Los datos del censo de 2025 señalaron que los peruanos tienen cada vez menos hijos y la esperanza de vida sigue en aumento.
Por Alexandra Jave, Rafael Ortega y Matias Illescas
Durante tres meses de 2025, se llevó a cabo un censo que tuvo, como uno de los resultados, una caída histórica en la tasa de natalidad. Ahora el promedio es de 1,7 hijos por mujer, frente a los 6,8 que había entre los años 40 y 60, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Por otro lado, se ha registrado también un notable incremento en la esperanza de vida al nacer, lo que genera una población más veterana que joven.
En ese sentido, el censo reporta que la edad promedio de los peruanos ha escalado a 34,2 años. La situación genera la necesidad de revisar las políticas públicas a largo plazo, considerando a una población más vieja y un contexto diferente. Con cambios en los estilos de vida y de consumo, ¿a qué se debe esta subida y qué consecuencias puede traer?
Un panorama mundial
La cifra de 1,7 hijos por mujer representa el punto más bajo de la fecundidad en la historia peruana. Los registros del lNEI señalan que en 1986, la tasa de natalidad era de 4,3 hijos por mujer y en el lapso de estos 40 años ha ido calando hasta llegar a las cifras actuales. El censo de 2017 registró 2,2 hijos por mujer, el nivel exacto para el reemplazo generacional. Este concepto se refiere a la cantidad promedio de nacimientos que debe haber en un país para que el tamaño de su población se mantenga estable en el tiempo.
Pero ahora el número es menor. Esto significa que poco a poco las nuevas generaciones van a ser más pequeñas, en cuestión de cantidad poblacional. El proceso, sin embargo, es de varios años. Los análisis estadísticos indican que en las próximas décadas la población podría seguir aumentando, pero eventualmente llegará un punto en el que las muertes superen a los nacimientos y la población empezará a reducirse.
Sin embargo, Perú no es el único país que se encuentra en esta situación. Los datos del Observatorio Demográfico 2025 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señalan que la fecundidad en la región alcanzó una tasa promedio de 1,8 hijos por mujer en 2024 y el 76% de los países de la zona registran números inferiores al 2,1%.
Este es el caso de Chile, que en 2025 registró la tasa de natalidad más baja de su historia: 0,96 hijos por mujer, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, proyectan que para 2028 la cifra llegue a 0,89. En Argentina el dato más reciente marca 1,5 hijos por mujer, en Uruguay 1,16, en Colombia 1,0 y en Brasil 1,55. Todos estos países están por debajo de la tasa de reemplazo poblacional ideal.
En el resto del mundo sucede algo similar. En 2025, el promedio europeo fue de 1,4 hijos por mujer, pero España registra una cifra de 1,10, Italia 1,18, Alemania 1,36, Francia 1,61 y Reino Unido 1,55. Datos similares son los que se manejan en Estados Unidos, China y Japón, donde el promedio de hijos por mujer marca 1,25, 1,01 y 1,15, respectivamente. El único continente con un promedio superior al de la tasa de reemplazo poblacional, es decir 2,1 hijos por mujer, es África, con países con hasta seis hijos por familia.
Causas de la bajada
Las razones detrás de este menor registro frente a los resultados de 2017 tienen múltiples factores que no solo se explican dentro del territorio nacional, cada día más globalizado. De hecho, de acuerdo con el medio peruano Ushnu, muchos países han visto una disminución en sus tasas de natalidad, tanto en territorios “desarrollados” como en aquellos en vías de crecimiento.
En países latinoamericanos, esta tendencia también se ha visto en territorios como Uruguay y Brasil, donde la disminución ha ido decayendo, como se ha detallado anteriormente. A partir de 2020, Perú se unió al grupo con tasas por debajo de los dos descendientes. Dentro de este escenario, algunos de los puntos que más influyen son los cambios culturales y sociales asociados a la globalización que han modificado las percepciones sobre el rol de la mujer. Además, otros puntos importantes a nivel mundial son aquellos vinculados a la salud reproductiva.
“Hay un replanteamiento del significado de la vida (…) Ahora hay inteligencias más emocionales”, señaló Quiñones. La psicóloga social indicó que hay una sensación también de miedo por parte de los jóvenes al pensar en tener hijos porque tienen mayor conciencia del bienestar. “Hay patrones de seguridad y de realización personal que es importante para muchas familias cumplir antes de tener hijos”, añadió.
Según un estudio realizado por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo, el desarrollo personal es una de las razones que explican este cambio dentro del contexto peruano. De acuerdo con datos de un estudio del INEI de 2024, actualmente, las mujeres de 15 y más años de edad que logran acceder a la educación superior alcanzan el 30,8%. Esto, frente a los resultados de 2012, representa un incremento donde el promedio era de 29,5%.
“El hecho de que cada vez más mujeres entren a estudiar hace que ya no sea posible imaginar una población estudiantil sin ellas”, indicó Meza. De acuerdo con la socióloga, este tipo de cambios dentro de la sociedad muestran que las personas están postergando la maternidad porque empiezan a tener un “plan de vida”. “Ahora son cada vez más las mujeres que se están capacitando más y tomando más niveles académicos”, señaló.
En el mismo estudio, otro punto señalado se relaciona al nivel económico para la crianza. Según los resultados, la maternidad supone también gastos elevados para mantener estables las condiciones necesarias de sus hijos. Esto, como resultado, ha derivado en que muchas mujeres busquen limitar el número de hijos o, en casos más fuertes, no tenerlos. De acuerdo con el IEP, en términos salariales, las mujeres siguen viviendo una brecha donde ganan incluso 30% menos que los hombres en promedio.
El encuentro de dos factores
Este fenómeno sucede en un contexto en el que el índice de la esperanza de vida se ha incrementado. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la expectativa de vida en el país ha registrado una evolución positiva en los últimos años. En 2019, alcanzó los 76,3 años como promedio, pero en 2020 descendió a 73,8 años debido al impacto de la pandemia de COVID-19.
Sin embargo, un estudio del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington señaló que el Perú estará entre los tres países de Sudamérica con mayor esperanza de vida para 2050, tan solo detrás de Colombia y Chile. Por lo mismo, calcula que se alcanzará como promedio los 82,47 años para ese año. Para Meza, el aumento de este fenómeno se asocia mayormente con la baja tasa de mortalidad infantil.
Ahora, los factores del incremento en la longevidad de la vida y la caída drástica de la tasa de natalidad registrada en el último censo hace que se surja la duda si es que esta circunstancia marcaría un punto de no retorno. “Esta ecuación conforma una situación preocupante, pero no considera que nos encontramos en un punto de no retorno, a diferencia de otros países europeos o naciones como Japón”, señala la especialista.
La convergencia de ambos factores definitivamente desemboca en un cambio estructural en la demografía del país, el cual se refleja en el tamaño de los hogares y en las prioridades de políticas públicas que pasarían a la atención de los adultos mayores y de mayor fuerza laboral.
