A un mes de iniciado el gobierno de Keiko Fujimori, cuestiones como la solicitud de facultades legislativas al Congreso, en un contexto de emergencia nacional, han generado discrepancias en la opinión pública.
Por Alexandra Jave
Como algunos auguraban, el gobierno de la lideresa de Fuerza Popular no ha tenido una luna de miel. Este primer mes ha estado marcado por los cuestionamientos a las medidas anunciadas y luego retractadas, así como por las disonancias que ha habido dentro del gabinete ministerial.
Los puntos de fricción que circulan alrededor de su administración han abarcado las disposiciones para combatir la criminalidad -que durante el tiempo que lleva el gobierno electo no ha cesado-, enfrentar al Fenómeno El Niño y las novedades en materia económica.
En ese sentido, conversamos con el politólogo Iván Arenas, quien analizó los primeros días de Keiko Fujimori en la presidencia del país y la relación que está generando con el Parlamento para aplicar las políticas públicas anunciadas.
El Ejecutivo anunció que esta semana, a un mes del inicio de su gobierno, presentará el pedido de facultades legislativas al Congreso, ¿ese tiempo es razonable o se ha extendido demasiado?
La señora Keiko Fujimori, en su campaña, nos dijo que estamos en un estado de emergencia permanente, es decir, que ella venía a poner orden. El Perú necesitaba un gobierno de emergencia nacional por el fenómeno de El Niño, la inseguridad y más. Entonces, tomarse el plazo de un mes para poder presentar facultades… ¡Óigame! Pero ellos me dijeron siempre que estábamos en emergencia y un gobierno en ese estado debe ser atendido.
La presidenta ha pedido paciencia…
La gente no espera. Ahora, a Fujimori se le puede notar el liderazgo y puede hacer mejor y más cosas con el decreto de urgencia, pero creo que está midiendo demasiado el tiempo y creo que presentar después de 30 días el pedido de facultades -salvo que el pedido de facultades sea bastante acotado- es demasiado tiempo, entendiendo que estamos en un momento de emergencia nacional.
Una de las problemáticas que forman parte de esta situación es la inseguridad ciudadana, ¿las medidas que ha anunciado el Ejecutivo -como el plan Escudo- están siendo suficientes para enfrentarla?
Todos los planes van a fracasar si es que no hay una reforma dentro de la Policía Nacional. Aparte de esa institución, la corrupción está carcomiendo algunos lugares como las fiscalías, el Poder Judicial y todo el aparato que funciona con respecto a la administración de justicia en el país. Entonces, no va a haber ningún plan Escudo ni nada que funcione, si es que antes no hay una modernización y reforma de la Policía Nacional. Eso es evidente.
Uno de los más cuestionados es el jefe de la institución, Óscar Arriola…
La realidad está rebasando al señor Arriola. Debería salir, pero no lo quiere hacer. Eso indica que hay una rebelión de parte de Arriola o simplemente la presidenta no tiene todo el mandato ni liderazgo ni la fortaleza para decirle a Arriola «váyase». Porque finalmente Keiko Fujimori es su jefa y por más que tenga la protección de una ley, él debe irse.
El ministro del Interior, César Astudillo, se ha pronunciado sobre ello…
El señor Astudillo ha dicho que está acá por una ley. De hecho, ellos propusieron esa ley, Fuerza Popular fue quien ayudó. Todos hemos visto cómo el señor Vladimir Cerrón no ha podido ser capturado y cómo ha dicho que la Policía prácticamente es inepta. Entonces, aquí de lo que se trata es de tomar al toro por las astas. Si no se va, la señora Fujimori debe sacarlo, pero hasta donde he logrado percibir, creo que no tiene el poder suficiente para hacerlo.
Otro de los temas que circulan en la opinión pública es la promesa del aumento de Pensión 65 y del sueldo mínimo. El Ejecutivo se ha retractado y ha señalado que ambas medidas podrían ser implementadas recién el próximo año, ¿a qué se debe este aplazamiento?
Si el gobierno quiere ser exitoso, no lo va a poder ser con este Estado. Para eso necesita reformas que tiene que hacer junto con el Congreso. Entonces, para poder cumplir con todos los ofrecimientos, se necesita hacer varias cosas. Necesitas hacer una reforma tributaria o tener caja a través de los proyectos mineros y para lograrlo necesitas reducir el trámite y permisos. No es posible que una consulta previa tome siete años.
¿Y cómo afecta a la legitimidad del gobierno?
Creo que el gobierno está tratando de ganar legitimidad y el apoyo público a través de los ofrecimientos.
Pero, el hecho de que no los cumpla ¿no resultaría contraproducente?
Bueno, eso va a depender mucho de la muñeca política. Sin embargo, la gente no estaba preparada para escuchar que a partir del próximo año se verán los cambios. Me parece que ellos (Fuerza Popular) nunca entendieron cómo es el Estado a profundidad; con sus límites, trámites, procedimientos y facultades, y ellos para poder desmontarlo van a tener que tomarse su tiempo.
Otro de los temas en agenda es el Reinfo, el titular de la cartera de Energía y Minas, Guillermo Shinno, señaló que en noviembre se presentará una nueva propuesta de la ley MAPE, pero a la vez tampoco ha descartado la posibilidad de que el registro se vuelva a extender…
El Reinfo ha sido absolutamente un fracaso, por lo que se debería hacer una depuración antes de hablar de una ampliación. Una depuración nos ayudaría a identificar qué mineros no solamente tienen la intención de seguir en la formalización, sino cuáles son las posibilidades que tienen de hacerlo.
Entonces, ¿lo planteado por el ministro Shinno no sería lo más adecuado?
No es que no lo considere adecuado. Creo que al final, probablemente, nos quedemos con 3 o 4 mil Reinfos y ya no con los 27 o 32 mil, y con eso continuar el proceso de formalización.
Ahora, en estas últimas semanas Juntos por el Perú presentó dos mociones de interpelación contra los ministros Rafael Belaúnde y Guillermo Shinno, sin embargo, solo la primera se mantuvo. ¿Le parecen apresuradas o con justa razón?
Lo que veo es que de alguna u otra manera empieza a haber una relación recalcitrante con una parte de la oposición, la relación en los próximos cinco años va a ser una relación muy de choque. Todos los partidos necesitan siempre una dirección política y a mí me parece que estas cosas (las mociones de interpelación a los ministros de Estado) son muy apresuradas, porque no tienen la oposición, en este caso JP, no tiene una dirección política.
¿Y con respecto al resto de la oposición?
El señor Nieto no es capaz de poner agenda como oposición, el señor López Chau ha desaparecido en su rol de líder de una parte de ella y Obras es un conglomerado de congresistas que tampoco tienen una línea política. Entonces, veo al final del día, una oposición que no mide el timing político y que no es capaz de arrinconar al gobierno.
Es inevitable consultarle por el encuentro entre la presidenta Fujimori y el empresario argentino Damián Venezuela. ¿Cree que esto puede desestabilizar al Ejecutivo?
No lo creo. Hay que saber quién, si tienen o no tienen una relación, en fin, pero un presidente no es que necesariamente tenga vida personal, es presidente las 24 horas. Esto no es Sarratea 2.
