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Marilú Martens: “La generación de la prueba PISA no está perdida, pero hay que tomar medidas urgentes”

La exministra de Educación conversó sobre los últimos resultados de la prueba PISA 2025 y las razones que explican el caso peruano.

Por Rafael Ortega Alva

El pasado 8 de septiembre se publicaron los resultados de la prueba PISA 2025. En el caso de Perú, que ya había registrado una caída en los resultados de 2022, esta nueva edición deja en claro que el problema ha escalado de manera abrupta: el desempeño registró un retroceso de 10 años. Si bien este empeoramiento ha sido a nivel mundial, el caso que nos concierne tiene otras aristas que son imposibles de ignorar. Por ello, conversamos con la exministra de Educación Marilú Martens, quien analizó la problemática del contexto peruano.

Hay especialistas que señalan que no debemos sobredimensionar los resultados porque, finalmente, no son un diagnóstico de todo nuestro sistema educativo. Entonces, ¿cómo se tienen que leer los resultados y qué nos dicen sobre nuestra realidad?

Es verdad que no da un diagnóstico, pero da un punto importante de conocimiento y nos dice cómo estamos. A partir de 2018 estamos cayendo y, si bien no hay que sobredimensionar, hay que tomar en cuenta esos aspectos.

La prueba es para estudiantes de 15 años, pero, ¿qué pasa con las demás edades?

Yo siempre digo que los problemas no comienzan a esa edad. Esto es un arrastre de la trayectoria en la escuela en la que año tras año vas pasando a otro grado superior sin haber desarrollado las competencias necesarias para seguir en el siguiente grado. Esto incluso empieza desde la gestación, donde empiezan a aparecer estas diferencias en las condiciones de desarrollo, que van a determinar el potencial para seguir avanzando en la vida.

A nivel mundial se señala que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías han sido el factor principal del retroceso, pero el Perú viene registrando un retroceso en sus resultados desde 2018, ¿qué otras cosas han afectado el rendimiento de los alumnos?

Son muchos. Es más, no atribuiría los problemas al uso de las pantallas o dispositivos digitales. Sería, en todo caso, al mal uso de estos dispositivos, ¿no? Lo que hemos tenido aquí es un Estado caminando sin norte. En los últimos años no ha habido una visión clara de lo que va a hacer el Ministerio de Educación. Lo que se hace es apagar incendios o continuar con lo mismo. Hemos estado a la deriva. 

¿La inestabilidad política de los últimos 10 años se ha traducido en los resultados de ahora?

Puede haber miles de ministros o directores generales, pero si la reforma —que ya vimos que tenía resultados— no se continúa, perdemos todo rumbo. 2018 fue un poquito por inercia, pero hasta allí se trabajó. Luego hemos hecho las cosas por hacer. No se han definido prioridades ni las condiciones que se deben mejorar para los estudiantes.

¿Qué cosas que se venían aplicando hace 10 años se perdieron en los últimos periodos de gestión?

Hay que mirarlo un poco al revés, te voy a decir lo que se ha ganado. En los últimos 10 años, el presupuesto para educación se duplicó. Eso es bueno. 

Pero eso es en total. De hecho, en el presupuesto de educación para este año, se recortó lo destinado a infraestructura. Lo que se ha elevado son las remuneraciones. 

Creo que los docentes tenían una brecha de ingresos, pero no hay un acompañamiento. Ok, se incrementan los ingresos, pero también tienes que mejorar los resultados de tu práctica. Lo que pasa es que no hay metas, entonces se duplicó el presupuesto y se asignó todo a gasto corriente. 

¿Qué aspectos son positivos? 

Hemos mejorado en temas de analfabetismo, se ha cerrado la brecha. Hemos mejorado en el tema de la calidad de la educación superior universitaria —aunque la superior técnica se quedó—. Si bien la Sunedu se ha debilitado, hoy las universidades tienen que pasar por un proceso de licenciamiento en el que tienen que mostrar ocho condiciones básicas para la calidad que ofrecen a los estudiantes. 

¿Le parece que la salud mental ha jugado un papel importante en este último periodo?

Es un tema que ha pasado a tener un puesto en la agenda pública de educación. Tiene mayor visibilidad la necesidad de acompañamiento. Al menos en el papel está, pero no sé cuánto se está haciendo.

Volviendo al presente, ¿podemos decir que estos son los primeros resultados reales de lo que nos dejaron esos casi 2 años de clases virtuales?

De todas maneras. Esa cantidad de tiempo es una pérdida de alto impacto. Nos ha perjudicado y le ha hecho mucho daño al mundo. Además, varios estudiantes salieron del sistema educativo y no se recuperaron. 

¿Qué tanto ha sido por culpa de la misma tecnología?

Responsabilizarla creo que es muy ligero, porque creo que se puede jugar a favor. Ahora, hay que ver también si se pierde la concentración, pero son una serie de cosas que hay que trabajar. Hay que tener una estrategia para que nuestros estudiantes desarrollen pensamiento crítico, capacidad de decisión basada en la evidencia, resolución de problemas…

Apoyado en la tecnología.

En la tecnología y otras herramientas.

¿Pero no cree que la pedagogía no se ha logrado adaptar a la misma velocidad como sí lo han hecho las nuevas tecnologías?

Totalmente Nos costó tratar de hacer educación virtual en un periodo de pandemia y nunca se evaluó el impacto de ese periodo, pero no fue bueno. 

Los chicos que hicieron la prueba van a salir dentro de poco y 7 de cada 10 se van a insertar en el mercado laboral, ¿cómo se van a ver reflejados estos problemas en otros aspectos de su entorno?

Muchos de ellos van a estar en trabajos intermitentes, informales o ilegales que no van a contribuir con su desarrollo. Además, de ese 30% que estará en la educación superior, habría que ver cuántos de esos terminarán la carrera. Ahí el número se reduce. Uno de los factores es la baja formación que han adquirido durante la educación básica.

La prueba PISA no evalúa la memorización ni la resolución de problemas matemáticos en tiempo récord, sino el pensamiento crítico aplicado a la realidad. Todos estos estudiantes no tienen siquiera las habilidades básicas para ello. 

Me acuerdo cuando yo estudiaba la carrera de educación lo primero que te enseñaban eran las capacidades básicas que cualquier estudiante debe desarrollar. Pensamiento crítico, desarrollo, capacidad de resolución de problemas, pensamiento creativo e identificación. Se hace desde que el niño entra a la escuela. Pero nuestro magisterio está muy orientado a la repetición.

Estos chicos que han dado la prueba, ¿son una generación perdida?

No, yo sí creo que se puede hacer algo, pero se tiene que hacer ya. No podemos seguir perdiendo tiempo.

¿Qué acciones debe tomar el Ejecutivo para solucionar un problema como este?

Objetivos concretos. Mejorar los logros de aprendizaje de los estudiantes. Mejorar la capacidad de los profesores de enseñar. Implementar tecnología, pero con una estrategia previamente trabajada. La salud mental y la nutrición, que son  tan importantes. Son pocos objetivos los que se deben poner. Y tiene que haber un acompañamiento sin caer en incentivos perversos…

¿Cómo cuáles? 

Hubo antes un bono, no sé si para el docente o para la escuela, si mejoraban los resultados de las evaluaciones. Entonces lo que hacían era preparar a los chicos para la evaluación, pero no necesariamente se estaban desarrollando las competencias necesarias para su trayectoria educativa.

¿Le parece que el panorama político de ahora es propicio como para poder realizar esos objetivos que señala?

Creo que todo panorama político es pertinente para poder implementar mejoras. El Ministerio de Educación tiene ahora un presupuesto que nunca antes había tenido.

Hace 10 años, cuando Fuerza Popular tenía mayoría absoluta en el Congreso, el partido decidió censurar al ministro Saavedra de la cartera de Educación. Muchos indican que ese fue el punto de inflexión de la crisis que tenemos en la actualidad. Ahora ellos son los que están en el Ejecutivo, ¿cómo los ve al mando de este sector?

Fuerza Popular tiene la oportunidad de poder realmente hacer mejoras en la educación. No solo eso, sino también tiene las condiciones. Pero lo que tienen que hacer ellos o cualquier partido es tener la claridad de lo que se quiere y se necesita hacer. Yo sí creo que este o cualquiera que quiera hacerlo tiene la oportunidad para lograrlo. 

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