Los ganadores en regiones

¿Cómo se están repartiendo los partidos a nivel subnacional tras las Elecciones Regionales y Municipales 2026?

Por Rafael Ortega y Matias Illescas

A inicios de octubre se llevaron a cabo las Elecciones Regionales y Municipales 2026, donde la ciudadanía tuvo que escoger entre más de 13 mil autoridades entre gobernadores, alcaldes y regidores a nivel regional, provincial y distrital. Sin embargo, todavía no se han establecido todas las fórmulas ganadoras, pues en 15 regiones se deberá realizar una segunda vuelta al no llegar al 30% de votos válidos establecidos por la ley. 

Pero este no es el único dato importante, sino también los partidos que han llegado hasta esta recta de la contienda política. La ausencia de fórmulas para los gobiernos regionales tanto de organizaciones como Fuerza Popular o Juntos por el Perú —listas que llegaron a la segunda vuelta presidencial—, la recortada participación de las facciones que se encuentran en el Congreso y el retorno de aquellas fórmulas que parecían haber desaparecido —como Alianza Para el Progreso, Podemos o Somos Perú—, dejan varias preguntas sobre las razones de cada resultado. 

Un Congreso sin representación territorial

De los seis partidos que conforman el Legislativo, solo dos han conseguido tener un espacio para las regiones. De las organizaciones que han ganado directamente los gobiernos regionales se encuentran Ahora Nación (Apurímac y Madre de Dios) y Renovación Popular (Callao). Además, para la segunda vuelta, la organización de Rafael López Aliaga disputará el sillón de Lima provincias, mientras que la agrupación de Alfonso López Chau se encuentra compitiendo por su puesto en Puno, Arequipa y Tacna. 

“El caso de Ahora Nación es, en realidad, particular y hay que regresar a 2024 cuando se trató de eliminar a los movimientos regionales (…)  Si bien no se concretó, ese momento marcó un primer incentivo para que los políticos busquen alianzas con partidos nacionales y, en ese momento, la agrupación de López Chau era atractiva”, indicó el politólogo y catedrático, Darío Pedraglio. Además, señaló que, en el caso de Renovación Popular —que ya tenía experiencia municipalista por Solidaridad Nacional— también tuvo relativo éxito por el arrastre de López Aliaga, quien se veía competitivo para la presidencia de 2026.

Sin embargo, ¿qué ha pasado con los demás? Fuera del Fujimorismo, Obras, el Buen Gobierno y, aunque disputando todavía por Puno en alianza con el movimiento Así, Juntos por el Perú, básicamente han desaparecido para las gubernaturas regionales. De hecho, la mejor participación del partido de Jorge Nieto es en el Callao, donde consiguieron un olvidable 6.094 % 

“Desde el año 2006, que fueron las segundas elecciones regionales y municipales, los partidos en general, que son llamados ‘nacionales’, siempre han tenido un mal desempeño a nivel subnacional. Eso dice mucho de su carácter extremadamente débil”, señaló el sociólogo y analista político, Fernando Tuesta. Recordó también las elecciones pasadas, en 2021, donde Perú Libre y Fuerza Popular no ganaron un solo gobierno regional de los 25 y ningún municipio provincial de los 196.

Pero es importante considerar también la presencia de los movimientos regionales en este tipo de elecciones. Estas agrupaciones no son partidos políticos, sino que se trata de organizaciones con actuación y alcance delimitados a un determinado departamento o región del Perú. A diferencia de los partidos tradicionales, no responden necesariamente a un programa ideológico, pero influyen considerablemente en las contiendas electorales. 

En esta elección fueron tres los movimientos regionales que lograron pasar a la segunda vuelta de sus respectivas regiones: Fuerza Arequipeña (Arequipa), Movimiento Regional Amazonense Unidos al Campo (Amazonas) y Acción Social por la Integración (Puno) en alianza con Juntos por el Perú. Sin embargo, en 2024, hubo un intento del Congreso para eliminar estas organizaciones. 

En mayo de ese año se aprobó en primera votación una ley que contemplaba su eliminación, pero, al tratarse de una reforma constitucional, la propuesta necesitaba 87 votos en segunda votación y no se consiguieron. Para Pedraglio «fue un primer incentivo para que los políticos, ante la posibilidad de que no existan los movimientos regionales, comenzaran a buscar alianzas con partidos políticos nacionales». 

En ese sentido, Tuesta explica que el miedo a la promulgación de esa ley llevó a algunos candidatos de esas organizaciones a movilizarse. «Como ya se cumplía el plazo para poder justamente ingresar a los partidos como miembros, muchos de ellos abandonaron. Algunos dejaron estos movimientos y hago esta observación porque si es que eso no hubiera sido así, es probable que los resultados hubieran sido de otra naturaleza», indicó.

De todos modos, los expertos coinciden en que el hecho de que los partidos tradicionales no logran representación regional es una evidencia de su propia debilidad, pero incluso los partidos mismos les restan importancia al presentar candidatos en pocas regiones. De los seis partidos, Renovación Popular es el que más regiones cubrió (14), seguido por Ahora Nación (11), pero el resto llegó a menos de 10.

«El propio interés de Fuerza Popular en el ámbito subnacional creo que no es el más alto, es un partido organizado pensado en lo nacional en el congreso y ahora en el ejecutivo y en lo subnacional más bien creo que lo ven en un segundo plano. Eso se traduce en no necesariamente grandes esfuerzos por convocar a políticos competitivos, que tengan amplias chances de ganar», explicó Pedraglio.

Algo similar ocurre con el resto de partidos, y agrupaciones como Somos Perú (SP) y Alianza Para el Progreso terminan beneficiándose por tener recursos económicos y alguna forma de organización que les permite sostener campañas complejas. Además, en el caso de SP, existe cierta trayectoria municipalista que lo mantiene como una marca más conocida a nivel subnacional. Como resultado, este tipo de agrupaciones termina primando en los procesos regionales.