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La repercusión del aumento del sueldo mínimo

[Foto: Instituto Peruano de Economía]

Con el incremento de la RMV, el impacto en las diferentes aristas de la economía y en la población muestra un panorama de incertidumbre sobre los beneficios y perjuicios.

Por Fabiana Silva y Alexandra Jave

El pasado 28 de septiembre, el Ejecutivo anunció el aumento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) de 1,130 soles a 1,300. Esta política pública entró en vigencia el 1 de octubre. Sin embargo, el primer incremento fue de 100 soles, por lo que el segundo, de 70 soles, se realizará entre abril y mayo del 2027, según lo anunciado por el ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba.

En línea con lo señalado por el titular de la cartera, el impacto principal se daría en los trabajadores de microempresas que cuentan con 2 y 10 trabajadores que reciben el sueldo mínimo, lo cual se traduce a 300 mil personas y 144 mil empresas. Pero ¿cómo impacta al resto del sistema?

Impacto económico

Está claro que el aumento del sueldo mínimo no es una política pública nueva. Hace diez años la RMV era de 750 soles, pero en mayo de 2016 el expresidente Ollanta Humala la aumentó a 850 soles. El siguiente incremento se dio en abril de 2018, durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, ascendiendo a 930 soles. Luego, en mayo de 2022, alcanzó los 1025 soles con Pedro Castillo y, en enero de 2025, a 1130 soles con Dina Boluarte.

La evolución muestra que estos ajustes no se han producido con una periodicidad fija. Entre un incremento y otro han transcurrido periodos de entre dos y cuatro años, generalmente en contextos en los que se busca recuperar el poder adquisitivo perdido por el aumento del costo de vida. En ese sentido, el sueldo mínimo pasó de 750 a 1130 soles en una década, es decir, aumentó un 51 %. Pero no significa que las personas puedan adquirir más bienes, ya que intervienen diferentes variables que hacen que el incremento de la RMV no sea proporcional al poder adquisitivo, por ejemplo, el mercado, la inflación, etc.

En el país, según el Banco Central de Reserva, la inflación anual fue de 3,2% en 2016, 1,4% en 2017, 2,2% en 2018, 1,9% en 2019 y 2% en 2020. En los dos años siguientes, hubo un salto importante: pasó de 6,4% en 2021 a 8,5% en 2022. Posteriormente, bajó a 3,2% en 2023, 2% en 2024 y 1,5% en 2025. Lo cual significa que entre finales de 2015 y finales de 2025 los precios aumentaron aproximadamente 37 %.

Sobre el impacto macroeconómico, Luciana Cáceda, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), indica que el aumento del sueldo mínimo “siempre termina siendo perjudicial para la economía, porque genera una barrera adicional a las que ya existen en nuestro mercado laboral y que influye también en los niveles de informalidad que tenemos en el país. Entonces, sube sobre todo la barrera para entrar a este mercado formal, sobre todo para los jóvenes, que son el grupo de la población más vulnerable”.

De acuerdo con el IPE, en el segundo trimestre de 2026 el desempleo y el subempleo en Lima Metropolitana alcanzaron sus niveles más bajos desde que se tiene registro. Sin embargo, el país aún enfrenta una lenta recuperación del empleo juvenil, baja productividad y alta informalidad que se viene arrastrando desde la pandemia. En esa línea, al primer trimestre de 2026, quedan más de 300 mil puestos de 15 a 29 años por recuperar frente al 2019.

Debido a esto, “ellos tienen más probabilidades de ser informales, de ganar menos, de encontrar trabajos de menor productividad, por lo que un aumento de ese salario mínimo pone un techo más alto para la contratación de ese tipo de esa población”, advirtió la especialista.

En esa línea, este incremento beneficia al menos del 2 % de la fuerza laboral, por lo que no es que necesariamente termine impactando positivamente en una gran cantidad de población.

Este ajuste salarial puede repercutir no solo en la operación de las empresas sino en toda la economía del país. Al incrementar el RMV, las empresas emplean mayores precios para justificar el nuevo costo de sus presupuestos, bajando así la demanda y afectando toda la cadena económica. Como se menciona, el Perú cuenta con distintas limitaciones en el mercado laboral, por lo que este incremento alude a obstaculizar aún más esta reestructuración para los negocios y empresas.

Con lo que respecta a la inflación, el ministro de Trabajo y Promoción, Juan Sheput, afirmó que el incremento no tendría consecuencias inflacionarias. Señaló que la medida es parte de una política orientada a cerrar brechas sociales y procurar que el crecimiento económico se traduzca también en mejores remuneraciones. Precisamente, la presidenta Keiko Fujimori explicó que el incremento de la RMV se desplegará en dos partes para que no haya un impacto brusco en la inflación. Sin embargo, efectos como el alza del combustible y el Fenómeno del Niño son considerados un desafío para este aspecto macroeconómico del país.

No obstante, en comparación con los últimos gobiernos donde se ha incrementado el sueldo mínimo, se ha visto un incremento en la inflación, por lo que se pone en duda la opinión del ministro de trabajo y Promoción. Aún así, la economista Cáceda considera que ese no es el principal problema de fondo, sino que al hablar del alza salarial, más que todo hablamos de brechas de productividad, informalidad y la pérdida de empleo joven, que son las barreras que más se imponen al hablar de una subida del RMV. 

Reacción de las empresas

El incremento del sueldo mínimo repercute de manera significativa en lo que son las micro y pequeñas empresas. Diversos gremios empresariales coincidieron que esta decisión se dio con poco margen respecto a la fecha de aplicación y que debió ir acompañada de un aumento en la productividad de las empresas. El director de las Mypes Unidas del Perú, Daniel Hermoza, menciona que el impacto por este incremento no será pequeño, sino que va a verse definitivamente en toda la economía de las mypes formales e informales. 

El aumento en la RMV no solo repercute a un incremento de S/.100 sino que también tiene un impacto en otros conceptos laborales económicos, como la asignación familiar, la RMV nocturna y la base mínima contributiva del aporte a Essalud; implicando una reestructuración económica mayor para las empresas aparte del incremento del sueldo mínimo en sí. Además, Hermoza agrega que algunas empresas no van a poder trasladar todo el impacto de la subida del costo al precio porque estamos compitiendo con el contrabando y productos chinos, sobre todo en el sector industrial.

“No es que vaya a haber pérdida de empleo, sino que no va a haber nuevos empleos hasta que se vuelva a nivelar la economía”, sostiene Hermoza. Sin embargo, llegar a dicha nivelación conlleva distintas complejidades, como es el caso de El Fenómeno del Niño que atravesamos actualmente. Debido a ello, se estima la pérdida de alrededor de 220 mil puestos de trabajo y que, de estos, 75 mil negocios formales ya se están viendo afectados, lo que ocasiona que muchos se contraigan aún más y recurran a planes de emergencia.

Hasta el momento, se sabe que el Fenómeno de El Niño se extenderá hasta el primer semestre del próximo año, pero lleva afectando distintos sectores como el Industrial, el de confecciones o el pesquero, haciendo que el incremento en el sueldo sea un aspecto preocupante para los trabajadores. Debido a esto, muchos gremios están buscando la reactivación del crédito de emergencia otorgado por los bancos como una garantía repartida para esta clase de situaciones.

Respecto al segundo tramo del monto de la RMV visionado para el próximo año, el director de las Mypes Unidas del Perú comenta que “primero merece una evaluación seria. Que la medición del impacto del fenómeno del niño no sea un tema disfrazado o maquillado, sino que verdaderamente se vea el impacto que ya están sufriendo las mypes a nivel nacional.” 

A esto le añade que también se tiene que tomar en cuenta la criminalidad en el Perú. Muchos negocios han tenido que recurrir a la compra de equipamientos o planes de seguridad que incrementan sus presupuestos, lo que hace que recurran a recortes de personal para nivelar dichas pérdidas. Por ello, Hermoza sostiene que lo que se necesita no es más predica sino acción, y que el gobierno emplee un plan estratégico a favor de las mypes para que estas dejen de verse perjudicadas como lo están actualmente.