Ante el incremento de problemas asociados al fenómeno El Niño, el Minsa ha publicado una alerta epidemiológica, ¿de qué se trata y cuál es la capacidad del Estado?
Por Rafael Ortega Alva
Actualmente el país empieza a enfrentar, aún en pequeña dosis, lo que será el fenómeno El Niño. Cada día se publican noticias sobre el calentamiento de los mares, las primeras lluvias e inundaciones en el norte del país, el aumento de temperaturas o la alteración de determinados sectores del comercio. Sin embargo, el Ministerio de Salud también ha empezado a alertar que este escenario traerá consigo una serie de enfermedades que, de seguir subiendo, será imposible para el sistema poder controlarlo.
Por ello, mediante una resolución emitida por el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú), se publicó la primera alerta epidemiológica ante los riesgos sanitarios asociados al fenómeno El Niño 2026-2027. De acuerdo con el informe, el contexto de las posibles lluvias intensas, inundaciones y dificultades en el acceso al agua segura son condiciones que favorecen la propagación de diversas enfermedades en el país, como el dengue, leptospirosis y enfermedades diarreicas agudas (EDA), así como también el aumento del riesgo frente a la malaria y el sarampión.
Enfermedades en aumento
De acuerdo con el Ministerio de Salud, las enfermedades asociadas al fenómeno El Niño son:
- Dengue
- Zika
- Chikungunya
- Leptospirosis
- Malaria
- Cólera
- Infecciones Respiratorias Agudas (Iras)
- Enfermedades Diarreicas Agudas (EDA)
- Fiebre amarilla
- Varicela
- Sarampión
- Problemas dermatológicos
Según lo señalado por la resolución del Minsa, hasta la semana 40 de 2026 —lo que corresponde al acumulado hasta el 10 de octubre—, se habían registrado 70 mil casos de dengue, cifra que representa un incremento del 122% respecto al mismo periodo de 2025. Sin embargo, la cifra aumenta desenfrenadamente. De acuerdo con el doctor César Munayco, jefe del CDC Perú para El Comercio, para el 28 del mismo mes los casos totales habían subido a 82,139, con un saldo de 78 fallecidos y 16 casos adicionales bajo investigación.
“En regiones como Piura tenemos tres veces más casos de dengue de lo que ocurría en 2023, uno de los años más difíciles para la gestión de esa enfermedad y donde tuvimos 500 fallecidos solamente en el norte del Perú”, indicó Percy Minaya, epidemiólogo y exviceministro de Salud. En su opinión, el problema recién se encuentra en una primera fase y, en los próximos meses —sobre todo en marzo—, se verán los verdaderos resultados del crecimiento acelerado.
“Es un clima fabuloso para la reproducción del mosquito del dengue. Si la temperatura sube demasiado,no soporta el calor excesivo y muere, pero en las personas esto genera golpes de calor y deshidratación”, advirtió. Sin embargo, el riesgo varía según la geografía: “En la sierra o en la Amazonía el problema no es la temperatura, sino las inundaciones, que elevan la exposición a enfermedades como la leptospirosis”.
Otras enfermedades que han ido en aumento son la leptospirosis, la cual ha registrado más de 13 mil casos (y 50 fallecidos hasta la semana 41), lo que equivale a un 85,5% más que en el periodo comparable de 2025. En 2023, cuando se afrontaron los efectos de esta enfermedad en el contexto del fenómeno El Niño costero, se reportaron 7.902 contagios; en 2024, fueron 8.890, y en 2025, un total de 8.055. Además, en cuanto a las EDA, hasta la fecha se registraron 1,099,619 episodios (11,3% más que el año anterior), con un total de 18 defunciones.
¿Por qué aumentan?
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el fenómeno El Niño tiene más de un 90% de probabilidad de alcanzar una intensidad “muy fuerte” entre finales de 2026 e inicios de 2027. Si bien lo primero en lo que que se piensa es en el problema atmosférico, lo cierto es que este contexto también es el principal caldo de cultivo para la propagación de enfermedades infecciosas.
Como ha pasado en experiencias previas, el agua es uno de los principales conductores de enfermedades en contextos. Producto del desborde de las lluvias, se excede la capacidad de los drenajes y los ríos se desbordan. Por otro lado, el agua potable se contamina y, con ello, la gente ante la sequía la almacena. En ese escenario y sumando la humedad, también se multiplican los casos de los criaderos del Aedes aegypti, el mosquito vector del dengue y la chikungunya.
“Si bien casi todos los pueblos y ciudadanos tienen una extensa cobertura de agua entubada, también cuentan con un reducido número de horas diarias con las que lo pueden consumir (…) Allí es donde las familias acumulan en recipientes que no son adecuados”, señaló Minaya. Además, el exviceministro de Salud indicó que los zancudos no solo se anidan en recipientes grandes, sino en espacios pequeños, así como la basura, el patio de las casas o en los mismos techos, por lo que hay múltiples nichos.
Para la epidemióloga Maritza Ortiz, el dengue responde a una crisis multifactorial que va más allá del factor climático: “Además del clima, influyen las condiciones sociales, de pobreza y de urbanismo. El incremento de la población y el hacinamiento generan el escenario perfecto para que el número de contagios se multiplique en una misma zona”.
¿Estamos preparados?
Las capacidades del sistema de Salud, en la historia peruana reciente, siempre ha sido un problema. De acuerdo con el Instituto Peruano de Economía, entre 2016 y 2025 los ingresos reales de EsSalud crecieron un 34%. Sin embargo, las camas hospitalarias solo aumentaron en un 6%, las horas médicas un 20% y las consultas un 21%. Asimismo, mientras que en 2019 el tiempo promedio de espera era de 10,4 días entre la solicitud y la cita, en 2025 esa cifra se elevó a 25,2 días, básicamente para acceder a la atención.
“El sistema no está preparado y lo peor es que esto se avisó con tiempo (…) Por ejemplo, solo en el caso del dengue, donde el número de personas que requerían intervención de una vacuna era de 4 millones, solo se compraron 400 mil (…) No solo no hay capacidad de intervención, sino que lo que tenemos no lo usamos”, advirtió Minaya. En su opinión, ya no hay muchas alternativas para que el Estado aplique en este momento; sin embargo, se pueden aplicar medidas municipales y regionales para el abastecimiento de agua y prevención de más nichos infecciosos.
Para la epidemióloga Ortiz, la inversión en grandes obras de infraestructura resulta inviable dado el poco tiempo que se tiene antes de que llegue El Niño, por lo que la prioridad en estos momentos pasa por la gestión directa del riesgo.
“Se puede redistribuir a quienes viven en zonas vulnerables, garantizándoles que las vas a proteger en un lugar más seguro, pueden buscar elementos un poco más sofisticados de almacenamiento de agua. Si no hacen saneamiento, entonces deberían colocar unas cisternas, entregar unos almacenajes herméticos que permitan una limpieza o conservación mejor de alimentos, detalló.
Ante el problema, el Minsa ha dado las siguientes recomendaciones:
- Evitar los criaderos de zancudos: eliminar el agua acumulada en recipientes, tapar los depósitos de agua y mantener limpios los espacios de la vivienda.
- Consumir agua segura: utilizar agua potable o desinfectada y mantenerla almacenada en recipientes limpios y tapados.
- Evitar el contacto con aguas de inundación: estas pueden contener microorganismos peligrosos. Si el contacto es inevitable, utilizar botas y guantes de protección.
- Mantener una adecuada higiene: lavarse las manos con agua segura y jabón, especialmente antes de preparar o consumir alimentos y después de ir al baño.
- Completar las vacunas: verificar que los niños y demás integrantes de la familia tengan sus vacunas al día. En las zonas priorizadas, cumplir con las dosis de la vacuna contra el dengue indicadas por el personal de salud. (De 10 a 20 años: en Tumbes, Piura, Loreto, Ucayali y Áncash. De 10 a 16 años: en Lambayeque, La Libertad, San Martín y en Lima Metropolitana (exclusivamente en San Juan de Lurigancho, zona de Huáscar, en los centros de salud Huáscar II y Huáscar XV).
- Acudir oportunamente a un establecimiento de salud: buscar atención ante fiebre, diarrea persistente, dificultad para respirar u otros síntomas de alarma.
- Evitar la automedicación.
Si bien la alerta epidemiológica ha tenido como fin el fortalecimiento de la vigilancia de enfermedades, la detección temprana de casos y la disponibilidad de personal y medicamentos en los centros de atención especializados, la magnitud del evento indica que los problemas relacionados a la salud serán un punto determinante de los próximos meses. Queda en manos del actual gobierno tomar medidas al respecto.
