La Roja recuperó el trono del fútbol mundial gracias a un estilo innegociable y la apuesta de Luis de la Fuente por un grupo de futbolistas que ya domina el presente y promete marcar el futuro.
Por Igor García
El elenco ibérico venció 1-0 a Argentina en la final de la Copa del Mundo 2026, en un duelo que terminó resolviéndose en el alargue. Fue en el minuto 106, cuando Ferrán Torres, vistiéndose de Andrés Iniesta –aquel héroe de Sudáfrica 2010–, firmó el tanto que desató la locura española y selló el segundo título mundial en la historia de su selección.
El camino hacia la gloria inició con más dudas que certezas. España arrancó el torneo igualando 0-0 ante Cabo Verde. Sin embargo, a partir de entonces, el equipo fue de menos a más, encontrando su mejor versión y logrando quedar líder de su grupo tras golear 4-0 a Arabia Saudita y ganar por la mínima a Uruguay. Luego, en la fase de eliminación directa, cuando comenzaron los duelos de vida o muerte ante grandes selecciones, La Roja respondió con autoridad.
En octavos de final, dejó en el camino a la Portugal de Cristiano Ronaldo, luego, en semifinales, venció a una Francia plagada de estrellas –como Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise– que llegaba como una de las grandes favoritas al título, y derrotó a una Argentina liderada por un Lionel Messi de 39 años que había desafiado todos los pronósticos para instalar a la albiceleste en una final mundialista. ¿Cómo España consiguió su segunda estrella?
El estilo por encima de todo
La selección española durante el mundial se caracterizó por un estilo de juego bastante marcado, basado principalmente en el dominio del balón, aprovechado tanto al momento de atacar como de defender, y en la presión inmediata tras pérdida, es decir, en realizar presiones al equipo contrario una vez pierde la posesión de la pelota.
“Luis Aragonés consigue adaptar ese modelo de juego. Basa también la selección española en ese juego del FC Barcelona, y a partir de allí, en las categorías inferiores de la Federación Española. Es lo que se viene inculcando desde el año 2008, que es cuando se gana la primera Eurocopa de todo este ciclo glorioso que ha tenido hasta este Mundial”, asegura Jorge Yusta, periodista deportivo de Radiotelevisión Española.
Detrás del éxito mundialista existe un proyecto construido durante casi dos décadas alrededor de una identidad futbolística reconocible. La prioridad ha sido formar jugadores capaces de interpretar el juego y tomar decisiones colectivas antes que destacar únicamente por sus condiciones físicas.
El proceso comienza desde edades tempranas. El fútbol base español se divide en categorías bianuales que abarcan desde prebenjamín hasta juvenil, una estructura que permite desarrollar progresivamente las capacidades técnicas y tácticas de los futbolistas.
Aitor Karanka, actual director deportivo de la federación, explica que desde las categorías infantiles se enseña una metodología centrada en el entendimiento colectivo. Los jóvenes además de perfeccionar la técnica individual, aprenden a interpretar el juego, a reconocer espacios y a tomar decisiones pensando en el equipo, señala en una nota elaborada por la FIFA.
Finalmente, todo parte del juego colectivo, donde el actual director técnico de España hizo énfasis. “La consigna clara de Luis de la Fuente en el vestuario ha sido, oye, chicos, aquí nadie es mejor que nadie, sois todos buenísimos, pero el talento que tenéis hay que ponerlo al servicio del colectivo y eso se ha traducido en la generosidad en el esfuerzo, en un delantero que después de perder una pelota corre hacia atrás”, afirma Guillermo Domínguez, jefe de deportes del Grupo Libertad Digital.
La mano del DT
Luis de la Fuente, ahora considerado como unos de los mejores entrenadores en la selección junto con Luis Aragonés y Vicente del Bosque por los éxitos deportivos conseguidos –campeón de la UEFA Nations League 2023, de la Eurocopa 2024, y ahora la Copa del Mundo 2026, inició con bastantes dudas cuando sustituyó a Luis Enrique, al ser un entrenador sin mucho cartel.
Sin embargo, él contaba con la ventaja de conocer a los jóvenes que ahora son campeones del mundo al entrenar desde hace años a la sub-18, sub-19 y sub-21, con esta última conquistó la eurocopa 2019 y logró llegar a la final de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, perdiendo contra Brasil en la prórroga.
“De la Fuente es un tipo listo, quizá no tenga el nombre de otros grandes entrenadores, pero él conoce a la perfección a jugadores que ha llevado como Fabián Ruíz, Dani Olmo, Gavi, entre otros, los conoce desde la sub-21, incluso algunos que han pasado directamente al equipo absoluto, como es el caso de Lamine Yamal”, comenta Dominguez.
El entrenador también destacó por tomar decisiones sin atender al nombre de los jugadores. Según Yusta, modificó alineaciones cuando el rendimiento lo exigía y apostó por quienes atravesaban un mejor momento. Casos como la suplencia de Pedri para dar entrada a Fabián Ruiz o la elección de Pedro Porro por delante de Marcos Llorente reflejaron una gestión basada en el rendimiento y no en la jerarquía.
La juventud de la plantilla también fue determinante. Futbolistas como Lamine Yamal, Pau Cubarsí —elegido mejor jugador joven del torneo—, Pedri, Gavi y Nico Williams representan una generación con suficiente talento para mantener a España entre las principales potencias durante los próximos años.
“El futuro ahora mismo del fútbol español invita a soñar, y, además, hay un dato muy revelador, que ahora mismo, simultáneamente, España es campeona del mundo en fútbol masculino y femenino, y, aparte, las dos selecciones, están liderando las dos el ranking de la FIFA, esas son palabras mayores, hasta ahora en la historia nadie lo había conseguido, ni siquiera las potencias del fútbol”, afirma Domínguez.
La segunda estrella de España fue la consecuencia de un proceso sostenido en el tiempo. La consolidación de un modelo de juego, la formación de futbolistas con una sólida comprensión táctica y la capacidad de Luis de la Fuente para potenciar a una generación excepcional permitieron que La Roja volviera a lo más alto del fútbol mundial.
