferencia de menos de un punto entre los dos candidatos, por lo que la elección parece estar muy cerrada. Aún así, la campaña de esta segunda vuelta ha tenido algunos momentos importantes que podrían ayudar a entender el resultado de este 25 de octubre. ¿Cómo llegan Flávio Bolsonaro y Lula da Silva a este balotaje?
El miércoles pasado Quaest, una de las principales empresas de investigación de opinión pública en Brasil, publicó una encuesta donde aparece Bolsonaro con 45% de intención de voto y Lula con 44%. La encuesta que publicaron la semana pasada mostraba el mismo resultado pero con un punto más para el liberal y uno menos para el candidato del Partido de los Trabajadores (PT). Pero a lo largo de estas tres semanas entre la primera y segunda vuelta se ha visto cómo la distancia entre ambos ha ido disminuyendo.
En los primeros sondeos posteriores a los resultados de la primera vuelta, Bolsonaro mostraba una preferencia del 52%, cuatro puntos por encima del petista, según una encuesta de Datafolha. Además, el candidato de la derecha recibió el respaldo de varios de los otros candidatos de la primera vuelta, entre ellos Romeu Zema, Ronaldo, Caiado y Augusto Cury. Si bien ellos no habían obtenido un gran porcentaje de los votos –alrededor del 5% entre los tres–, el hecho evidencia la preferencia de un sector relevante del escenario político.
Por otro lado, Lula ha recibido el apoyo de Samara Martins, bajo la premisa de «derrotar al fascismo», Hertz Dias, del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado, y de Edmilson Costa, del Partido Comunista Brasileño. Entre los tres, sumaron menos de un 1% de los votos en la primera vuelta. Sin embargo, el bolsón decisivo podría estar en los que estuvieron ausentes en la primera vuelta.
Para el doctor en Ciencia Política Roberto Goulart, el ausentismo de la primera vuelta podría ser determinante en la segunda, porque «son como 33 millones de personas los electores que no estuvieron, entonces, si 10 millones de estos 33 comparecen ahora en la elección, la transforman por completo». Esto, en un país donde el voto es obligatorio, podría terminar siendo un factor importante a considerar, ya que se trata de un 21,08% del electorado, de acuerdo con los datos del Tribunal Superior Electoral de Brasil.
Es por esto que Lula se ha enfocado, en parte, en este bloque, porque ha basado su campaña del balotaje en atraer el voto de los indecisos. Durante su campaña en el estado de Minas Gerais, declaró que «no le digan al indeciso qué candidato tiene que escoger. Pídanle que piense en qué Brasil quiere. Seguro que nos votará, somos la única opción de mejorar Brasil”.
Pero además, ha adoptado una mayor presencia en redes sociales respecto a la primera vuelta. Según un informe de la empresa de análisis de datos Projeto Brief, desde el 5 de octubre Lula tiene más de 200 millones de interacciones, tres veces más que las de Flávio Bolsonaro, que acumula 54 millones. El caso es diametralmente opuesto a lo que ocurrió antes de las elecciones. El 4 de octubre, día de la votación, Flávio Bolsonaro sumaba 3,9 millones de interacciones frente a los 170.000 de Lula.
Esto a pesar de que el candidato progresista criticó a Meta, dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, por supuesta interferencia en las elecciones presidenciales al «limitar el alcance de sus publicaciones». Meta negó las acusaciones y, ante el TSE, presentó su postura oficial defendiendo la neutralidad de sus algoritmos.
Sin embargo, el apoyo al presidente no se ha quedado en las redes. «Las movilizaciones favorables a Lula están poniendo en las calles un número muy grande de personas que no se había visto en un primer momento en la primera vuelta. La consecuencia es que, da la impresión, de que hay una impulso de subida de Lula que puede manifestarse en los últimos días», indicó Tullo Vigevani, experto en ciencia política.

Por otro lado, la subida de Lula coincide con la promulgación de la nueva escala de trabajo 5×2 en Brasil. Con ella, la carga horaria pasará de 44 horas semanales a 40, garantizando dos días de descanso semanales y sin reducción de sueldo en los empleados. Se trata de una medida de alta popularidad que entrará en vigor desde el 15 de diciembre de este año y fue aprobada con un solo voto en contra, es decir que tanto el oficialismo como la oposición estaban de acuerdo.
Al respecto, Vigevani considera que su impacto en la elección es incierto. Es un elemento favorable a Lula, pero no es seguro que pueda cambiar los resultados de la primera vuelta porque la gente que vota por la derecha y, en este caso por Bolsonaro, está bastante convencida de que Lula no es favorable a ello. Son anti-PT y anti Lula, por lo tanto, aún siendo una ley popular, no es seguro que tenga consecuencias de carácter electoral a corto plazo», señala.
Otro punto a considerar de cara al domingo es el desempeño de los candidatos en los debates. El pasado 18 de noviembre se llevó a cabo el primero en los estudios de TV Band en São Paulo, que estuvo marcado por declaraciones cruzadas entre ambos candidatos. «Fue un debate en el que Flávio Bolsonaro no contestó ninguna pregunta de Lula. Y Bolsonaro también utilizó el formato del debate para intentar hacer que Lula perdiese la razón», declaró Goulart.

Inicialmente, el senador Bolsonaro no planeaba presentarse al debate, pero ante la disminución de la diferencia que mostraban los sondeos de opinión, cambió de postura para buscar recuperar votos. Para Vigevani es difícil que el encuentro entre ambos logre mover votos ya consolidados pero, para Goulart, podría influir también por la difusión de clips en las redes sociales que «han repercutido mucho y pueden contribuir para uno o para otro para llevar su mensaje a los otros electores, los indecisos».
La elección de todas formas parece estar muy cerrada. Las encuestas muestran una diferencia mínima entre ambos candidatos, pero el panorama general de las últimas tres semanas muestra que el actual presidente ha logrado recuperar terreno. El resultado determinará el rumbo de Brasil y, en caso de que Bolsonaro se lleve la victoria, se confirmará el giro hacia la derecha de toda Sudamérica –a excepción de Uruguay–. De lo contrario, Lula, en su cuarto mandato, se posicionará como el bastión de la izquierda en el continente.
