Un nuevo acercamiento entre Trump y Kim Jong Un

Un nuevo acercamiento entre Trump y Kim Jong Un

El republicano afirmó que tiene intenciones de reunirse con el líder norcoreano, pero la situación no parece tan clara como aparenta.

Por Matias Illescas

Hace algunas semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que reduciría los ejercicios militares conjuntos que hace con Corea del Sur, porque «envían una señal totalmente inapropiada y hostil a un país que, desde que Donald J. Trump es presidente, se ha mostrado pacífico y respetuoso», en referencia a Corea del Norte.

Este interés de la Casa Blanca se ve envuelto en un contexto de una guerra que parece extenderse más de lo planeado, una caída en la aprobación del republicano y una confianza en Estados Unidos cada vez más fragmentada. ¿A qué se debe el interés de Trump por Pyongyang esta vez?

¿Cortina de humo?

Desde febrero de este año, Estados Unidos se ha visto envuelto en una guerra con Irán. En un principio, la motivación de los ataques de Washington era prevenir el desarrollo nuclear del país persa, pero, tras varios intentos de acuerdos de paz, la guerra sigue consumiendo gran parte de los recursos estadounidenses sin mostrar indicios de una eventual conclusión.

La situación ha llevado a que la imagen del presidente Trump pierda credibilidad y aprobación. De acuerdo con la encuestadora YouGov, a finales de agosto la desaprobación del presidente rondaba el 60%, mientras que la aprobación se encontraba en un 36%. Sin embargo, cuando inició la guerra, la desaprobación de Trump era del 47%, inferior a su aprobación, que alcanzaba el 49%. 

Pero la guerra no es lo único que ha socavado la confianza en el republicano. La población también está frustrada porque el crecimiento económico del país, propuesta bandera de la campaña de Trump, no ha alcanzado los estándares esperados. El déficit fiscal, según datos de la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA, por sus siglas en inglés), alcanzó los 88,600 millones de dólares, mientras que la deuda nacional llegó a su punto más alto superando los 40 billones de dólares.

Además, según una encuesta del Talker Research, el 90% de los estadounidenses piensa que hay una crisis en el costo de vida que los afecta. Muchos se quejan de que todo está más caro y de que no pueden vivir donde realmente quisieran.

A partir de esta situación surge la propuesta de Trump, en lo que, para algunos, parece ser un intento de desviar la atención de sus mayores problemas con algún logro. «Trump tiene múltiples problemas. No puede vencer a Irán, tiene el problema de la alza de los precios, su tasa de aprobación está en los suelos, tiene las elecciones de medio término en dos meses y medio, entonces está desesperado por conseguir apoyo, y lo único que puede conseguir es por lo menos los titulares en la prensa, es decir, que se va a reunir con Kim», explicó para Nexos Carlos Aquino, economista especializado en Asia-Pacífico. 

Sin embargo, además de acercarse a Kim Jong Un, Donald Trump buscaba «castigar» a Corea del Sur debido a que su presidente, Lee Jae Myung, se había negado a colaborar con Estados Unidos en la guerra con Irán. Esto a pesar de que los surcoreanos importan cerca del 70% de su petróleo de Oriente Medio y cerca del 95% transita por Ormuz.

Para Aquino, podría tratarse también de una operación encubierta contra Irán. «Va a retirar algunos activos militares de Corea. La justificación de Trump es que ‘no necesitamos tantos activos militares porque Kim es mi amigo’, pero en verdad yo creo que se está preparando para otro ataque contra Irán y está retirando algunos activos militares de ahí», indicó el especialista.

La situación es similar a lo que ocurrió en Hanói en febrero de 2019, cuando Donald Trump y Kim Jong Un se encontraron por segunda vez. El objetivo del dictador norcoreano era llegar a un acuerdo con la Casa Blanca en el que le permitiría inspeccionar algunos de sus sitios nucleares a cambio de que relajen ampliamente las sanciones económicas lideradas por la ONU. Las expectativas del país asiático eran muy altas, con celebraciones desde la partida del líder norcoreano hacia la capital vietnamita.

Trump y Kim Jong Un en Hanói 2019
Trump y Kim Jong Un en Hanói 2019

Sin embargo, la reunión se interrumpió abruptamente porque la delegación estadounidense exigió unilateralmente acceso a sitios militares adicionales no declarados. La frustración que ocasionó este hecho en Corea del Norte generó una serie de decisiones drásticas por parte del gobierno. Una de ellas fue la demolición explosiva de la oficina de enlace intercoreana. Con esto buscaban castigar a Seúl por lo que consideraban como un mal trabajo de mediador.

Además de eso, promulgaron leyes para prohibir todo consumo de productos culturales surcoreanos y buscaron erradicar toda influencia externa. A partir de ese evento, se han mostrado mucho más cautos respecto a sus relaciones diplomáticas. En ese sentido, la hermana de Kim Jong Un, Kim Yo Jong, afirmó que no sabía «absolutamente nada» de las supuestas comunicaciones y que, independientemente de que Trump y Kim Jong Un sean grandes amigos, Estados Unidos sigue siendo enemigo de Corea del Norte.

Para el internacionalista Ramiro Escobar, «la propia hermana del líder norcoreano desmiente, dice que no hay ningún contacto, y es más, dice que la hostilidad continúa. Por lo que al parecer no hay ninguna confirmación de la reunión. Por lo visto, por estas pruebas de misiles y las declaraciones de la hermana de Kim Jong Un, no hay ningún ánimo de bajar la guardia, de mostrarse más gentiles con Corea del Sur y, menos aún, ánimo de acabar con su programa nuclear».

Por otro lado, y probablemente en otra magnitud, existe la posibilidad de que se trate del intento de Donald Trump por demostrar su superioridad ante otros expresidentes estadounidenses, sobre todo los demócratas. 

Así lo cree Escobar, quien afirmó que «Trump tiene como bandera demostrarle a Estados Unidos y al mundo que es capaz de hacer lo que otros presidentes norteamericanos no hicieron. Un poco está tratando de decir, antes con respecto a Obama en su primer gobierno, y ahora con respecto a Joe Biden, que él sí va a tener una mejor relación con Corea del Norte, y que presuntamente va a contribuir también a destensar las relaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur».

El hecho cobra particular relevancia a pocas semanas de las elecciones de medio término estadounidenses, donde el republicanao buscará alguna forma de solucionar su situación que, por el momento, parece desfavorable.