Tras obtener un número de escaños dentro del Congreso y en vista que ninguna fuerza ha logrado la mayoría absoluta, ¿qué papel jugará el Buen Gobierno?
Por Rafael Ortega Alva
Las elecciones de 2026 dejaron una amplia galería de partidos que, en su mayoría, no lograron superar la valla electoral. Entre las agrupaciones con un desempeño destacado estuvo el Buen Gobierno, liderado por Jorge Nieto Montesinos. El partido obtuvo el cuarto lugar en la contienda presidencial y quedó a una corta distancia de alcanzar la segunda vuelta. En el Congreso, sin embargo, el panorama es distinto.
En la Cámara de Diputados, el Buen Gobierno cuenta con 18 representantes, mientras que en el Senado tiene siete escaños. Aunque las cifras pueden parecer reducidas, el cálculo político sugiere un escenario diferente. Ni Fuerza Popular ni Juntos por el Perú —las dos organizaciones que disputan la segunda vuelta— cuentan con mayoría parlamentaria, por lo que las alianzas serán determinantes para la gobernabilidad. Pero, tras las declaraciones de Nieto, quien aseguró que ejercerá una oposición independientemente de quién resulte elegido, ¿qué nivel de influencia tendrá este partido en el próximo gobierno?
La diferencia
Para entender la llegada del partido, es necesario saber cómo llegó allí. De acuerdo con una encuesta realizada por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) para finales del mes de abril, el partido del Buen Gobierno obtuvo la mayoría de sus votos recién en el último periodo antes de las elecciones generales. Según los datos, un tercio de sus simpatizantes escogieron el partido de Nieto en la última semana.
“No creo que haya habido un buen desempeño del Buen Gobierno, sino que el éxito de la campaña fue por Jorge Nieto”, señaló el analista político, Enrique Castillo. En sus palabras, gran parte de la intención de voto apareció luego de la caída de Carlos Espá y Wolfgang Grozo, quienes fueron una alternativa emergente de las redes sociales. Posteriormente, poco antes de la primera vuelta, fue “Coco” quien empezó a liderar.
El respaldo del electorado más joven fue notorio. De acuerdo con IEP, mientras el voto de los ciudadanos de entre 18 a 29 años fluctuó en el 20%, el Buen Gobierno tuvo una notoria distancia, aglutinando el 50%. Este dato resulta no menor, pues, tomando en cuenta encuestas realizadas por la misma institución, este grupo de edad era uno de los que tenían mayor tasa de desinterés por la política.
“A Nieto le favoreció ser una opción independiente, de centro, la derecha antifujimorista (…) Pero también otro de los factores que lo llevaron al puesto donde estuvo fue el voto estratégico”, indicó el analista político, José Carlos Requena.
Para él, la recta final supuso un punto a favor del Buen Gobierno, donde simpatizantes de personajes como Marisol Pérez Tello o Carlos Espá tomaron la decisión de ir hacia un candidato que estuviera mejor posicionado. “Lo que buscaba el electorado era una figura que representara la renovación”, añadió.
El Congreso
Luego de las declaraciones de Jorge Nieto en conferencia de prensa, el líder del partido señaló que su participación en los próximos 5 años será de oposición. De acuerdo con la composición que tendrá el nuevo Congreso, ninguna de las fuerzas políticas va a tener la mayoría absoluta en ninguna de las cámaras.
Por ejemplo, en la Cámara de Senadores —que es la que va a tener que dar las decisiones finales— en el caso de los partidos que se encuentran en la segunda vuelta, Fuerza Popular cuenta con 22 de los 60 escaños. Por su lado, Juntos por el Perú mantiene 14; no obstante, de contar con el apoyo de Ahora Nación y Cívico Obras, el número asciende a 23. Por lo tanto, alguno de los dos habrá de necesitar del apoyo de los 7 partidarios del Buen Gobierno.
“No es necesario que existan alianzas; esas formas, en el país, ya no funcionan (…) De aliarse con el fujimorismo, la mitad de la población lo va a odiar. Si se junta con la izquierda, la otra mitad lo hará”, indicó Castillo. El analista político señaló que, como se está dando la política, los partidos no necesitarán tomar “pactos”, sino que serán decisiones conjuntas tomadas en determinado momento.
“Gane quien gane, se va a necesitar del Buen Gobierno. Quizá, Roberto Sánchez lo necesitaría más, porque no tiene tanto techo como Fuerza Popular”, señaló Requena. Por otro lado, en cuanto a las posibles negociaciones que podría hacer el partido de Nieto, el experto mencionó que, en el caso de un gobierno de Fujimori, su partido no tendría tantas posibilidades de poner una agenda.
La segunda vuelta
En lo que queda de la segunda vuelta también ha mostrado la tendencia de los líderes de otros partidos por escoger a uno u otro de los que se perfilan a la presidencia. Ante ello, Nieto brindó una conferencia de prensa donde señaló que su voto sería viciado. El líder del Buen Gobierno incentivó a sus simpatizantes a anular su voto escribiendo en la cédula de votación “Queremos un buen gobierno”.
“Ahora que sabe que tiene una bancada en el Congreso, Nieto se está cuidando. Lo que quiere mantener es una posición independiente”, recalcó Castillo. Para el analista político, esta medida no es sino un cálculo para presentarse como oposición independiente fiel a la balanza que le puede servir para ser el candidato presidencial de las elecciones de 2031.
Sin embargo, para Requena, la decisión del voto nulo es entendible en el electorado promedio, pero no en el líder de un partido. En ese sentido, indicó que dicha medida puede afectar a una posible intención de gobierno en el futuro. “El anuncio que hizo Nieto no ha sido bien recibido por ninguno de los candidatos (…) El Buen Gobierno, parece que va a tener un rol dirimente en el futuro Congreso”, añadió.
Pese a ser un grupo pequeño, el partido de Jorge Nieto puede cobrar mayor importancia de la que se cree al momento de tomar las decisiones. En un escenario caracterizado por la polarización, esta organización que se ha presentado de centro y que ha reunido al voto juvenil se jugará su popularidad aquí y, sobre todo, para los siguientes cinco años.
