¿Cambios en Venezuela?

[Foto: Composición propia]

El retorno de María Corina Machado, la influencia de Estados Unidos y la presión del gobierno encargado abre un nuevo escenario político en Venezuela.

Por Alexandra Jave y Rafael Ortega

El regreso de Maria Corina Machado, la líder de la oposición y ganadora del premio Nobel de la Paz, tras 10 meses de ausencia, ha denotado la posibilidad de una transición a la democracia en Venezuela. Su retorno, sumado a las declaraciones de la actual mandataria Delcy Rodríguez, podrían marcar una reconfiguración del escenario político del país.

La Venezuela que dejó Machado en diciembre del año pasado no es la misma a la que encontró el 25 de octubre, iniciando con el cambio de gobierno. Rodríguez es ahora quien preside al país, luego de que la administración Trump capturara a Nicolás Maduro el 3 de enero. Por lo mismo, la relación entre el país caribeño y Estados Unidos se ha tornado bastante cercana, ya que Washington ha buscado el control de los recursos petroleros y la intervención en la transición política venezolana.

La llegada de la oposición

El retorno de la presencia de Machado en territorio venezolano ha impulsado la oportunidad de que la transición hacia la democracia se concrete. De hecho, la líder opositora ha declarado que ha llegado para “terminar la tarea”. En ese sentido, ha empezado a reorganizar sus contactos políticos, reunirse con familiares de presos políticos y preparar una gira nacional para promover un acuerdo que facilite esa transición.

Su regreso también ha generado tensiones con Delcy Rodríguez, quien criticó la movilización que acompañó su llegada. Cuatro días después del arribo de Machado, la mandataria reiteró públicamente su agenda reformista, su promesa de mejoras económicas y su compromiso con la apertura política, partiendo con el compromiso de llevar a cabo las elecciones con una autoridad electoral “renovada”.

“Está muy claro que para Donald Trump María Corina Machado no era un factor que él quería tomar en cuenta, por más que ya le hubiera regalado el premio Nobel. Por lo visto, él estaba muy contento con esta asociación con Delcy Rodríguez. Pero, María Corina Machado evidentemente es una persona que tiene mucho prestigio y es muy popular en Venezuela”, señala el internacionalista Francisco Belaúnde Matossian.

Sobre las posibles elecciones en 2027, las encuestas de Atlas Intel y Bloomberg respaldan la popularidad de la opositora, ya que la muestran con 52 % de intención de voto y a la encargada de la presidencia solo con 19 % (y 65 % desaprobación). En un escenario de confrontación directa entre ambas figuras, Meganálisis sitúa la intención de voto por Machado en un 84 % frente a un 5 % de Rodríguez. Sin embargo, no se debería desestimar la idea de la aparición de una figura chavista en los próximos comicios.

“Un movimiento político puede que decaiga, puede que no tenga la misma fuerza de antes, pero yo no dudo que en el proceso electoral va a aparecer algún candidato y algún movimiento que va a representar al chavismo. Un chavismo reciclado o uno 2.0, pero yo creo que el oficialismo va a tener un candidato”, advierte Ramiro Escobar, periodista y analista internacional.

Por lo mismo, hablar del fin del chavismo en Venezuela sería algo apresurado. Con más de 27 años en el poder –desde que Hugo Chávez asumió la presidencia el 2 de febrero de 1999– la erradicación del movimiento chavista no sería una cuestión realista, según indica Escobar.

“Los gobiernos de Chávez y luego los gobiernos de Maduro, crearon una estructura política, pero también un movimiento social. Por más que en los últimos tiempos navegaron en una enorme impopularidad, no hay que olvidar que en los primeros años del gobierno de Chávez se pusieron en marcha grandes programas sociales. Entonces, todo eso creó una adhesión social que ha perdurado a través de los años y se mantuvo fuerte mientras estaba vivo Hugo Chávez, pero empezó a decaer por los errores políticos que cometió Maduro cuando tomó el poder. No tenía el mismo carisma, bajó el precio del petróleo y no había cómo sostener esos programas”, señala el especialista.

¿Qué se juega?

Las relaciones del actual país caribeño distan mucho de lo que en años anteriores se vio. Luego de los sucesos del 3 de enero, Venezuela se ha visto marcada por una reestructuración política y económica, sobre todo con el país invasor. De hecho, ayer 2 de noviembre, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el nuevo canciller de Venezuela, Oliver Blanco, se reunieron en Washington tras las declaraciones de Rodríguez y las presiones de Machado. 

“María Corina le ha roto un poco los esquemas a un Estados Unidos que ya no la consideraba tan importante (…) Ella va a tener que negociar con Delcy Rodríguez al mismo tiempo que no desautoriza al gobierno de Trump abiertamente”, indicó Belaúnde Matossian. El internacionalista recordó que, en 2024, Machado había declarado estar dispuesta a llegar a un acuerdo con el chavismo y que, ahora, eso mismo tendría que hacer en búsqueda de la transición democrática. “Probablemente pacte algún tipo de amnistía si es que ella gana las elecciones”, señaló. 

Sin embargo, el papel de Estados Unidos sobre Venezuela se encuentra principalmente en el perfil económico. De acuerdo con el Observatorio de Complejidad Económica, el gobierno de Trump, para agosto de este año, le compró a Venezuela 1,710 millones de dólares, lo que significa un incremento del 1,790 %. De esta cifra, el 91% corresponde a petróleo crudo. Sin embargo, si se considera también el refinado y el croque de este hidrocarburo, el número se eleva al 98,3%. 

“Actualmente Venezuela es básicamente un protectorado de Estados Unidos y Trump es su presidente de facto (…) Aquí lo que le importa a ellos es finalmente el petróleo y, si Machado les garantiza eso, lo más probable es que la negociación sea positiva”, señaló Belaúnde Matossian. Además, indicó que es técnicamente inevitable que se garanticen elecciones limpias; sin embargo, la presencia del país norteamericano seguirá estando por largo tiempo. 

Cambio de administración, Machado, chavismo o Estados Unidos, lo que resulta claro es que los cambios en Venezuela ya comenzaron y, tras esta semana, lo que sigue irá en velocidades que hasta la fecha no se han visto. Pero el dilema parece que ya no estará en la garantía de unas elecciones transparentes, sino en ver hasta qué punto será negociado el territorio de más de 28 millones de ciudadanos.