Un nuevo modelo para los clubes de fútbol que los reestructura, permite la solvencia económica y otorga la promesa de competir a nivel nacional e internacional.
Por Francisco Ríos y Matias Illescas
El Club Centro Deportivo Municipal anunció el pasado 13 de mayo la transformación institucional del club a una Sociedad Anónima Deportiva (SAD). El “Muni”, lamentablemente, se ha visto envuelto en una crisis financiera que los ha hecho descender de categoría de manera consecutiva en los últimos tres años. A diferencia de lo que se suele creer, la situación de “la Franja” no es extraña a nivel nacional.
Clubes importantes como Juan Aurich o León de Huánuco se han visto encasillados a perder su estadía en el fútbol profesional peruano debido a la falta de solvencia económica. Un caso reciente fue el de Sport Rosario de Huaraz, que jugó el campeonato descentralizado del 2017 y 2018, pero luego llegó a desaparecer. Ante esta situación llegan las SAD con un nuevo modelo que busca solventar las deudas de los clubes y evitar su extinción. Sin embargo, ¿funcionan las SAD en el fútbol?
Una solución económica
Las Sociedades Anónimas Deportivas son un tipo de sociedad híbrido entre el derecho mercantil y el derecho corporativo, diferente a una asociación civil, que es el modelo usado comúnmente por los clubes deportivos. En los clubes constituidos como “asociación civil” hay un sistema de socios y ellos son los que controlan la institución y toman las decisiones.
En ese caso, el estadio y el patrimonio son propiedad del club, no de los socios y son instituciones sin fines de lucro. Además, tienen como objetivo principal el desarrollo del deporte y la vida comunitaria. Las SAD, por otro lado, operan como empresas. Su propósito es lucrativo, las decisiones son tomadas por los accionistas y el poder de su voto es en proporción a la participación que tienen. Asimismo, tienen como objetivo la obtención de ganancias y valorización de la empresa a través de la competencia deportiva.
Pero esta transformación de clubes en sociedades anónimas no es algo nuevo. En mayo de 2005, Chile promulgó una ley que regula las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales (SADP). Con esta norma, gran parte de los clubes de fútbol chilenos optaron por convertirse en SADPs, entre ellos Colo Colo, que pasó a ser administrado por Blanco y Negro S.A., Universidad de Chile con Azul Azul S.A., o Universidad Católica con Cruzados S.A.
Para finales de la década de 2010, la mayoría de los clubes profesionales ya operaban bajo el esquema de las SADP, a excepción del Club de Deportes Cobresal. En todo ese contexto, estas sociedades pasaron a ser consideradas como una forma de éxito que solucionaba los problemas financieros de los clubes, pero Cobresal tomó la decisión de conservar su esencia fundacional manteniéndose como una corporación de derecho privado sin fines de lucro.
Se trata de un club de El Salvador, en la región de Atacama, al norte de Chile. En 2023, dicho club llegó a la final del torneo chileno, enfrentándose contra Huachipato y rompiendo la hegemonía de 35 años de victorias de los tres grandes clubes de Chile. El hecho demostró la capacidad de los clubes que no se convirtieron en SADP de seguir compitiendo al máximo nivel.
En el caso peruano, casi la totalidad de los clubes operaban como asociaciones civiles, pero llenos de deudas con el Estado y con sus propios trabajadores. En 2010 se aprobó una ley que promovía la transformación y participación de los clubes en «Sociedades Anónimas Abiertas», pero la aceptación de la norma fue muy baja y, para 2012, las deudas de los clubes crecieron enormemente.
Ese año, el gobierno ordenó que INDECOPI interviniera a todos los equipos con deudas millonarias en el Estado. Quitó el poder de los socios y presidentes de los clubes, poniendo administradores temporales. Los nuevos «dueños» pasaron a ser las Juntas de Acreedores, es decir, las personas o instituciones a las que el club les debía dinero.
Con esto, los clubes peruanos definieron tres tipos de modelos: clubes que son empresas, como Sporting Cristal con Backus; comprados por un inversionista como Melgar, y los fondos de inversión como Alianza y el Fondo Blanquiazul. No obstante, en 2021, el Congreso aprobó una ley que le quitó el poder a los acreedores privados y le dio a SUNAT la exclusividad para escoger al administrador de los clubes, como sucedió con Universitario y Jean Ferrari.
Unos años más tarde, en 2024, el Congreso volvió a cambiar las reglas y aprobó una ley que exige que los clubes presenten un «Plan de Viabilidad» con un cronograma estricto del pago de sus deudas en el plazo de 10 a 20 años.
Las SAD en Sudamérica
A nivel sudamericano y sobre todo en Argentina, hablar sobre las SAD se ha convertido en un tema polémico, pues no solo abarca el ámbito legal, sino también a nivel identitario. Mientras que en el país de “los campeones del mundo” existe un latente conflicto entre el estado de Milei y la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), el hincha y socio de los entes deportivos tienen el temor de lo que pueda ocurrir con su club si es que ellos pierden la autoridad y la posibilidad de incidir en las decisiones de la institución.
A nivel legal, existe un fuerte conflicto entre lo que establece la AFA en su reglamento general del fútbol y lo que define la ley del gobierno argentino. Por un lado, el estado de Milei permite la transformación de estas instituciones deportivas para la solvencia económica de los clubes de fútbol, en especial para el desarrollo económico del país. Sin embargo, la AFA sostiene que cualquier club de fútbol que se transforme en una SAD será desafiliado de todos los torneos oficiales del país.
Este debate sobre este tipo de sociedades deportivas en el país albiceleste comenzó desde junio del 2025 cuando Milei y la AFA se pusieron en contra de las restricciones de cada uno y se agravia este pasado marzo de 2026.
En dicha fecha, en un intento de “vacío legal” respaldado por el de Inspecciones General de Justicia (IGJ), el gobierno argentino permitió el ingreso de aportes de capitales externos, específicamente de fondos árabes, en clubes de la Primera Nacional (segunda división argentina) bajo figuras legales intermedias. Sin embargo, el panorama para la AFA aún se mantiene y comunicó que cualquier equipo que acepte estas aportaciones será desafiliado del fútbol argentino.
Una de las grandes preocupaciones que se tiene con estos cambios es la pérdida de identidad del club. A diferencia de lo que ocurre en Perú, el modelo de las SAD en Argentina se ha convertido en un modelo prohibido no solo a nivel legal, sino también por el rechazo generalizado por los clubes del país.
Ejemplo de ello es el caso del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, que en una de sus últimas asambleas del pasado abril, el presidente del comité de socios, Matías Lammens, se expresó en contra de cualquier iniciativa relacionada con convertir al club en una SAD. «San Lorenzo fue, es y será de los Socios.», manifestó.
Aunque el club de Boedo no es el único que mantiene esta postura –también la comparten River Plate, Boca Juniors, Independiente y Racing de Avellaneda–, el modelo de las SAD en Brasil ha hecho que escuadras como Atlético Mineiro y Cruzeiro puedan jugar finales de torneos CONMEBOL en los últimos 5 años y hacer que Botafogo puede ser campeón de la Copa Libertadores por primera vez en su historia.
Si bien el fútbol peruano se desarrolla en un contexto diferente al brasileño o al argentino, ¿es válida la idea que el hincha pierda voto en las acciones del club a cambio de un posible éxito deportivo y solvento económico como sucede con las SAD?
Regresando al caso del Muni, y el ingreso del señor Óscar Urteaga como inversionista principal en esta transformación a una SAD, para el panelista del programa “Entre Ediles”, Sheik Pérez, el compromiso de Urteaga no va únicamente dirigido a los resultados deportivos. «Nada te asegura el éxito deportivo, pero lo que sí nos tiene que asegurar es la unión de la hinchada, inversionista y el plantel. Si Urteaga logra esto, al Muni, nadie lo para», comentó.
Ante ello, José Figueroa, periodista especializado en cubrir al Deportivo Municipal, recalcó que, en esta transformación a sociedad anónima, en las semanas previas a la asamblea de socios “sí había un miedo en la pérdida de identidad”. Era uno de los argumentos de rechazo, pero entendió, junto a Pérez, que el hincha fiel al club no se va a alejar de la institución.
Estos riesgos también son necesarios para poder hacer una reestructuración viable para la institución. Desde la perspectiva de Figueroa, la transformación representa una oportunidad para romper con prácticas que perjudicaron a “la Franja” durante años. “Al convertirnos en una S.A., estamos abiertos a que no sea un club dirigido por personas que le han hecho tanto daño al club”, afirmó.
El futuro del fútbol mundial
Por lo que se pueda creer, esta situación es poco desconocida en el fútbol europeo. Uno de los primeros países en aceptar la inversión de capital privado en los clubes de fútbol fue Inglaterra a inicios del siglo XX. Con el paso del tiempo, las demás regiones cercanas como España, Francia o Alemania adoptaron esta costumbre y, poco a poco, empezó a ganar terreno en las distintas competencias del deporte.
Vale aclarar que, aunque el modelo europeo pudo adaptarse a este nuevo esquema económico, clubes que siguen perteneciendo a los socios como el Real Madrid o el FC Barcelona se han acercado al modelo funcional de la SAD sin serlo en su naturaleza. Además, es innegable que el fútbol del viejo continente es de los más favorecidos por estas políticas.
Mientras que clubes como el Atlético de Madrid, la Real Sociedad, el Celta de Vigo, casos españoles, al transformarse en una SAD pudieron encontrar un solvento para sus situaciones económicas y poder sostenerse en el nuevo ámbito internacional. A veces, los casos no son tan favorables, llegando al punto de que clubes históricos como el Rangers de Escocia se vieron obligados a refundarse para no desaparecer completamente de la existencia.
La realidad y la rapidez en la que se ha visto envuelto el mundo del fútbol ha hecho que se genere una gran brecha económica entre los clubes poderosos y modestos de cada país. Si bien en Perú la brecha aún no es tan marcada como lo puede ser en Europa, los casos de clubes brasileños en las competencias CONMEBOL, a nivel presupuestal, terminan confirmando la ruptura económica del continente y las posibilidades de seguir compitiendo a nivel mundial.
Uno de los clubes más importantes y tradicionales del fútbol peruano como el Club Centro Deportivo Municipa optó por transformarse en una Sociedad Anónima Deportiva para afrontar una de las crisis más complejas de su historia. Sin embargo, para Figueroa, esta decisión fue consecuencia directa de la situación institucional que atravesaba el club. “La masa societaria no era viable para el club; hay socios no capacitados para la gestión deportiva de un club en crisis”, sostuvo.
En esa línea, el experto complementó que esta situación no debe entenderse como una celebración, sino como una medida de emergencia. “No lo celebro, en otro contexto hubiera sido más favorable, pero hoy por hoy era la única solución. La SAD surge como una necesidad. Otra idea era la refundación, lo cual no era viable. Muni no va a morir”, detalló.
Una visión similar comparte Pérez, pues, no le hubiera gustado llegar a esta situación. “Hubiera preferido tener mejores dirigentes. Pero estamos obligados por el daño de las anteriores directivas», aclaró. Sin embargo, consideró que el nuevo modelo contempla mecanismos que protegen la participación de los socios. “El contrato avala al club. Si el inversionista no cumple con ciertos requisitos, la masa societaria puede volver”.
Aunque esto podría marcar un inicio para una tenencia para otros clubes de fútbol del país, también se reconoce que es una apuesta arriesgada. Pero, ¿es acaso lo que le espera a la gran mayoría de clubes del fútbol peruano en los próximos años? El tiempo y los resultados marcarán una tendencia que servirá como medidor para ver lo que puede ocurrir con el panorama nacional de nuestro balompié.
