El 7 de junio, la candidata de Fuerza Popular disputará por cuarta vez consecutiva la presidencia de la República con un contendor que hará de esta elección una tan reñida como las dos últimas.
Por Matias Illescas y Alexandra Jave
Keiko Fujimori, lideresa del partido Fuerza Popular, ha participado en las últimas cuatro elecciones presidenciales pasando a la segunda vuelta en todas ellas. Sus contrincantes han ido variando entre Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, y esta vez se enfrentará una vez más al balotaje. En todas esas veces ha perdido en la segunda vuelta, aunque con márgenes bastante cortos.
Si bien cuenta con un partido consolidado y con la experiencia de los procesos anteriores, se trata de un personaje rodeado de muchos cuestionamientos y un gran antivoto que han sido determinantes en las derrotas precedentes. Este año, la segunda vuelta podría ser tan polarizada y difícil como la de 2021, ¿cuál será el panorama para la hija de Alberto Fujimori?
Los tres antecedentes
Incursionó en la política como candidata encabezando la lista parlamentaria de la Alianza por el Futuro en 2006 y se volvió congresista. En 2011, sin embargo, logró registrar su partido, en ese entonces Fuerza 2011, y participó como candidata presidencial. En las elecciones de ese año obtuvo 3,4 millones de votos (23,5%) que la ubicaron en el segundo lugar, por detrás del candidato de izquierda, Ollanta Humala, que ganó 4,6 millones de votos (31,7%).
En esa segunda vuelta, su campaña se centró en presentarse como la «defensora del modelo económico neoliberal» implementado por su padre y una promesa de «mano dura» contra la criminalidad. No obstante, tuvo que tratar de suavizar su imagen prometiendo respetar los derechos humanos y distanciándose de su padre, mientras que enfrentaba a un Humala que también se movía hacia el centro político.
En esa elección, perdió por 440.000 votos, pero ganó en algunas regiones como el Callao, La Libertad, Lambayeque, Lima, Piura, Tumbes y Ucayali, además del voto en el extranjero. Estas regiones son ahora consideradas como parte del voto duro del partido, concentrado mayoritariamente en la costa norte del país.
En 2016, la candidata de Fuerza Popular logró su mejor resultado en la primera vuelta (39,86%), lo que llevó al partido a tener mayoría absoluta en el Congreso con 73 escaños de 130. Pero esto dificultó su campaña para el balotaje, ya que algunos consideraban negativo que el mismo partido domine tanto el Poder Legislativo como el Ejecutivo. De todas formas, perdió por el margen más bajo que ha habido en una segunda vuelta en el país, equivalente a 41 mil votos.
En ese caso, Pedro Pablo Kuczynski ganó la presidencia al posicionarse en un lugar del espectro político muy cercano al centro. «En el 2016 Keiko obtuvo un porcentaje mayor del interior del país que en Lima. En la capital no tuvo el respaldo de muchos distritos –sobre todo de Lima Oeste–, que se fueron con PPK. A eso se sumó el apoyo del sur, tradicional bastión antifujimorista, aunque en el norte tuvo muy buen respaldo», explicó a Nexos el abogado y analista electoral Ronald Cross.
Respecto a la elección de 2021, que tuvo una primera vuelta muy fragmentada, la candidata de Fuerza Popular obtuvo el segundo lugar con el 13,41% de los votos, pero la división fue tal que ese resultado le permitió pasar a la segunda vuelta. Este proceso se desarrolló en un contexto complicado, posterior a la renuncia de PPK, la disolución del Congreso de Martín Vizcarra, su vacancia, la asunción y renuncia de Manuel Merino y luego la breve presidencia interina de Francisco Sagasti.
Fujimori llegó a esa elección en medio de investigaciones por presunto lavado de activos y periodos de prisión preventiva y decidió afrontar esa segunda vuelta bajo la narrativa de «defensa de la democracia y libertad» frente a lo que calificó como la «amenaza comunista» de Pedro Castillo. Fue un proceso altamente polarizado que llevó a la movilización del voto en Lima y en sectores urbanos pero que generó rechazo en las zonas rurales.
«En el 2021 se había creado un antivoto contra Keiko que era más intenso porque estaba más presente el rol que tuvo el fujimorismo en la renuncia forzada de PPK y luego en la vacancia de Vizcarra», indicó Cross, y esto llevó a que Castillo lograra su victoria, esta vez con una diferencia de 44 mil votos.
Esta vez ha superado el 13% que obtuvo en 2021 en una elección más fragmentada que la de ese año, con 36 candidatos, pero el resultado de esta segunda vuelta sigue siendo incierto.
El arco fujimorista
En la contienda electoral de este año, la candidata de Fuerza Popular ha acumulado el 17% de los votos, es decir, casi 3 millones. De este modo, se ha posicionado como la primera en pasar a la segunda vuelta que se llevará a cabo el 7 de junio. En ese sentido, el conteo de la ONPE muestra que Keiko Fujimori concentra respaldo en la costa y en la selva norte del país. Entre las regiones que han respaldado al fujimorismo están Áncash (17 %), Callao (20 %), Ica (20 %), Junín (17 %), La Libertad (20 %), Lambayeque (26 %), Loreto (27 %), Piura (27 %), Tumbes (34 %), Ucayali (29 %).
A lo largo de estos 15 años, la tendencia fujimorista ha ido fluctuando de distintas maneras. En la primera vuelta de 2011 obtuvo casi tres millones y medio de adhesiones, en 2016 seis millones 100 mil y en 2021 un millón 900 mil. Sin embargo, en las segundas rondas se ha quedado a 447 mil, 41 mil y 44 mil votos, respectivamente a los años mencionados.
En este marco, Ronald Cross resaltó que “después de tres derrotas se ha mitologizado esta idea de que Keiko Fujimori siempre va a perder en una segunda vuelta. No obstante, creo que cuando una persona que se queda a 40 mil votos de ganar la presidencia de la República en dos ocasiones consecutivas también está mostrando capacidad de mandar un porcentaje muy alto de voto en el país”.
Durante esta campaña, el mensaje fujimorista se ha mantenido en la narrativa del orden y la estabilidad. El contraste entre el caos que ha caracterizado a los últimos 5 años y la figura que ella representaría ha permanecido en su discurso durante los mítines y debates realizados. A su vez, su carácter evitativo frente a los momentos álgidos de la campaña ha sido otra de las características que ha prevalecido.
“Ha tenido una capacidad de dominio propio y de estar por encima de los dimes, diretes y conflictos de otros candidatos. Si Keiko hizo bien algo es no permitir que la jalen a una confrontación o a un boca a boca donde ella tiene mucho que perder”, comentó Cross.
A esta lectura se sumó Enrique Castillo, analista político, quien estuvo de acuerdo con que la postulante a la presidencia “ha llevado una campaña bastante aceptable, ya que no ha sido una candidata muy confrontacional”. No obstante, también señaló que “tiene un 50 % de posibilidades de ganar y tiene un 50 % de perder”.
Los contrincantes
En esa disyuntiva intervienen los factores Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga, por lo que la la lideresa del partido naranja disputaría la presidencia con un candidato de izquierda o uno de derecha. Es así, que Ipsos publicó la primera encuesta de intención de voto con relación a la segunda vuelta. Tanto Fujimori como Sánchez inician esta ronda con un empate, debido a que ambos registran un 38 % de respaldo ciudadano. En este escenario y a diferencia de las contiendas anteriores en las que participó, la candidata esta vez no estaría partiendo con desventaja.
En 2011, el primer sondeo realizado mostró a Humala con un 42 % de intención de voto, mientras que Fujimori registró un 36 %. En 2016, Kuczynski se posicionó con una ventaja superior a los cuatro puntos porcentuales, alcanzando el 52.4 %, frente al 47.6 % de la candidata. El 2021 presentó una brecha más amplia. Castillo obtuvo un 42 % de respaldo, mientras que la hija del expresidente descendió al 31%, lo que marcó una de las mayores diferencias en su historial de balotajes según los registros de la encuestadora.
“Con Roberto Sánchez lo que verías es casi una repetición del 2021. Va a armar una coalición muy similar a la que armó Pedro Castillo, quizás tendría chance de moverse más al centro, pero creo que el problema que Sánchez tiene y que no tenía Castillo es que es una persona percibida por grandes segmentos de la población como parte del sistema (…) y eso limita un poco la capacidad que tenga para crecer”, advirtió Cross.
Un segundo escenario plantea la disputa por la presidencia con Rafael López Aliaga. De ocurrir esto, el candidato de Renovación Popular tendría una ligera ventaja. Según el estudio, López Aliaga alcanzaría el 34% de la preferencia, frente al 31% de Fujimori.
En ese sentido, Castillo señaló que “en la elección pasada estaba Hernando de Soto, es decir, eran tres candidatos de derecha los que estaban arriba. Hoy serían dos, pero (en la primera vuelta) hubo gente que se decepcionó de López Aliaga y prefirió votar por Keiko”.
La respuesta a quién será el próximo presidente aún no se puede asegurar al 100 %, lo que queda claro es que será una elección muy reñida, como lo han sido las dos últimas. ¿Volverá a perder Keiko Fujimori, o la cuarta será la vencida?
