El país caribeño se prepara para los comicios presidenciales que definirán si continuarán con el legado de Petro o cambiarán a un gobierno de derecha.
Por Matias Illescas y Alexandra Jave
Este domingo, Colombia celebrará la primera vuelta de sus elecciones presidenciales, que definirán quién tomará el mando del país después de estos cuatro años de un gobierno de izquierda liderado por Gustavo Petro. En ese sentido, el resultado definirá si Colombia busca el continuismo del Pacto Histórico, en relación con los resultados obtenidos en las elecciones legislativas de marzo, o si buscará girar a la derecha con el Centro Demócratico u otro partido.
Pese a algunos cuestionamientos por su política exterior, por problemas con el Perú o Estados Unidos, Petro afronta esta elección en uno de sus momentos más altos de aprobación. Esto va de la mano con una reducción de la pobreza en sus años bajo el mando de una economía en crecimiento, pero problemas de inseguridad y en el sistema de salud que mantienen a los ciudadanos insatisfechos. ¿Quiénes son los principales candidatos y qué es lo que proponen?
El diagnóstico de cara al domingo 31
Colombia llega a las elecciones del 31 de mayo con una gama de problemáticas sobre las que los candidatos han presentado diversas propuestas. De acuerdo con la última encuesta realizada en febrero por Invamer, las principales preocupaciones de los ciudadanos son la inseguridad, el desempleo y la economía, las necesidades básicas y la corrupción.
En materia de inseguridad, según el Ministerio de Defensa, la extorsión está ante el mayor número de casos registrados de los últimos años. En 2023, hubo 3 mil 42 casos reportados, en 2024, 3 mil 822, el año pasado bajó a 3 mil 640, pero este año subió a los 3 mil 977. A diferencia de ello, las cifras de robo bajaron entre enero y abril del año pasado y este, de más de 97 mil a 91 mil, respectivamente. No obstante, aún se registran en promedio 769 hurtos al día.
A pesar de que en marzo la tasa laboral nacional registrada fue la mayor desde 2001, de acuerdo con el análisis del Banco Central de Bogotá, el desempleo urbano aumentó de 8 a 9 %, por lo que está en su mayor nivel en un año. En esa línea, la creación de trabajos se vio reducida a 92 mil puestos, lo cual significó la cifra más baja en un año y medio. Por lo mismo, en agricultura se perdieron 242 mil y en la industria 166 mil, lo que representa el 24 % del empleo total del país.
Por otro lado, con relación a las necesidades básicas, el sistema de salud colombiano es uno de los más golpeados, ya que no se ha visto ajeno a las quejas, reclamos y denuncias por parte de sus usuarios. La Superintendencia Nacional de Salud registró en 2022 1 millón 150 mil de reclamos, al siguiente año fueron 1 millón 300 mil, en 2024 crecieron a 1 millón 61 mil y durante el año pasado la Defensoría del Pueblo señaló más de dos millones de casos. Como resultado, esto significa que en cuatro años las inconformidades aumentaron un 74 %. Entre los motivos se relacionan las demoras en citas médicas, obstáculos en el acceso a especialistas y las deficiencias en la entrega de medicamentos.
¿La influencia de Petro?
La figura del presidente Gustavo Petro no se ha visto indiferente al proceso electoral. A pesar de no poder participar de los comicios por la prohibición constitucional de la reelección, su presencia no ha pasado desapercibida. Partiendo del hecho de que el candidato Iván Cepeda pertenece al mismo partido, el Pacto Histórico, ¿esto le favorecería en la captura del voto?
La popularidad del mandatario ha sido primordialmente negativa, sin embargo, ha ido cambiando hacia los últimos meses. Según una encuesta de diciembre de 2023 de Invamer, el 66 % de los colombianos desaprobaban su gestión y apenas el 26 % uno de cada cuatro aprobaba su desempeño presidencial.
Pese a ello, la misma encuesta de Invamer indicó que en febrero de este año la aprobación de Petro había subido hasta el 49 %, tres puntos más que la desaprobación. Además, algunos sondeos como el de Guarumo y EcoAnalítica arrojaron cifras similares, mientras otros ubican el nivel de aprobación de Petro algunos puntos encima o debajo del de desaprobación.
La mejora en la imagen del jefe de Estado es indiscutible. Este progreso en su figura puede explicarse debido a las decisiones que tomó en la actual campaña, como decretar en diciembre una subida cercana a 23% del salario mínimo para este año, llevándolo a unos 1,563 soles al cambio. Además, la economía creció 2,2% en el primer trimestre de este año respecto al mismo periodo de 2025.
“Ahí hay que partir el electorado, uno no puede pensar el electorado colombiano como me gusta o no lo que ha hecho el gobierno colombiano. Por un lado, hay cierto tipo de sectores que han sido beneficiados en cierto tipo de cosas, como el aumento del salario mínimo. Es la primera vez que se sube el salario mínimo de una manera tan radical. Por otro lado, hay ciertos tipos de sectores que no necesariamente están de acuerdo con esto, en la medida que están preocupados por el tema de salud,ya que las acciones que ha implementado este gobierno han hecho que acceso se ha vuelto limitado de citas y procedimientos, tratamientos, medicina”, señaló el especialista en política exterior, Carlos Moreno.
El partido de Petro, Pacto Histórico, se afianzó como la principal fuerza política en las elecciones legislativas del 8 de marzo en Colombia y obtuvo 25 escaños en un Senado de 103, es decir, cinco más que antes. Estará en manos del electorado, de acuerdo con el diagnóstico que realice de estos últimos 4 años si el legado de Petro continúa o se detiene.
Los candidatos
Los últimos sondeos de las principales encuestadoras de Colombia muestran a tres candidatos como favoritos. Iván Cepeda, del Pacto Histórico, lidera las preferencias con entre el 37 – 44% de intención de voto. Lo siguen Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria, con 28 – 31%, y Paloma Valencia, del Centro Democrático, con entre 14 – 20%.
Cepeda es el representante del oficialismo. Asumió la candidatura del Pacto Histórico después de ganar la consulta de su partido, y es hijo de Manuel Cepeda Vargas, un excongresista de la Unión Patriótica -el brazo político de las FARC y el Partido Comunista–, y Yira Castro, dirigente comunista y exconcejal de Bogotá.
Su padre fue asesinado en 1994, y, a raíz de este suceso, lideró una batalla legal que terminó en que, en 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenara al Estado colombiano por ese crimen. Llegó al Senado en 2014 y fue reelegido varias veces hasta 2025. Además, ha participado en el acuerdo de paz con las FARC, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, y articuló el programa Paz Total para llegar a un acuerdo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), pero las negociaciones siguen estancadas.

Foto: Pacto Histórico
Su plan de gobierno se basa en lo que él llama «tres revoluciones», que abarcan una parte ética, socioeconómica y política. En ese sentido, busca la continuidad del gobierno de Petro y le da mucha relevancia a los temas sociales y de derechos humanos, como la atención a víctimas del conflicto o a las comunidades indígenas y afrodescendientes. Se define como parte de los que prefieren el diálogo y la legitimidad democrática antes que la revolución por las armas.
Además, tuvo un enfrentamiento con el expresidente Álvaro Uribe, y esta fue una de las razones que consolidaron su liderazgo político. En lo económico, promueve un «capitalismo social» para combatir la pobreza y la exclusión. Propone también combatir el crimen organizado priorizando el desmonte de sus estructuras en lugar del combate frontal que. según él, produce efectos colaterales.
Abelardo de la Espriella, segundo en las encuestas, es un abogado y empresario que se dio a conocer por asumir la representación legal en procesos judiciales de muy alto nivel mediático, como con David Murcia Guzmán (que estafó a más de 200.000 ciudadanos) y Álex Saab, testaferro del exdictador venezolano Nicolás Maduro y operador financiero de su gobierno.
En 2004 fundó la Función Iniciativas por la Paz (FIPAZ), desde donde promovió el acuerdo entre el expresidente Álvaro Uribe y los escuadrones paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para su desmovilización. Tiene un plan de gobierno basado en un discurso anticomunista, el rechazo a una Asamblea Constituyente y en el uso de la inteligencia militar.

Foto: Defensores de la Patria
Se considera un outsider y admirador de Nayib Bukele, Donald Trump y Javier Milei. En ese sentido, tiene como objetivo la reducción del Estado de hasta una cuarta parte mediante la eliminación o fusión de entidades públicas. También quiere fomentar la inversión privada y reducir las cargas tributarias para las empresas y los ciudadanos.
Además, para el profesor de Ciencias Políticas y especialista en procesos electorales, Andrés Dávila Ladrón de Guevara, su relación con la prensa no ha sido buena. «Tiene en su historial la persecución a muchos periodistas que han declarado alguna cosa o han dicho algo que a él le parece inapropiado. Los demanda por injuria y calumnia y los persigue por año. Hay unos que llevan 10, 12 años defendiéndose de Abelardo de la Espriella», explicó el especialista.
La tercera en disputar la presidencia o un eventual pase a segunda vuelta es Paloma Valencia. Actual senadora y miembro del partido Centro Democrático, Valencia representa el legado del expresidente Álvaro Uribe. Ganó la consulta de su partido y se convirtió en la candidata de la derecha uribista. Como parte de la oposición, es crítica con el gobierno de Gustavo Petro y busca ser la primera mujer en llegar a la Casa de Nariño.
Es abogada y, en sus tres períodos congresales, impulsó la promulgación de tres leyes: una para promover el consumo de la panela, otra para poner fin al monopolio de los departamentos en la producción de licores y una tercera que establece incentivos para pequeños negocios. En materia económica busca reducir los impuestos, el déficit fiscal y generar más exportaciones.

Foto: Centro Democrático
Ha sido una de las principales críticas del proceso de paz con las FARC. Propone la militarización de vías y regiones con riesgo de secuestro, la sustitución forzosa de cultivos ilícitos y la reactivación de la fumigación aérea. Además busca regular la protesta social y castigar al vandalismo.
En ese sentido, Moreno considera que su crítica del proceso de las FARC «implicaba también estar de acuerdo con cierto tipo de instituciones que se crearon a raíz del proceso de paz. En muchas ocasiones ella ha sido muy crítica de versiones y visiones y de eventos que sucedieron en la vida pública nacional sobre el paramilitarismo y la relación con las Fuerzas Armadas de Colombia».
Pero se ha tratado de ubicar en el centro ideológico y, en ese sentido, nombró a Daniel Oviedo como parte de su fórmula vicepresidencial, una figura técnica y perteneciente a la comunidad LGBT. Con esto también busca distanciarse de la figura radical que representa De la Espriella.
Estas elecciones se presentan con más de diez candidatos, pero, de acuerdo a los especialistas, esto no afectaría ni generaría la dispersión del voto. El domingo se definirá si el proceso termina en una primera vuelta con uno de estos tres candidatos como ganador, o si el 21 de junio la población deberá regresar a las urnas para definir quién de las dos opciones restantes llegará a la presidencia.
