El parcial de Trump

En unos comicios clave para definir el equilibrio de poder en el Congreso, los resultados de las elecciones de medio mandato determinarán si el Partido Republicano mantiene la mayoría y, con ello, el margen de Trump para mantener su agenda.

Por Matias Illescas y Alexandra Jave

Estados Unidos definirá este martes 3 de noviembre el rumbo que seguirá su país por los próximos dos años en unas elecciones legislativas de medio término que podrían terminar con el dominio de Donald Trump en el Parlamento. Este proceso busca renovar los 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, pero, ¿qué está en juegi en esta elección?

El efecto Trump

Una de las preocupaciones del partido republicano es la repercusión que pueda haber en la votación a raíz de los cuestionamientos hacia el presidente Trump, los cuales se ven reflejados en su impopularidad. Según el indicador promedio de las encuestas de NBC News, el 60 % de los ciudadanos estadounidenses desaprueba la administración del mandatario y solo el 38 % la aprueba. En esa línea, con relación a la toma del control del Congreso, el 52% prefiere que sean los demócratas quienes obtengan la mayoría y el 44% se inclina por los republicanos. Pero, ¿cuál ha sido el accionar de Trump que está pudiendo repercutir tanto en su popularidad como en el desempeño de los republicanos en las midterms?

En su campaña de Make America Great Again prometió no involucrarse en asuntos internacionales, sin embargo, uno de los hechos que marcaron la vulneración del derecho internacional fue la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en territorio venezolano. El accionar de Trump fue decisivo para que la actual presidenta interina, Delcy Rodríguez, asumiera el poder. En ese sentido, el gobierno de Rodríguez ha accedido a exigencias estadounidenses relacionadas con la producción y ventas petroleras.

De hecho, recientemente el gobierno de Trump cerró un acuerdo petrolero que concede a una empresa privada derechos sobre 17 campos venezolanos y da al gobierno estadounidense participación y acceso preferencial al petróleo. Es más, el primer cargamento bajo ese acuerdo llegó a Texas el 27 de octubre.

“La narrativa que ha generado el mismo Trump no es tan favorable a la imagen de Estados Unidos como defensor de los derechos humanos, de la democracia, ya que desde enero hasta ahora, el país norteamericano se ha interesado solo en asegurarse el recurso de hidrocarburos relevantes, es decir, el petróleo”, indica Francesco Tucci, internacionalista y periodista.

Ahora, otra de las intervenciones del presidente ha sido en la guerra con Irán. Iniciada el 28 de febrero, la denominada “Operación Furia Épica”, ejecutada por Israel y Estados Unidos sobre las bases nucleares en Medio Oriente, determinó el inicio de la confrontación directa. Desde entonces, el entendimiento entre Irán y el país norteamericano ha sido débil. La disputa por el control del estrecho de Ormuz ha traído el encarecimiento del petróleo. El flujo del hidrocarburo por Ormuz pasó de unos 21,6 millones de barriles diarios en el último trimestre de 2025 a solo 4,9 millones en el segundo trimestre de 2026, en plena guerra, según el Departamento de Energía de Estados Unidos.

Al respecto, el experto en asuntos internacionales y expresidente del Diálogo Interamericano, Michael Shifter, señala que “Irán es una guerra que desde el principio no tuvo apoyo de la opinión pública en Estados Unidos. Hay gran decepción y rabia de muchos sectores republicanos y de la gente que apoyaba a Trump, porque él prometió nunca hacer esas guerras en el Medio Oriente. Las consecuencias se han expresado en la alza de precios de gasolina, diésel, fertilizantes, que es directamente un producto de esa guerra y las acciones que ha tomado Irán”.

Una de las últimas acciones estadounidenses ha sido la orden de captura contra el exdictador de Cuba Raúl Castro. En mayo de 2026, el Departamento de Justicia de EEUU avanzó con una acusación contra Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, en el que murieron cuatro personas. La orden de arresto contra Raúl Castro de octubre no fue dictada por Donald Trump, sino por la justicia de Florida. Sin embargo, se produce en medio de la creciente presión de la Administración Trump contra el Gobierno cubano.

Por ende, existe cierto descontento entre una parte de sus votantes, que cuestiona hasta qué punto Trump está cumpliendo con la agenda MAGA, especialmente porque durante su campaña había prometido mantenerse al margen de los conflictos internacionales, según comenta Tucci.

Los estados en disputa

En estas elecciones se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes. Son 435 miembros elegidos por dos años y el número de representantes de cada estado es proporcional a su población. Actualmente, la cámara baja cuenta con una mayoría republicana de 218 escaños y los demócratas necesitan ganar por lo menos tres representantes más para alcanzar la mayoría, ya que hoy en día cuentan con 214 representantes.

En Estados Unidos, los estados tienen la posibilidad de redibujar los mapas de sus distritos electorales para favorecer las posibilidades electorales de un partido u otro. Este proceso, conocido como gerrymandering, ha permitido que nueve estados cambien sus mapas, entre ellos Texas, Florida, California, Ohio y Carolina del Norte. Dentro de ellos están algunos de los que tienen más escaños a elegir, como California con 52, Texas con 38 y Florida con 28. Otros como Delaware o Vermont cuentan solo con un escaño cada uno.

Según una encuesta de NYT/Siena, los demócratas tendrían una ventaja en esta cámara de alrededor de 11 puntos. Por lo tanto, le quitarían la mayoría a los republicanos y esto podría ser determinante teniendo en cuenta que los representantes son los que controlan la decisiones de presupuestos, la agenda legislativa y, además, tienen la exclusividad para iniciar un juicio político –o impeachment– contra el presidente, vicepresidente o los jueces federales. 

En cuanto al Senado, se renovará un tercio de la cámara. En este caso, todos los estados pesan igual independientemente del número de habitantes que tengan y se eligen a dos senadores por estado por un periodo de seis años. La composición actual cuenta con 53 republicanos y 45  demócratas, por lo que los azules necesitarán conseguir al menos cuatro escaños para alcanzar la mayoría.

El foco está en los estados que podrían cambiar de mando que, según una encuesta de RealClearPolitics, podrían ser seis: Alaska, Kansas, Maine, Carolina del Norte, Ohio y Texas. Cada una por razones diferentes y en contextos distintos, pero que llevarían a un resultado en el que el Senado volvería a estar en manos de los demócratas.

Uno de los casos más resaltantes es el de Texas, que ha estado bajo el mando republicano desde 1993. Hoy, sin embargo, se enfrentan James Talarico, el candidato demócrata, y Ken Paxton, de los republicanos y, según la encuesta de Emerson College y Nextar, Talarico tiene un 48% de intención de voto frente al 46% de Paxton.

En Ohio está en disputa el escaño que dejó libre JD Vance cuando asumió la vicepresidencia. En 2024, el estado se pintó de rojo, pero ahora la encuesta de PollCheck sitúa a Sherrod Brown, candidato demócrata, con un 48,2% frente al 44.9% del aspirante republicano Joe Husted. Una situación similar ocurre en Maine, donde la republicana Susan Collins y el demócrata Troy Jackson se mantienen en un empate técnico con 49% y 45%, respectivamente, según la encuesta de CNN/SSRS. 

Kansas también ha sido un estado mayormente conservador a lo largo de la historia, pero con la candidatura del pastor Adam Hamilton para el partido demócrata, la continuidad de los republicanos, representados por Roger Marshall, se ha complicado. Un sondeo de la misma encuestadora da un resultado favorable a Hamilton con el 49% de los votos, mientras que Marshall figura con un 45%. 

Por su parte, Carolina del Norte y Alaska también presentan elecciones muy reñidas, pero las encuestas también muestran panoramas positivos para los candidatos demócratas. Es dentro de estos territorios donde los azules podrían obtener los escaños que necesitan para controlar la cámara alta del Parlamento, lo que implica el veto sobre los nombramientos judiciales o el veredicto del impeachment.