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Horas incómodas

¿Cómo se ha comportado el partido oficialista con su principal aliado en las Elecciones Municipales?

Por Rafael Ortega Alva

A horas de llevarse a cabo las elecciones regionales y municipales de 2026, el ambiente político en torno a la disputa por el anhelado municipio de Lima se mantiene en un estado de incertidumbre. Hasta la fecha de publicación de esta nota, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) no se ha pronunciado sobre la candidatura de Rafael López Aliaga como primer regidor por Renovación Popular.

Sin embargo, este no ha sido el único tema de conversación en la batalla por conseguir un lugar en la comuna. Fuerza Popular también se encuentra disputando el mismo puesto. Como se sabe, en el Congreso, Renovación Popular y el fujimorismo mantienen una alianza desde el periodo 2021. Pero esa fuerza política pareciera haber tenido una fractura ahora, y sus consecuencias podrían tener un efecto en los resultados del domingo. ¿Pueden las candidaturas de Samuel Daza y López Aliaga terminar en una fractura dentro del oficialismo?

Un momento incómodo

Recordemos el último debate municipal, realizado el pasado 23 de septiembre. Daza, candidato del fujimorismo, se presentó frente a López Aliaga con un comportamiento que generó sorpresas incluso para su contrincante. Durante la conversación, el representante del oficialismo le reclamó al exalcalde las promesas incumplidas durante su gestión, las fallas en la realización de obras, sus mentiras reiteradas y la larga lista de postulantes con denuncias que lleva Renovación Popular en sus listas distritales.

“A diferencia de Renovación Popular —que viene de Solidaridad Nacional—, Fuerza Popular no es un partido municipalista. Entonces lo que ha sorprendido es que Daza ha aparecido casi como un personaje periférico del fujimorismo y, haciendo el cálculo, no ha sido cauto”, señaló Fernando Bravo, sociólogo con maestría en Ciencia Política y Gobierno. Además, indicó que la jugada del candidato oficialista no ha considerado el pasado de alianza que mantienen ambos partidos.

Cabe recordar que, en este nuevo Congreso bicameral, en la Cámara de Diputados, Renovación Popular cuenta con 15 escaños, mientras que Fuerza Popular tiene 41. Sin embargo, esta parte del Parlamento le pertenece a la oposición. Un caso diferente ocurre en el Senado, donde se encuentra un empate y ambas fuerzas obtuvieron 8 y 22 asientos, respectivamente.

“Samuel Daza se ha comportado como un candidato independiente (…) No ha sido apoyado por diputados ni senadores del gobierno, ni por el propio Ejecutivo, por lo que no cuenta con el respaldo institucional de su bancada para haber dicho tales declaraciones”, declaró el politólogo Mauricio Soto. Añadió que el claro ejemplo de ese comportamiento independiente se puede notar en la reacción de personas importantes del oficialismo, como Patricia Juárez, quien tomó distancia del candidato a la alcaldía.

A diferencia de Fuerza Popular, el partido de Rafael López Aliaga sí tiene un pasado municipal. Ya bajo el nombre de Solidaridad Nacional, Luis Castañeda había conseguido el sillón principal de la comuna en dos ocasiones. Luego, en 2022 y ya con otro nombre de partido, la posta la tomaría RLA. Ahora, después de ser excandidato presidencial y de haber renunciado a su puesto como senador, vuelve a intentar ocupar el cargo al que renunció.

Sin embargo, en caso de no conseguir el puesto que está buscando, ¿podría culpar al oficialismo por ello? ¿Cabe la posibilidad de una fragmentación de la alianza partidaria?

“No me parece que haya un apoyo orgánico por parte de Fuerza Popular hacia Daza, más bien pareciera que este se ha comportado de esta manera y le ha presentado una denuncia ante el Tribunal de Honor solo para hacerse notar más”, señaló Bravo. Por su parte, Mauricio Soto añadió que, en realidad, cabe la posibilidad de que sea mejor para el oficialismo que López Aliaga no gane, pues podría, desde su puesto —más allá de ser ambos de derechas—, tener una estrategia confrontacional frente a las decisiones de gobierno.

El día de mañana se realizarán las elecciones municipales y, más allá de los resultados, todo indica que el escenario de Lima muestra nuevamente la delicada posición y las débiles alianzas que estos nuevos partidos tienen.