Para 2026, el Ministerio de Cultura estableció un aforo de 5 600 personas por día durante la temporada alta y de 4 500 durante la temporada baja. Con una cantidad fija de entradas disponibles, la forma en que estas se ponen a la venta es clave para quienes buscan visitar el santuario.
Por Alfonso Nieto Pajares
Hasta septiembre de este año, la plataforma Tu Boleto permitía mantener una entrada reservada durante un máximo de tres horas antes de completar el pago. Durante ese periodo, el cupo quedaba separado y no podía ser adquirido por otro usuario, aunque la compra todavía no estuviera confirmada. Este mecanismo fue posteriormente reemplazado por un sistema de venta directa que redujo el plazo para completar el pago a 15 minutos.
La situación quedó reflejada en el Informe de Auditoría N.° 007-2026-2-5765-AC. En el análisis de ocho empresas turísticas se registraron 209 051 operaciones de reserva. De ellas, 131 626, equivalentes al 62,96 %, fueron anuladas, mientras que 73 956, el 35,38 %, culminaron con el pago correspondiente.
Ante este escenario, el Ministerio de Cultura modificó el sistema. Desde el 22 de septiembre, la reserva previa de tres horas fue reemplazada por un mecanismo de venta directa: el usuario dispone de un máximo de 15 minutos para completar el pago y, si la operación no se concreta, el boleto vuelve a estar disponible. El nuevo sistema se encuentra en una marcha blanca de 30 días para evaluar su funcionamiento y realizar ajustes.
Elena González, de Andean Explorers Cusco, explicó que las reservas de tres horas no eran indispensables para concretar una venta. Según señaló, lo habitual era confirmar primero la disponibilidad, comunicarla al pasajero y luego adquirir la entrada. Sin embargo, algunas operaciones podían aprovechar ese tiempo para cerrar la venta antes de realizar el pago.
La dinámica de las agencias, además, no es igual a la de un visitante que compra una sola entrada. La dirigente explicó que existen turistas que organizan sus viajes con seis meses o hasta un año de anticipación, mientras que otros deciden visitar Machu Picchu con pocos días de anticipación. Las agencias que trabajan con grupos grandes también pueden requerir varias entradas para distintas fechas y pasajeros.
El problema aparecía cuando las entradas reservadas no llegaban a venderse. González señaló que, cuando una reserva no se concretaba, el boleto volvía al sistema. Según explicó, entre determinados operadores habían observado alrededor de 1 200 entradas bajo este mecanismo y no todas necesariamente llegaban a venderse. También mencionó un informe de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, según el cual durante enero, cuando la capacidad era de 4 500 visitantes diarios, se dejaban de vender alrededor de 900 entradas por día en promedio.
Desde la perspectiva de protección al consumidor, Lourdes Suárez señaló que el sistema anterior podía mostrar una disponibilidad menor a la real, ya que las entradas podían permanecer reservadas durante tres horas sin que se concretara una compra. Para un visitante que ingresaba directamente a la plataforma, esto podía traducirse en que no encontrara cupos disponibles pese a que las entradas todavía no habían sido adquiridas.
Sin embargo, Suárez advirtió que las 131 626 anulaciones registradas en la auditoría no permiten afirmar por sí solas que existió reventa. Para determinar qué ocurrió con esas entradas, explicó, sería necesario seguir su trazabilidad: quién las reservó, si fueron pagadas y quién terminó utilizándolas. Una cantidad elevada de reservas o cancelaciones, por sí sola, no permite determinar que se haya cometido una conducta ilícita.
La situación también estaba relacionada con la administración de la plataforma. Guido Bayro, exdirector de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, explicó que durante su gestión la DDC no administraba directamente la plataforma de venta. Según señaló, las operaciones realizadas mediante la plataforma eran gestionadas desde Lima por la oficina tecnológica del Ministerio de Cultura, mientras que la DDC recibía reportes mensuales sobre el número de visitantes y los ingresos.
Bayro también consideró positiva la eliminación de las reservas prolongadas, aunque señaló que el nuevo mecanismo todavía se encontraba en una etapa de marcha blanca. Por ello, consideró necesario observar su funcionamiento antes de determinar sus resultados.
Frente a este escenario, el Ministerio de Cultura eliminó las reservas temporales y modificó el proceso de compra. Desde el 22 de septiembre, los usuarios deben identificarse, seleccionar la fecha y el horario disponibles y completar el pago en un plazo máximo de 15 minutos. La emisión del boleto queda vinculada al pago confirmado.
El objetivo, según el Ministerio de Cultura, es que la disponibilidad mostrada en la plataforma corresponda con las entradas que realmente pueden ser adquiridas. Si la operación no se completa dentro de los 15 minutos, el cupo vuelve a estar disponible para otro usuario.
Para Suárez, el cambio resuelve una parte del problema porque reduce el tiempo durante el cual una entrada puede permanecer bloqueada sin una compra efectiva. Sin embargo, señaló que todavía será necesario observar quiénes adquieren las entradas durante esos 15 minutos y si aparecen nuevamente patrones de compras masivas o automatizadas.
González también consideró que el nuevo plazo puede funcionar para compras pequeñas, como las de dos o tres personas, pero podría resultar corto para operaciones de mayor volumen. Según explicó, la compra de un visitante individual es distinta a la de una agencia que necesita adquirir entradas para diferentes fechas, pasajeros o grupos. Por ello, planteó que la plataforma deberá seguir ajustándose para atender ambos tipos de usuarios.
El cambio no incrementa el número de visitantes permitidos en Machu Picchu. Lo que modifica es la forma en que se asignan y comercializan los cupos existentes. La principal diferencia es que una entrada deja de permanecer separada durante horas sin que exista un pago confirmado.
El cambio ocurre, además, en un momento de menor flujo turístico en el destino. Durante el primer semestre de 2026, Machu Picchu recibió 55 475 visitantes menos que en el mismo periodo de 2025, según cifras de Mincetur.
La reducción de visitantes, sin embargo, no puede atribuirse únicamente al sistema de venta de entradas. ComexPerú ha señalado otros factores que afectan al destino, entre ellos las dificultades de conectividad, la necesidad de mayor inversión, la diversificación de la oferta turística y la prevención de conflictos.
En ese contexto, la modificación del sistema de venta representa un cambio en la forma de acceder a los boletos de Machu Picchu. El pago inmediato reduce el tiempo durante el cual una entrada puede permanecer bloqueada sin haber sido adquirida, pero su funcionamiento todavía deberá evaluarse para determinar si logra mejorar la correspondencia entre la disponibilidad mostrada en la plataforma y los boletos efectivamente comprados.
