Andre: “Mientras más lo normalicemos y visibilicemos, será más posible hacer una carrera en idiomas originarios”

La cantautora peruana, recientemente nominada a los Latin Grammy 2026 en la categoría Mejor Canción Raíz por su tema en español y quechua “La Puñalá”, dialogó sobre la relación entre música e identidad y los desafíos que enfrenta el país para mantener vigente sus tradiciones.

Por: Noelia Manrique

Aunque, según el último censo del INEI de 2025, el 20,7 % de la población peruana se autoidentifica como parte de un pueblo indígena u originario, el 44 % de las 48 lenguas originarias vigentes en el país se encuentra en peligro de extinción. Frente a esta problemática, cada vez más artistas peruanos desarrollan propuestas de fusión que buscan contribuir a la revalorización de estas expresiones culturales entre las nuevas generaciones.

Myriam Andrea Cisneros Linares, artísticamente conocida como Andre, es una cantante y compositora peruana que se une al movimiento. Ella mezcla la música lírica con ritmos andinos y versos en quechua, inspirándose en la herencia cultural de su familia, proveniente de Huancavelica y Áncash, para crear un puente entre el pasado ancestral y el presente. Si bien su repertorio no está enteramente en esta lengua, la incorpora en canciones específicas para acercar a otros a la tradición. 

Como parte de su proceso creativo, Andre confesó a Nexos que lleva un cuaderno en el que registra instrumentos, tradiciones y expresiones de los distintos pueblos que recorre. En la conversación, también recordó cómo reconstruyó su vínculo con el quechua, reflexionó sobre el papel de la música en la lucha por rescatar nuestras lenguas originarias y sobre el deber que tienen los artistas e instituciones nacionales en esta tarea.

Te iba bien cómo cantante de ópera en Europa y Nueva York. Sin embargo, siempre has mencionado que había dentro de ti una necesidad de decir algo a través de tu propia música. ¿Qué era aquello que deseabas contar?

Cantaba según como se sentía el personaje, pero como Andre tenía una historia que contar. Quería cantar sobre “¿qué es lo que Andre vivió?” “¿Qué es lo que Andre sintió?” “¿Qué es lo que a Andre la rompió por dentro?” Si bien la ópera me dio muchísimas enseñanzas, quería decir lo que me estaba pasando, lo que estaba experimentando y lo que estaba sintiendo. Quería explorar sonidos y me dije, lo voy a intentar. Así empecé a unir todas esas piezas del rompecabezas de mi proyecto musical.

¿Y qué encontraste en los sonidos andinos para que fueran la base de toda aquella historia que deseabas contar? 

Aprendí que la música está arraigada con las expresiones culturales. En su momento tuve el impulso de hacer mis maletas e irme a Ayacucho. Viajé sin un objetivo y empecé a hacer lo que llamó un scouting musical. Convivir con la comunidad, comer en lugares locales, ir a conciertos en los pueblos y consumir el arte del lugar del que estoy aprendiendo. Así descubrí nuevos instrumentos y las tradiciones a su alrededor. Tomé registro de todo y luego me lo llevé al estudio, quería que estos sonidos me apoyaran en contar mis historias. Pero, siempre respetando el propósito de cada uno en su cultura y recordando mi esencia, porque tampoco soy un artista folclórico superregional.

Claro, porque a diferencia de otros artistas peruanos cuya propuesta gira directamente alrededor de la identidad quechua, tú utilizas el idioma y elementos de los ritmos andinos para cantar sobre tus experiencias personales. Entonces, ¿aunque la música no hable directamente sobre esta cultura, puede ayudar a recuperarla? 

Por supuesto. Mientras más lo normalicemos y visibilicemos, más acostumbrados estaremos a creer que sí es posible hacer una carrera apoyándose en idiomas originarios. Nos toca a nosotros los músicos y, artistas en general, llevar a nuestro país al mundo. Son muchísimas disciplinas que se supone su objetivo principal debería ser poner al Perú en el mapa. Es una responsabilidad y la tenemos que tomar.

¿Y tú cómo actúas frente a esta responsabilidad? ¿Cuál es el rol que le das al quechua dentro de tu proyecto musical?

El quechua es mi conexión con mis ancestros. Mis abuelos, que eran de Huancavelica y Ancash, hablaban el quechua chanca y se lo enseñaron a mi padre. Lamentablemente, a mí no me pasaron la tradición oral para hablarlo de manera nativa por el estigma existente. Pero, hay cosas en el quechua que en el castellano no se pueden traducir y yo las quería incluir. Sentí la necesidad de conectar con el quechua como un puente hacia mis raíces. 

Con respecto a esto último, has sido nominada a Mejor Canción Raíz en Los Latin Grammy 2026, pero ¿qué significa realmente el concepto de “raíz”? 

Significa la tierra donde vengo, todo lo que añoro estando lejos y el quechua, idioma que comparto con mis ancestros y al que quiero siempre acercarme. Entonces, «raíz” para mí es un concepto que persigo para sentirme cerca de casa. Por eso, dentro de todas los géneros a los que yo podría haberme dedicado después de dejar la música clásica, elegí este llamado a estar nuevamente conectada a todo lo que representa Perú. Buscaba hacer algo más moderno, pero con la esencia de mi patria. 

Hablando de lo moderno, anteriormente has mencionado que el registro sonoro del país puede reinventarse y fusionarse, pero ¿cómo modernizarlo sin perder su tradición?

Hay mucha necesidad por refrescar el sonido con el objetivo de acercarlo a nuevas masas. Con el pasar del tiempo y los nuevos géneros que llegan desde fuera, las generaciones actuales están hambrientos por escuchar nueva música. Este es el momento para traerles lo de la sierra, costa y selva. La idea es tomar lo que hacen los artistas del extranjero y combinarlo con todo lo que tenemos para ofrecer y explorar. Deberíamos tener una plataforma más grande. Hay muchísimo talento en todo el Perú y lo estamos olvidando. 

¿Y cómo hacemos para no olvidarlos?

Yo te diría que en vez de mirar hacia fuera, también miremos hacia dentro. Se viene una nueva ola de reivindicación sonora peruana y tenemos que aprovecharla, compartirla y sumar más gente. Estamos en una era mucho más globalizada de consumo de música, podemos sacar ventaja de herramientas como el internet y las plataformas de streaming. 

Ahora, la globalización no solo permitiría exportar nuestra música, sino también facilitar la llegada de más géneros del extranjero. Entonces, ¿no sería un arma de doble filo?

No lo veo como una amenaza, para mí más bien es una oportunidad. Nosotros como artistas nos tenemos que adaptar y difundir nuestra música en todos los canales posibles. Hay que dejarle saber al peruano que si, por ejemplo, le gusta tal banda de rock, en su país hay otras veinte que están haciendo algo similar. Hoy está bastante democratizado el compartir la música y son ese tipo de recursos que tenemos que aprovechar. Nunca dejar de tocar puertas y estar constantemente allí, sea aquí o afuera.

En tu caso, tocaste las puertas en el exterior. 

Sí, pero siempre de alguna manera he querido llevar mi Perú en todo lo que hago. No como un acompañante, sino que sea mi centro, mi punto de partida y desde ahí llevarlo hacia dónde pueda. El objetivo más grande es poner la perspectiva de mi arte fusión de tal forma que conecte con la audiencia.

¿Necesitaste salir del país para reconectarte con tu identidad o fue que allá encontraste los espacios para poder hacerlo?

No es que tuviera que salir para conectar, pero estando en Nueva York la necesidad desesperante de estar cerca de casa me llevó a ser voluntaria en una organización de iniciativa quechua para actividades culturales relacionadas con el quechua chanca, el dialecto que a mí me interesaba aprender. Entonces, a pesar de que ya estaba en el mundo clásico, la primera canción que saqué fue Tukuy Tuta, una versión reimaginada de un sencillo de Beyoncé en inglés y en quechua. Quería volver a tener este contacto con la lengua y me agradó tanto esa experiencia que ya no quise soltarla. 

Ahora, tú no eres nativa quechuahablante y en toda industria hay críticas respecto a quienes se apropian de una cultura para realizar algún proyecto. ¿Alguna vez has sentido que necesitabas justificar por qué utilizabas el quechua?

Como cualquier cosa en la vida no vas a ser santo devoción de todo el mundo. Yo no he tomado el quechua porque está de moda, mi unión con él va desde hace muchos años atrás. No es mi cultura directamente, pero sí indirectamente. Vengo de ellos, pero mi historia es como la de miles de peruanos que por vergüenza sus familias no les pasaron el idioma o, sí lo hablan, eligen no hacerlo para evitar ser mal vistos. Entonces, aunque no soy una artista quechua hablante nativa, cuento con el apoyo de Carmen Cazorla, mi maestra que sí lo es. Para mí es súper importante que alguien que netamente representa la comunidad esté conmigo, siempre le pido su opinión y le agradezco. Quiero que se entienda que todo lo que hago no es desde un punto de apropiación, sino de apreciación.

Por suerte, la apreciación hacia la música andina y, en general, hacia la peruana se está expandiendo internacionalmente. Lenin Tamayo hizo gira por Asia, Los Mirlos estuvieron en Coachella y ahora tú estás nominada a los Latin Grammy. A pesar de ello, el porcentaje de personas que hablan lenguas originarias se reduce cada vez más. En ese sentido, ¿qué tendría que pasar para que el reconocimiento del exterior nos guíe hacia su revalorización?

Que hayan más espacios para artistas peruanos. Es increíble lo que otros artistas que utilizan el quechua en su música han logrado hacer, pero, ¿por qué tiene que salir primero al extranjero para que agarre valor para nosotros? Yo pienso que hay mucho que el Ministerio de Cultura puede hacer. Necesitamos más apoyo de las instituciones, las emisoras y las agencias culturales, que todos estén super orgullosos de todas las manifestaciones. Mientras más nos impulsen, el público nos va a apoyar, porque va a saber que existimos y que tenemos una propuesta con la queremos hacer patria. La visibilidad es una forma de reivindicación.