El politólogo analizó el resultado de las elecciones generales y lo que podría pasar de cara a la segunda vuelta.
Por Matias Illescas
El 12 de abril se llevaron a cabo las Elecciones Generales 2026, pero el proceso estuvo rodeado de una serie de críticas por retrasos en la entrega de material electoral que llevaron a que el lunes 13 continúen las votaciones para los locales que fueron afectados el domingo. Además, los resultados del conteo rápido de las encuestadoras dejaron un panorama lleno de incertidumbre con un triple empate técnico en el segundo lugar.
En el marco de un lento conteo de votos de la ONPE, en Nexos conversamos con el politólogo Eduardo Dargent para conocer su opinión sobre lo sucedido durante el proceso y los posibles efectos y causas de los resultados.
La jornada electoral se caracterizó por el problema con la distribución del material electoral y, por consecuencia, la demora en la instalación de las mesas, además de las respuestas tardías de la ONPE y el JNE. ¿Cómo podría afectar esto al proceso?
Es un desastre en muchos sentidos. No hay que minimizar el impacto del gravísimo error de la ONPE al momento de lanzar el material, porque esto nos pone en una situación en la que muchas personas pueden alegar suciedad en el proceso debido a los errores.
No estoy hablando de fraude ni de estas teorías conspirativas de locos, sino que la demora de la entrega del material afecta un número de mesas, que es pequeño, pero sabemos cómo son las elecciones del Perú, últimamente muy ajustadas. Hay que ver cuál ha sido el impacto de cuánta gente de esas mesas que no se instalaron dejó de votar porque se aburrió, se fue o no llegó. Si es poca, pues no es tanto problema, pero si no, el conflicto es grande.
¿A quiénes afecta esta situación?
A partidos que tienen alta votación en Lima y que pueden llegar a segunda vuelta, como el fujimorismo, Rafael López Aliaga, Jorge Nieto, un poco menos a Carlos Álvarez. A su vez, la decisión del jurado de abrir esas mesas y las de Estados Unidos va a afectar a un candidato que viene trepando y que también podría llegar a segunda vuelta como Roberto Sánchez. Se ha llegado a una situación en la que alguien va a sentirse perjudicado de todas maneras.
¿Y en la credibilidad de la ONPE?
Va a influir en el debilitamiento de los órganos electorales que también se ha producido por estas narrativas absurdas y grandilocuentes de fraude, incluso vemos ahorita a Rafael López Aliaga hablando de «millones de votos», de «un fraude que ni siquiera se ha visto en Venezuela».
Él sabe que eso es mentira. Si cree que es verdad, es porque ya está en un nivel de desconexión muy grande. Pero es lo que está diciendo y va a decir internacionalmente, lo que está construyendo frente a un electorado que está molesto porque parte de él no pudo votar. Hay una caja de resonancia cada vez que eso pasa en Lima. Entonces creo que sí estamos ante un problema serio.
¿Podría repercutir a futuro?
Nos estamos preocupando del conteo y ni siquiera hemos podido hacer bien el material. Creo que esto abre una situación donde quien gane el gobierno va a estar constantemente siendo recordado por esta situación durante el mandato. Ojalá algunos grupos tengan la sensatez de calmar a los más exaltados; sin embargo, creo que nuevamente nos hemos metido en un problema que se pudo haber prevenido de forma sencilla.
¿Le sorprendieron los resultados del conteo rápido?
Si bien estaba dentro de lo que uno esperaría, el de Jorge Nieto me sorprendió. En realidad, si uno tiene la información, no le ha asombrado tanto, pero a mí me sorprendió el resultado final, el salto de Nieto de 3, 4 puntos comparado a las encuestas de los últimos dos días. López Aliaga también me sorprendió. Pensé que había caído en un terreno de pérdida de votos de donde era muy difícil recuperarse, que iba a perder votos hacia Keiko y otros.
Hubo muchos cambios durante las últimas semanas…
Creo que podemos aprender que estos chispazos de final, esos outsiders que a veces crecían en curva ascendente, ahora se estancaron y comenzaron a caer. Carlos Álvarez, que no tuvo material suficiente para distinguirse de las derechas del Congreso, no era lo suficientemente anti-establishment como para agarrar más fuerza.
Y Belmont, que sí era muy anti-establishment, al mismo tiempo era tan poco claro que, al final, lo que ganó se lo quitaron entre izquierdas y derechas. Eso ayuda a entender el crecimiento de Sánchez que agarra fuerza en el sur, después de que Belmont le haya quitado bastantes votos, y la recuperación de López Aliaga. No esperaba una caída tan rápida de esos outsiders.
El último simulacro ponía a Belmont en segundo lugar…
Pensé que cuando creció Belmont ya era muy tarde para que caiga, pero cae, y le da oxígeno a Sánchez y a López Aliaga, así como la caída rápida de Carlos Álvarez, que también me sorprendió. No obstante, ahí pienso que, más que por «quitar» votos, es por indecisos y por concentrar el voto útil de algunos que, de repente, votaban por Marisol Pérez Tello o Rafael Belaúnde.
A una semana, cuando uno dice «han crecido así estos dos», lo que piensas es que ya es Keiko contra alguno de ellos, pero también es cierto que iba a haber un salto de voto en el sur, que finalmente tiene mucho de anti-establishment, pero también un contenido no tan ideológico, aunque sí anticentralista que se alinea muy bien con propuestas de izquierda. Al final, el único que tenía algo así era Roberto Sánchez.
En las últimas encuestas, se veía una tendencia a la baja de López Aliaga, aún así entró a la disputa por el segundo lugar, ¿cómo logró recuperarse?
Creo que tiene que ver con que los candidatos que salieron en algún momento no terminaron de convencer, además de que no son grandes recuperaciones. Estamos hablando de que cayó hasta 8% y volvió a dar un salto junto a los otros candidatos. Hay un grupo de electores en la derecha que tiene la idea de que Keiko va a perder la elección. Eso le bastó para crecer. Sin embargo, es difícil desligar el resultado de la campaña y creo que, en realidad, él ha hecho una mala campaña.
¿Qué debió buscar él en campaña?
Su trabajo era distinguirse de Keiko entrando más hacia sectores populares. Al final quedó muy atrapado en el A/B y en Lima. No logró romper eso. En muchas declaraciones, más que hablar sobre los intereses de la gente, le hablaba a su base radicalizada. Pelearte con Gorriti el día que estás en caída libre, comenzar a hablar de caviares contra tu base evangélica, son malas decisiones.
Aun así, creo que tenía una base más sólida de la que pensé. Cuando llegó a 8-7%, pensé que algunos se irían con Keiko –que pasó–, pero luego otros candidatos iban a terminar de quitarle votos, como Álvarez o Belmont, aunque este último es una cosa rara, se mueve de izquierda a derecha. Pero no fue así. Al revés. Creo que él les quitó votos y terminó siendo la alternativa de derecha junto a Keiko.
Para algunos ha llamado la atención también que en Miraflores haya ganado López Aliaga pese a las constantes críticas al alcalde de su partido, Carlos Canales…
Pero hay que ver cuánta gente critica a Canales. No hemos hecho una encuesta en el distrito para saber cuántos están de acuerdo con él. Creo que Canales de repente es más popular de lo que a algunos les gusta creer. A mí me parece un alcalde desastroso. Vivo en Miraflores y lo tengo que sufrir, pero de pronto a los vecinos les gusta más de lo que creemos.
Además, hay que desligar lo que es una evaluación municipal de lo que es la opción nacional. En este caso el voto de Miraflores está más asociado a estas creencias de que es una batalla contra el comunismo, eso ha calado. Y me imagino que dadas las opciones, López Aliaga es lo más cercano a alguien en este distrito. Pero no lo asociaría a Canales.
¿Era difícil disputar el voto de derecha con Keiko?
Pensé que López Aliaga comenzaba con una ventaja sobre ella, que era la novedad. Siguiendo esa idea de que «yo hago las cosas aún cuando me peleo con todo el mundo», que va muy bien con estos tiempos. Hay un estilo que, en los últimos años, uno ve en líderes de derecha: que no respetan las reglas ni las instituciones.
Keiko, aún así, siempre estaba muy bien portadita, con un guión muy quieto, estable, y pensé que López Aliaga, además, no cargaba tanto el peso del Congreso como ella. Ambos lo cargan, pero creí que él menos.
Hablando de Keiko, ¿su victoria en primera vuelta es producto de su campaña?
Tuvo una campaña muy profesional, es la más ordenada. Creo que la salida de Jeri fue algo que le dio un cambio. Dijo «miren, yo no estoy haciendo locuras, prefiero perder popularidad que sumarme a esto», y eso en el A/B fue clave. Veremos los resultados finales, pero me parece que va a tener un voto mejor que el que tuvo en las elecciones pasadas en esos sectores.
Creo que es la única que tuvo un discurso claro, directo, en el que todos sus candidatos a congresistas estaban alineados. Podemos hablar muchas cosas negativas del Fujimorismo, como su rol en estos años, pero creo que lo que ha hecho es saber jugar el partido con un partido.
¿En qué sentido?
Fuerza Popular se apoya y trabaja en el Congreso, y cuando uno pierde se queda gravitando. El que está en el Parlamento Andino está usando ese tiempo y esos recursos, no solo para el Parlamento Andino, sino para pensar las estrategias nacionales. Están usando su dinero de los fondos públicos para hacer actividades partidarias, y creo que al final ha pegado.
16% es bajito para ser primero, pero dada la fragmentación y los que no van a pasar la valla, ese porcentaje se va a convertir probablemente en un 30% en las cámaras, que si gana, va a ser clave para parar las peores tendencias de los últimos años con respecto a la pelea a Congreso-Ejecutivo.
¿Podría haber captado también votos albertistas después de la muerte de su padre?
Se habla mucho de eso, pero no sé cuántos albertistas queden. En todo caso se ha alineado más al discurso Fujimorista con esta idea de orden. Pensé que iba a ser contradictorio para quien ha ayudado a generar el desorden en esos años, pero el resultado fue consistente, constante, y como digo, jugando un partido con un partido. Estaba alineado todo el equipo para esto, cosa que no se vio ni siquiera con López Aliaga. A veces uno veía a sus candidatos haciendo malabares para explicar lo que había querido decir.
En cuanto a Nieto, ¿cómo fue su ascenso?
Hay un voto urbano que, en varios momentos, ha votado por este tipo de candidaturas. Está llenando el espacio de una centroderecha menos radicalizada, menos macartista, que es la que existe en el Perú. Es un espacio donde puede encajar un grupo de jóvenes con más educación, que está aspirando a alguien que les hable de políticas de mediano plazo.
Parte de eso es lo que se vio en el movimiento. Además ganó y concentró ese voto de centro izquierda – centro que estaba buscando a alguien así, pero sus candidatos estaban muy pequeñitos. Se ha abandonado a Libertad Popular, al Partido Morado, a Marisol Pérez Tello, para ir con Jorge Nieto. Ha tenido un extra de ser el que representaba ese sector viable.
Muchos lo comparaban con López Chau…
He escuchado análisis de todo tipo que decían, «entre López Chau y Nieto, López Chau tenía más potencial porque tiene más presencia», pero creo que la gente sabía que, entre López Chau y Sánchez, el último era el que iba a recuperar el sur.
Entonces, me imagino que algunos no muchos, pero los suficientes para dar un pequeño salto adicional, calcularon y dijeron «si tengo que elegir entre estos dos, a este señor lo veo con menos posibilidades de crecer en los últimos dos o tres días». Y ha sido impresionante porque comparando las encuestas al resultado estamos hablando de 4.5 puntos de crecimiento en los últimos días.
¿Cuál de las tres opciones para segunda vuelta favorece a Keiko Fujimori?
Creo que la que le conviene menos es la más difícil que pase, que es Nieto, porque Nieto carga con menos anticuerpos, tiene buena llegada urbana, el antifujimorismo le ayudaría con el voto, pero parece que es el que la tiene más difícil para llegar. Luego diría que Sánchez no es fácil para Keiko. Refuerza un montón esta idea de centralista, limeña. Estamos hablando de pequeños porcentajes, pero creo que lo que más le conviene es López Aliaga, tengo esa impresión.
¿Por estar peleando en la misma zona del espectro ideológico?
Porque es menos radical que López Aliaga en una serie de temas que ponen a López Aliaga más a la derecha y en forma más violenta a la derecha. Además, Fuerza Popular ha llegado a sectores a los que Renovación no ha logrado entrar. Creo que tampoco es que Keiko sea una perita en dulce, acaba de decir que «el enemigo es la izquierda».
Pensando en la segunda vuelta, esa declaración me parece bastante torpe. Torpe para gobernar también. Creo que el fujimorismo no entiende la responsabilidad que tiene el ser presidente de todos los peruanos. Estas divisiones que se inventan o que creen que la gente protesta porque está loca o radicalizada no ayudan a construir paz social.
¿Podemos estimar la composición del Senado y de la Cámara de Diputados?
Todavía es aventurado hablar mucho del Senado porque no vamos a tener la composición exacta hasta más adelante, pero va a estar fragmentado con cierta ventaja para el fujimorismo que va a ser clave si gana para poder gobernar y reducir el impacto del Congreso.
Además de cómo se alinearán las bancadas…
Yo no sé hacia dónde van a disparar los diferentes miembros de la bancada de Belmont, mi impresión es que eso se va a fragmentar muy rápido y vas a tener algunos más a la izquierda, otros más a la derecha formando bloques. Entonces, creo que no es un Congreso con un bloque fuerte de derecha porque hay tensiones también entre ellos, pero sí uno que comienza nuevamente con una cierta mayoría de esta derecha más asociada a la derecha dura y limeña. Que si es que gana pues Sánchez o si es que gana Nieto va a ser problemática para gobernar.
¿Qué tipo de elección podemos esperar para la segunda vuelta?
Horrible va a ser. Probablemente si pasan Keiko y López Aliaga la campaña va a ser dura, pero vamos a tener un sector muy molesto afuera de la elección. No veo a Keiko y López Aliaga haciendo grandes gestos de paz ni de compromiso. Si compite Roberto Sánchez con Keiko, va a ser lo que ya conocemos.
Y si gana, se va a repetir un poco esta polarización que se da en el Congreso y finalmente el que paga las consecuencias es el Perú. No creo que sea una sola polarización de la derecha. Probablemente Sánchez ya entre con una lógica menos desordenada que la de Castillo, que al principio jugó con el pragmatismo, luego nunca tuvo claro qué quería hacer, llenó el Estado de corruptelas, cambiaba ministros… Gran desorden.
Continuaría la disputa entre el Ejecutivo y el Legislativo…
Creo que Sánchez va a tener una agenda más clara en su enfrentamiento con el Congreso. No va a ser tan torpe como Castillo, aunque a su vez tampoco tan popular en ciertos sectores como él. Vamos a ver qué pasa, pero nada pinta bien. Nada pinta como una situación en la que si gana Keiko quizá va a parar la tensión con el congreso, pero se abre toda una serie de frentes más sociales que Fuerza Popular.
Lamentablemente hasta el momento, no ha mostrado una capacidad de compromiso ni para ceder o intentar calmar la animadversión contra ellos. No hace nada por frenar a Becerril, a Cecilia Chacón, o los exabruptos que a veces tiene Rosángela Barbarán, es como que han hecho una marca de ese tipo y en el gobierno eso puede ser muy costoso. En popularidad y en llegada para la gobernanza.