La reducción en la cantidad de vacantes de la Beca Bicentenario representa un punto de inflexión en el motor educativo peruano.
Por Alexandra Jave
La aplicación de becas educativas es una política pública que se ha venido implementando hace varios años desde el Ministerio de Educación, específicamente desde el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec). Entre los tipos están Beca 18 dirigida a escolares de último año de secundaria, Beca Excelencia Académica para Hijos de Docentes, Beca Permanencia de Estudios Nacional, Beca Perú y la Beca Bicentenario.
Esta última, ha sufrido un recorte en la edición de este año. De 150 vacantes en 2024 ha pasado a solo 20. Sin embargo, no solo se ha reducido la cantidad, sino también los beneficios y se han especificado aún más los requisitos para la obtención de esta.
Anatomía actual de la beca
La beca Bicentenario tiene por naturaleza impulsar estudios de maestría y doctorado en universidades extranjeras como la de Oxford, Harvard o Columbia. Para 2024, el total de la cobertura era de 150 vacantes, 135 para maestría y 15 para doctorado, cifras que se mantuvieron el año pasado; sin embargo, estas han sufrido una caída del 87 %, lo cual se traduce a 20, 17 para maestría y tres para doctorado.
En ese sentido, el presupuesto también ha variado, pero no ha disminuido proporcionalmente, ya que esta reducción ha sido del 22 %. En 2024 el monto asignado era de 5,958,788 millones de soles, mientras que en este año es de 4,650,946 millones. Sin embargo, no solo la cobertura económica ha cambiado, también lo ha hecho la parte burocrática con respecto a los beneficios.
Según el artículo 8 de las bases de 2024, la beca incluía, entre otros beneficios, el transporte interprovincial dentro del país, desde la localidad de origen del becario hasta el aeropuerto de salida, así como útiles de escritorio, materiales de estudio y uniforme o vestimenta. No obstante, estos cuatro conceptos ya no aparecen en el artículo 8 de las bases de 2026. En cambio, se mantienen la cobertura de matrícula y pensiones de estudio, la obtención del grado, el trabajo de investigación para la tesis, el transporte internacional, el alojamiento, la alimentación, la movilidad local, el seguro médico y los costos administrativos.
Además, se ha incorporado un nuevo requisito que consta en volver a trabajar al Perú luego de concluidos sus estudios. Este documento debe ser emitido por el empleador del postulante en el que se compromete a recontratarlo a su regreso al país o le otorga licencia para estudiar en el extranjero. Las reglas del concurso señalan que se le otorgará diez puntos extras si viene de una entidad pública o cinco si es que es privada.
Idel Vexler, exministro de Educación, está de acuerdo con este nuevo requisito. Considera que “los cambios como este que está haciendo Pronabec son pertinentes y que lo lógico es que cuando (el estudiante) se gradúe de magíster o de doctor, regrese al Perú a trabajar por lo menos una cantidad considerable de años o a su región de donde procede”.
Karina Morales, gerenta general del Centro de Análisis de Políticas Públicas en Educación Superior, coincide con relación a ello, pero advierte que “las bases están priorizando las 10 carreras top de una encuesta del sector productivo que hace el Ministerio de Trabajo, pero a la carrera de pregrado, por lo que si en posgrado el becario estudia una cosa completamente distinta, da igual”.
Importancia de las becas como política pública
La implementación y continuidad de las becas de estudio es una política pública imprescindible para que el motor educativo del país continúe avanzando. El hecho de que se hagan reajustes en los requisitos no necesariamente puede ser negativo, pero el recorte de vacantes sin duda tiene un efecto en las oportunidades para los estudiantes, elementos clave en el desarrollo del país.
En ese sentido, uno de los impactos más graves consistiría en “la pérdida de capital humano humano calificado que tanto necesita el país para ingresar a la OCDE para mantener los niveles de productividad que podemos tener con todos los recursos que tenemos como país, necesitamos capital humano”, indica Morales.
Según la OCDE, en 2024 solo el 2 % de los jóvenes adultos en el Perú tenía una maestría o grado equivalente, frente al promedio de 16 % de los países de la organización. Además, el informe Estudios Económicos de la OCDE: Perú 2025 sostiene que aprovechar plenamente el potencial del capital humano es necesario para sostener el crecimiento económico.
Cabe destacar que esa no es la única consecuencia que la especialista identifica. “Se está perdiendo la confianza de los profesionales en el Estado. Todos los años los profesionales sabían que tenían una opción en Pronabec para formarse y buscar ellos mismos cómo devolver al país este beneficio, pero ahora si se cambian los requisitos y se ponen muchas restricciones punitivas más que incentivos, entonces se está generando mucha incertidumbre en los estudiantes”, advierte.
En esa línea, otro de los criterios que ha cambiado para otorgar cierto puntaje es el de la condición de «víctima de la violencia habida en el país durante los años 1980-2000» —que en las bases 2024 otorgaba hasta 5 puntos adicionales como condición priorizable. Ahora ya no figura entre las condiciones de vulnerabilidad puntuables en las bases 2026. En cambio, aparece como nueva condición priorizable la de «Agente Comunitario de Salud».
En conjunto, los cambios en las bases de la Beca Bicentenario 2026 reflejan una modificación en los criterios de acceso, las condiciones de financiamiento y las prioridades de asignación de las vacantes. Estos ajustes plantean interrogantes sobre el alcance de la política de formación del capital humano peruano y su articulación con las necesidades educativas y laborales del país.
