/

El juego del calamar: una metáfora de la vida postpandemia

La primera serie coreana que ocupa los más altos peldaños en la plataforma de streaming Netflix ha logrado algo mucho más allá de batir récords: asimilarse al día a día de la audiencia. Lo surcoreano se abre camino en el mundo del entretenimiento con una industria poderosa. Tres profesores de la Universidad de Lima hablaron con Nexos para darnos una mayor perspectiva del asunto.

Por: Daniela Navarro

Círculo. Triángulo. Cuadrado. Tres simples formas geométricas que le dieron sentido y vida al universo del famoso “juego de calamar”. Cada una de estas figuras tiene un propósito: preservar el orden para que tanto 001 como 456 y todos los demás jugadores tengan las mismas oportunidades y condiciones. Todo parece estar tan organizado que la intriga crece conforme van pasando las etapas, y todos quieren que los personajes principales logren quedarse con el dinero, y con vida. Es como si se metieran bajo nuestra piel, expectantes a lo que pasará en el siguiente juego. Ahora eres parte del equipo.

Realidad y Ficción

En el programa en cuestión, los números son solo eso. Cifras que se ven a través de una pantalla holográfica en la oficina del jefe—atento a que se cumplan todas las indicaciones en los juegos—, o a través de los reportes del Ministerio de Salud. Cada uno de ustedes habrá oído, durante el transcurso de los meses, muchos noticieros que día a día recalcaban los dígitos de fallecidos por COVID-19: a veces la curva estaba en aumento y en otras se estaba desacelerando. De igual manera, todas las personas sin vida a causa del coronavirus se convierten en uno más del montón.

“Asumimos que el mundo gira alrededor de nosotros, y que los demás no nos terminan por importar mucho. Al fin y al cabo, [pensamos que] no es mi mérito.”, nos comenta Francisco Núñez, sociólogo de la Universidad de Lima, quien encuentra una similitud entre lo presentado en la televisión con este nuevo tema surcoreano y la cultura del mérito: todo es una competencia para ver quién logra alcanzar más. “Para valorar el esfuerzo de los otros deberíamos empezar teniendo ciertas condiciones de igualdad”, comenta. El juego es un mundo idílico donde castigan a los privilegiados, manteniendo una misma línea de inicio para cada uno de los jugadores.

Núñez también menciona que en “El juego del calamar” se trata de una forma lúdica a las diferencias y posiciones sociales con ideas que nosotros muchas veces solemos construir. Una de ellas es que los ricos se divierten (o aprovechan) a costa del sufrimiento de los pobres, como se ha ejemplificado en la pantalla. Esto podría trasladarse al tema de la emergencia sanitaria que el país vivió en algún momento: las condiciones médicas, así como una posible salvación de la muerte, dependían, en muchos casos, de las ventajas económicas que gozaban las personas de ciertos estratos sociales.

“Aquellos programas que nos llaman la atención son aquellos que exploran e indagan en los problemas de los personajes, donde uno puede identificarse”, indica el sociólogo. Justamente es la cotidianeidad de los protagonistas la que nos envuelve en su mundo de entretenimiento, convirtiendo a la televisión en un espejo donde todos nosotros nos reflejamos.

Único y especial

Un poco de los Juegos del Hambre, de Big Brother y de Saw. Según Cesar Loli, comunicador audiovisual, guionista y docente de la Universidad de Lima, esta es la combinación que podría dar nacimiento al puesto número uno en la lista de Netflix.  Pese a que trata mucho más el tema de la convivencia entre los personajes y no es tan dura (o sangrienta) en términos narrativos, ha sabido atrapar a su audiencia bajo sus expectantes escenarios distópicos que generan una constante emoción por saber lo que vendrá después.

“Aquí existe un símbolo de la vida. Y la serie busca responder a la siguiente pregunta: ¿cómo somos realmente los seres humanos?”, cuenta Loli. La reflexión es la capacidad que tienen las personas de hacer algo con tal de beneficiarse a sí mismas. “Este juego muestra lo más sórdido y oscuro del ser humano, que es en esencia lo que lo diferencia de otras producciones que tratan temáticas similares”, indica.

También existe un giro con la tendencia de presentar al antihéroe, como había sido presentado en The Joker: los héroes están de regreso. Pero, como todo en la vida, tiene matices. Ya no se acepta que un personaje sea totalmente bueno o totalmente malo, aunque sí existe una inclinación mayor por uno de los dos lados. Dentro de todo, el protagonista es presentado como una persona inocente que quiere cambiar su vida ganando más dinero para solucionar sus problemas.

“(El juego del calamar) toca mucho lo relativo, y precisamente es eso lo que engancha. No hay nada puro y nadie se come el cuento de lo que está bien y lo que está mal.  Todos están ahí por sus propios errores y por las cosas malas que han hecho”, comenta Loli. Si analizamos las motivaciones de los personajes, entendemos que cada uno tiene sus propias intenciones para realizar una acción, y que no pueden ser juzgadas a simple vista.

La nueva ola coreana

En estos tiempos de hiperglobalización el poder no lo tiene el país que ostenta más armas, sino el que logra entrar por los ojos de los consumidores. Y Corea del Sur lo ha sabido muy bien. Kia, Samsung y Fila son algunas de sus grandes marcas que han llegado a gran parte del mundo, consumando ventas de millones de dólares. Los productos de consumo son ahora los nuevos escudos de pelea.

“Ellos tienen muy bien aceitado un mecanismo: convertir algo local en global. Lo hacen ‘glocal’, y son muy buenos en eso”, señala Giancarlo Cappello, guionista, investigador en el campo de las comunicaciones y profesor de la Universidad de Lima. La gran industria cultural que ha construido el imperio en ascenso de esta nación sintoniza con las características universales que permiten que conecten con los rincones más alejados del mundo. Núñez también indica que las personas se sienten parte de varias cosas al mismo tiempo, y por eso algunas cosas que pasan en la otra punta del mundo pueden llamar mucho la atención. “Ya no sentimos la serie tan lejana como sociedad, porque visualizamos algunas cosas que tiene mucho sentido para explicar nuestro día a día”, explico.

Corea del Sur se encuentra contra la espada y la pared. Tiene a dos gigantes al lado como lo son China y Rusia. Por ello necesitan ser un estado y economía fuerte, eso permitirá conseguir cualquier objetivo. Cappello narra que los surcoreanos tienen tanta influencia en el mundo del cine de terror que incluso los americanos, después del trágico 11-S, adaptaron muchas de sus películas al espíritu de los tiempos que se vivían. Por otro lado, la industria cinematográfica del gigante asiático también ha logrado enormes éxitos con sus dramas románticos – conocidos como ‘doramas’ – cuyos aficionados pueden ser encontrados en cada rincón del mundo. Netflix Perú cuenta con una sección entera dedicada a este género.

Una frase cobra sentido ahora: “se alinearon los planetas”. Para Cappello, el éxito de la cultura del entretenimiento del país es como encontrar pepitas de oro. “A veces es así, algo cuaja. Ellos no nos imponen nada, nosotros somos los que buscamos sus productos”, menciona. La conexión está en el sentir y todo aquel que sepa reflejar eso en sus producciones verá los frutos de eso.

Male Enhancement Pills Best Male Pills 2022 Male Pills Sexual Enhancement Pills best Sex Pills For Men Penis Enlargement pills Top Male Enhancement Pills Sexual Pills