Javier Milei y Lula da Silva protagonizaron una nueva disputa en el marco de la presentación de Flávio Bolsonaro como candidato a la presidencia.
Por Matias Illescas
Hace algunas semanas, el presidente argentino, Javier Milei, visitó Brasil en el marco de una celebración del Partido Liberal para anunciar la candidatura de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, como postulante a las elecciones de este 4 de octubre. Durante el evento, el mandatario argentino insultó a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva llamándolo «corrupto», «basura socialista» y «presidiario».
También criticó al juez supremo del Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, por no permitirle visitar al expresidente Bolsonaro, quien se encuentra recluido en prisión domiciliaria por el intento de golpe de estado que efectuó en 2023. ¿Qué repercusiones podría tener el conflicto en las relaciones entre ambos países?
Problemas consulares
El 25 de julio, el Partido Liberal presentó al senador Flávio Bolsonaro como su candidato a las elecciones generales de Brasil del próximo 4 de octubre. Uno de los asistentes del evento fue el presidente argentino Javier Milei, quien mostró su apoyo al candidato derechista y le pidió «parar la basura socialista» en las elecciones.

Desde el Ejecutivo brasileño habían advertido que esperaban que el mandatario argentino no atacara personalmente al presidente, pero aun así Milei se refirió a él con calificativos como «ladrón», «presidiario» y «totalitario», y mostró su preocupación por la amenaza que, según él, representa el «Riesgo Lula».
«Llama presidiario a Lula, sí, estuvo preso, pero apoya a Jair Bolsonaro, está preso, tiene prisión domiciliaria. (2:59) Y no es una incoherencia, es precisamente la disonancia lo que hace figura, y es que se nota que hay un interés político de ofender», expresó para Nexos el periodista especializado en temas internacionales, Ignacio Montes de Oca.
No es la primera vez que el libertario ataca al jefe de Gobierno brasileño. Desde que asumió el poder, en 2023, ambos líderes se han visto envueltos en un intercambio constante de adjetivos. Pero, esta vez, el argentino ha llegado a atacar incluso al juez supremo del Tribunal Federal Alexandre de Moraes afirmando que «la basura calva –refiriéndose al juez– no me permitió ver a mi amigo, injustamente encarcelado”.
En respuesta, el presidente del máximo tribunal, Luiz Edson Fachin, le pidió respeto por las instituciones brasileñas. Mientras que Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores (PT), el de Lula, declaró que es inadmisible que un mandatario extranjero visite el país para faltarle el respeto a las autoridades.
Además, como consecuencia de todos estos hechos, Lula llamó a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli. Esto significa que le pidió regresar temporalmente para conversar sobre la situación, pero no es lo mismo que retirarlo. También convocó al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para que dé explicaciones sobre el tema.
Para el especialista en política internacional Tullo Vigevani, «esta crisis fue precipitada por la actitud personal del presidente de Argentina y de un pequeño grupo que está a su alrededor, pero en la propia administración de Milei no todos apoyan esta posición de enfrentamiento tan ofensivo». Sin embargo, el experto consideró que la situación no tendrá repercusiones a largo plazo.
En la misma línea, Montes de Oca comentó que la situación «es grave en el sentido que rompe una tendencia, una relación que era una política de Estado. Argentina y Brasil tienen una relación económica que era impermeable a las preferencias de cada uno de los presidentes en cada lado».
El contexto también es tenso debido a que Brasil es el principal socio económico de Argentina tanto en importaciones como en exportaciones. En el primer semestre de este año, Buenos Aires ha destinado el 12,4% de sus exportaciones a su vecino del norte, según los informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina.
Además, Brasil es el socio principal del Mercosur, el Mercado Común del Sur fundado en 1991 mediante el Tratado de Asunción. y del que forman parte Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. El país de Lula es el principal destino para la exportación del mercado automotriz y del trigo, y uno de los más importantes de las manufacturas de origen industrial, ya que cerca del 38% de las que exportaron fueron a Brasil.
En ese sentido, Vigevani recalcó que sí va a haber una afectación. «El conflicto va a dificultar avances, desarrollos reales y el fortalecimiento del Mercosur. Eso depende mucho de las relaciones diplomáticas, y estas están en parte comprometidas, eso sí es verdad, por esta crisis», mencionó.
El impacto en las elecciones
El conflicto también podría tener repercusiones en el proceso electoral del 4 de octubre. Lula da Silva se enfrenta a Flávio Bolsonaro en busca de su cuarto mandato presidencial. Según la última encuesta de Quaest, del 3 de agosto, el candidato del PT se ubica en el primer lugar de las preferencias electorales con un 39%, mientras que Bolsonaro se mantiene por detrás con un 30%.
Pero la diferencia entre ambos candidatos ha variado. En marzo de este año, la misma encuestadora registró un margen de 5,8% entre ambos candidatos, el más estrecho de esta campaña. Sin embargo, en los últimos meses la diferencia ha aumentado, Lula ha mantenido una leve tendencia al alza, mientras que Bolsonaro ha tenido una caída considerable de tres puntos aproximadamente.
Algunos especialistas consideran que el impacto podría estar en la injerencia de MIlei. El argentino ha buscado mostrar su apoyo al hijo de Bolsonaro y ha promovido el voto en contra del oficialismo. En ese sentido, la derecha brasileña estaría buscando el apoyo de figuras internacionales para aumentar sus opciones de voto en los comicios.
«Me parece que el intento de la derecha más extrema de Brasil, representada en este momento por la candidatura de Bolsonaro, está utilizando la disposición mediática del presidente de Argentina, Javier Milei, para hacerse cargo de una parte importante de los medios y del debate público brasileño», indicó Vigevani.
Quaest también hizo una encuesta al respecto, y reportó que un 34% de consultados considera que el apoyo de Milei a Bolsonaro aumenta sus posibilidades de votar por Lula, mientras que un 27% sí seguiría el apoyo del argentino. El panorama muestra, por lo tanto, que la estrategia no estaría teniendo el efecto esperado.
Así lo creyó también Vigevani, quien explicó que «el movimiento no es neutral, tiene un significado, pero, por lo que hemos seguido de las encuestas, las consecuencias en la opinión de la mayor parte de la población brasileña no son positivas».
Pero el apoyo a Bolsonaro no ha venido solo por parte de Milei. Paralelamente al conflicto con Argentina, Brasil ha tenido tensiones diplomáticas con Estados Unidos. En respuesta a la demora en Brasilia en aceptar al embajador estadounidense propuesto, la administración Trump le canceló la visa a la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Ribeiro.
Para Montes de Oca, existe una coordinación entre Milei y Trump para promover la candidatura de Bolsonaro y atacar la de Lula. Sin embargo, tampoco cree que la estrategia esté funcionando. «Hablando con gente en Brasil, me han comentado que tiene el efecto reforzador sobre la postura de Lula, porque si hay una fuerza que es transversal a toda la política brasileña es el nacionalismo. Esto despierta un nacionalismo con un rival hemisférico que es Estados Unidos», indicó.
Con las elecciones a menos de dos meses, las tensiones entre estos países aumentan. Si bien las encuestas parecen mostrar un efecto contrario, el resultado está lejos de quedar definido.
