A lo largo de este año, los hidrocarburos han sufrido un incremento en sus precios por razones externas al panorama nacional.
Por Mauricio Mendoza
El alza de combustible en el país no es un problema que sea nuevo. Solo en este año, el precio promedio del diésel supera en 62% al costo de 2025, según cifras oficiales del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin). Aunque la situación de la política internacional es una de las razones de peso, el plano a nivel local es importante en los cambios dentro de este sector.
De acuerdo con datos de Repsol y Petroperú, los precios mayoristas en las refinerías de ambas empresas se incrementaron en un 103%, duplicando el costo por galón de combustible. A pesar de estas razones, la gasolina tiene una tendencia a seguir subiendo, al menos, este año, ¿por qué siguen a la alza?
¿Cuál es el origen de la subida de hidrocarburos?
Una de las razones principales del incremento de los precios es el panorama internacional, más específicamente el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Desde el inicio de la confrontación en febrero de este año, el precio por barril de diversos tipos de combustibles subió en promedio entre 42% y 46%, y el diésel fue el que más se disparó, con más de 60%.
A pesar de la evidente subida en los costos, para el economista Eduardo Recoba, el impacto no ha sido tan evidente en Perú, al menos no como en otras economías con bases más industrializadas. Uno de los factores sería el Fondo de Estabilización de Precios de Combustible (FEPC), cuyo rol es actuar en situaciones de este tipo, regularizando este sector económico.
“El FEPC es una billetera que nos permite mitigar o moderar los efectos internacionales en el precio, no solamente del crudo, sino de sus derivados, entre ellos evidentemente los gasóleos”, señaló Recoba.
Por otro lado, Carolina Trivelli, economista y exministra de Desarrollo e Inclusión Social, señaló que los mercados tienden a protegerse con problemáticas de estas naturalezas y que “cuando están con mucha incertidumbre son volátiles, por lo tanto mantienen los rangos altos de precios”.
Impacto en la ciudadanía
Incluso con mecanismos que generan una amortización considerable, es innegable que los diversos sectores de la economía peruana se ven afectados por esta problemática. Según Recoba, los más afectados serían los transportistas, las cadenas de suministro, de bienes manufacturados y el sector alimenticio.
El mercado transportista sería el que concentra el impacto más directo. De acuerdo con datos de los gremios de carga pesada y transporte urbano, el galón de diésel pasó de S/ 12,50 a más de S/ 24 entre marzo y mayo de este año, un alza que llevó a más de 120 mil transportistas de Lima y Callao a paralizar sus actividades el 2 de junio.
Según cifras de los gremios recogidas en junio, el gasto diario en combustible de un transportista promedio pasó de entre S/ 450 y S/ 470 a los S/ 700. El incremento del precio de los combustibles genera un efecto de «inflación por costos» que se traslada directamente a los precios de los pasajes y fletes, por lo tanto, también a los precios de bienes y servicios, presionando el Índice de Precios al Consumidor de alimentos, según el INEI.
Recoba indica que este tipo de inflación es por choque de ofertas y que no la puede controlar o gestionar el Banco Central de Reserva. “Esta es una inflación que no se explica en el Perú, se explica a diecisiete mil kilómetros hacia el noroeste de Lima, en un país que se llama Irán. Si no existe un tratado de paz, de momento va a persistir un fuerte rango de impacto en la variación del sistema de precios”, indicó el economista.
El sector alimenticio absorbe ese mismo efecto. De acuerdo con el INEI, en abril subieron 291 de los 586 productos que componen la canasta básica familiar, mientras que en marzo los mayores incrementos corresponden al GLP vehicular (75%), al diésel (33%) y al gasohol (33%), tres insumos directamente ligados al transporte de carga.
Esto explica que la canasta básica familiar en Lima Metropolitana haya superado los S/ 1.860 mensuales para un hogar de cuatro personas, S/ 76 más que el año previo, un alza que se atribuye principalmente al mayor costo de transporte y distribución de alimentos, mencionado anteriormente.
“Un componente importante es el incremento del costo de alimentos, que son por naturaleza productos que hay que transportar, sobre todo desde sus zonas de producción hasta los mercados. Eso golpea muy duro a las familias, en particular a las de menores recursos”, señaló Trivelli.
¿Qué acciones se pueden tomar?
Según Trivelli, no solo existe una medida para hacer que este problema sea más llevadero en el país. Principalmente, el FEPC es una de las formas más importantes para poder tener control sobre la subida de precios, debido a la forma en la que aborda las soluciones. Sin embargo, para la economista, “en los últimos años esto no se ha manejado muy bien y ha funcionado solamente hacia el alza, entonces el fondo no tiene cómo pagar”.
A pesar de que el fondo existe y “está en funcionamiento”, la verdad es otra. Según declaraciones de María Julia Aybar, presidenta del Comité Sectorial de Hidrocarburos de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), para el portal Energiminas, el FEPC tiene una deuda que ronda los S/. 990 millones con empresas de hidrocarburos.
Con un déficit de ese tipo, la articulación de subsidios termina siendo muy complicada y con costos altos en la práctica y, más importante, la tendencia hacia el alza, que hace que las bajadas no se puedan compensar por el márgen tan limitado.
“Cuando bajen los precios de los combustibles, el consumidor no se va a dar cuenta porque se van a mantener los precios en un nivel aceptable para poder pagarle al fondo de estabilización de precios de combustibles”, comentó Trivelli. Del mismo modo, la economista reconoció que es un mecanismo potente e interesante, sin embargo “no ha estado bien manejado y una posible solución sería relanzarlo”.
Por otra parte, una de las propuestas oficiales del Gobierno es el subsidio directo a transportistas de carga y de pasajeros. Según el Decreto de Urgencia 004-2026, publicado en El Peruano el 28 de mayo, el Gobierno respondió con un subsidio temporal de S/ 4 por galón de diésel para transportistas de pasajeros y carga, con el objetivo de contener el traslado del alza hacia pasajes y fletes.
“La medida de subsidiar a transportistas es un parche evidente. Este gobierno todavía no tiene ningún tipo de estrategia porque no está sentado del todo. Aún está a la deriva a propósito de política económica y, sobre todo, política fiscal”, expresó Recoba.
De acuerdo con Recoba, es importante que se desarrolle una política económica seria para que los incidentes de esta índole no se potencien. Para el economista, “lo ideal sería implementar medidas a corto y largo plazo, priorizando alimentar más el Fondo de Estabilización de Precios de Combustible”. De esta manera, se mitiga aún más el efecto de la subida del petróleo y el incremento de la inflación por choque de ofertas.
“Esto de otorgar subsidios focalizados debería ser una política mucho mejor diseñada, pero que el gobierno ponga condiciones a los transportistas, porque los transportistas lo que han hecho, básicamente, es chantajearla”.
Aunque el Gobierno ha propuesto medidas para apaciguar la situación de los hidrocarburos, se necesita desarrollar una forma más detallada para que, cuando el plano internacional intervenga en la economía mundial, el alza de precios no sea un conflicto que golpee la vida diaria de los ciudadanos.
