La cúpula militar china sufrió una purga hace algunas semanas, dejando al descubierto las posibles debilidades internas del régimen y generando incertidumbre en el panorama geopolítico internacional.
Por Sebastian Muñiz y Matias Illescas
El 21 de enero, el gobierno chino realizó una purga militar que ha generado incertidumbre alrededor del mundo por desarrollarse en un contexto donde las tensiones entre el gigante asiático y Estados Unidos, Taiwán y Japón están en crecimiento y por las implicancias que tiene. Si bien estos escenarios no son una novedad en China, lo llamativo de esta ocasión es que se trata de la destitución del general de mayor rango de dicho país, Zhang Youxia.
El suceso, por lo tanto, ha dejado al descubierto las debilidades internas que podría estar afrontando China y ha generado dudas sobre el posible impacto que pueda tener en el funcionamiento del país. ¿Cuál es la situación en el país asiático y qué podría significar esta purga para la geopolítica mundial?
Un poder unificado
China es un país regido por un gobierno autoritario liderado por el Partido Comunista de China (PCCh), que dirige todas las facetas de la sociedad y del Estado. En ese sentido, este país no funciona con la separación de poderes característica de las democracias, sino bajo el principio de un “poder estatal unificado”. Sin embargo, bajo el mando de Xi Jinping, el poder ha terminado acumulándose aún más en una sola figura.
El presidente comunista ha aglomerado una serie de cargos clave, entre ellos Secretario general del PCCh, Presidente de la República y Presidente de la Comisión Militar Central (CMC). Este último es un órgano que funciona como puente entre el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el PCCh, siendo la entidad máxima para tomar decisiones sobre dicho ejército.
La comisión cumple las funciones de lo que en muchos países se conoce como Ministerio de Defensa, y está conformada por siete miembros: el presidente, dos vicepresidentes y cuatro generales. La purga que se llevó a cabo hace algunas semanas dejó en la CMC solo dos integrantes, siendo uno de ellos el presidente Xi JInping y el otro Zhang Shengmin, responsable del aparato disciplinario interno.
“En China, las fuerzas armadas son el brazo armado del partido, por eso, el hecho de que Xi Jinping presida esta comisión, no es por ser presidente. Él es secretario general del partido”, explicó para este medio Carlos Aquino, economista especializado en asuntos internacionales y Asia-Pacífico. En ese sentido, el mandatario chino se sitúa en una posición donde demanda total confianza y obediencia, pero que a la vez sigue dependiendo de otros seres humanos. En consecuencia, suceden estas purgas ante la mínima sospecha de que algo está andando mal.
Xi Jinping, por lo tanto, ya no apunta a un “liderazgo colectivo” como lo hacían sus predecesores, sino que se ha vuelto una autoridad mucho más personalista y centralizada. En esa línea, en 2018, el mandatario impulsó una propuesta para eliminar el límite de gobiernos de cinco años que impone la Constitución al jefe de Estado. Además, propuso inscribir el “Pensamiento de Xi Jinping sobre Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era”, en su Carta Magna, similar a lo que hizo Mao Zedong.
“Se confirma su deseo de concentrar mucho poder dentro del aparato gubernativo de la República Popular China, ya lo ha hecho durante todo su mandato. Está por encima de la regla no escrita entre los últimos mandatarios chinos de no pasar un cierto periodo de tiempo. Ya se excedió su periodo y no tiene planeado retirarse y, además, ha cultivado una tendencia al culto de la personalidad poniéndose al lado de la importancia en la historia china de Mao Zedong”, afirmó para este medio el internacionalista Andrés Paredes.
En este contexto, se desarrolla la última purga de la cúpula militar que deja a Xi Jinping con un único subordinado. Sin embargo, las causas exactas de la destitución de los funcionarios sigue siendo incierta.
Corrupción en el Partido Comunista chino
El principal argumento para la expulsión de Zhang Youxia radicó en acusaciones de corrupción y venta de secretos gubernamentales. Si bien el antiguo máximo general, al tener más de 75 años, ya estaba en la posibilidad de jubilarse, la decisión sorprendió por lo insólito de deslindar a quien básicamente era una de las principales cabezas de la CMC. Sin embargo, a pesar de que se trate de un movimiento estrambótico por parte de Jinping, mantiene continuidad con un proceso anticorrupción.
De acuerdo con una editorial del PLA Daily, el diario oficial del Partido Comunista, se señaló que “deben tomar medidas fuertes y energéticas para deshabilitar las prácticas corruptas que diezman el desarrollo de su milicia, e investigar minuciosamente los orígenes de las ‘ratas’ que juegan con el presupuesto militar”.
Desde la llegada al poder de Xi Jinping en 2012, uno de sus principales objetivos era erradicar la corrupción en las esferas del gobierno. Es así que el PCCh impulsó políticas de protección, donde se purgaba a miembros de la élite del partido ante las sospechas de traición o por actos inmorales.
En el pasado, figuras como He Weidong, Miao Hua, He Hongjun o Wang Xiubin, todos altos militares, fueron sistemáticamente retirados de sus cargos en el CMC. Por ello, la purga a Youxia sigue una continuidad en la campaña contra la corrupción y revela un problema más profundo en la cúpula militar.
“Habla un poco mal este tema de la corrupción que parece que es un tema endémico en China, porque muchos de los militares, que han sido defenestrados en los últimos años, han sido acusados de este tema de corrupción. Entonces, denota, al parecer, que no solo es un problema de esta comisión central militar de los siete, sino también que es un tema que corroe más a las fuerzas armadas chinas”, señaló Aquino.
De esta manera, se desvela un panorama más oscuro, la realidad de la corrupción china. Uno de los causales de esta cruzada contra los funcionarios de la cúpula recae en que existe una herencia del régimen anterior. Sucede que buena parte de los miembros que fueron purgados, y otros que mantienen el poder, son descendientes de los políticos que realizaron la revolución popular con Mao Zedong. Por lo tanto, el origen de dicha corrupción proviene de un nepotismo histórico.
Al mismo tiempo, otra raíz de la corrupción es la propia forma de gobierno autoritaria. Aquino recalcó que esto se debe a la falta de un balance entre el poder. Sucede que el PPCh controla los medios de comunicación, las fuerzas armadas, y el equivalente a nuestro poder ejecutivo, judicial y legislativo.
Asimismo, tiene control sobre los procesos electorales, lo cual le ha dado a Xi Jinping y a la cúpula la potestad de quedarse por tiempo prolongado en el gobierno. Entonces, al no haber un contrapeso ante tal poder, se desarrolla la corrupción dada la impunidad y control que las altas esferas manejan.
Taiwán y el impacto geopolítico
La conmoción de la comunidad internacional recae en el secretismo de estas expulsiones. Más allá de que sean parte de un proceso de disciplina política, el problema radica en que los únicos medios de comunicación sobre el tema son los del mismo partido. Por lo tanto, se especula sobre la realidad china y las verdaderas intenciones de Xi Jinping, especialmente por el contexto geopolítico y el interés actual en Taiwán.
Dado que China busca unificar Taiwán a la república, mientras que la isla aboga por su independencia, es que se consolida dicho conflicto. Bajo esa premisa, la disolución de la cúpula militar hace sospechar que existía un desacuerdo entre Xi Jinping y Zhang Youxia, especialmente por el enfoque que una hipotética invasión podría tener. No obstante, por la falta de información y el control de fuentes las conjeturas tienen una visión occidentalizada.
“Es una especulación, me parece que todavía, no digo que sea un informe, una especulación incierta, pero es una lectura sobre todo desde cómo se entiende desde occidente China. A falta de información nos lo explicamos con razones que estén al alcance de la agenda que sabemos de China”, explicó Paredes.
A pesar de ello, es sabido que parte de los objetivos del mandato de Jinping se fundamenta en la consolidación de una república unificada, especialmente para demostrar poderío político y simbólico. A pesar de la incertidumbre en sus actos, la noción de que controle el brazo armado de su país permitiría un acercamiento militar a Taiwán en los próximos años. Es así que desde la lectura internacional, resulta lógico el movimiento, ya que, al eliminar a personalidades corruptas o disonantes, permite ejecutar una recuperación histórica de “la provincia rebelde”.
“Si se supone que, efectivamente, si Jinping se ha propuesto el próximo año tomar Taiwán, obviamente no lo podría hacer pues con un ejército que tiene problemas de corrupción, de disciplina. Entonces, el hecho de que esté limpiando las fuerzas armadas de estas personas corruptas, entonces para algunos reafirma el objetivo que se ha plantado”, acotó Aquino.
El panorama es incierto, pero el accionar reafirma dos cosas clave. Por un lado, la campaña en contra de la corrupción de China no distingue rangos o tiempo en el cargo, sirviendo como motor para deslindar políticos que no estén acordes al régimen. Por el otro, evidencia que Xi Jinping sigue siendo un actor importante en la geopolítica global.
