Las casas de apuestas pasaron de ser anunciantes ocasionales a convertirse en algunos de los principales patrocinadores del fútbol, reflejando un cambio en el modelo de financiamiento del deporte.
Por Alessia Martínez e Igor García
A prácticamente un mes del inicio del torneo mundialista, todo el mundo es conocedor de la pausa de rehidratación, una regla que establece que el árbitro detendrá el juego alrededor del minuto 22 de cada tiempo para que los jugadores puedan hidratarse durante tres minutos. Una medida que, según la FIFA, surgió como protección de los futbolistas ante las temperaturas registradas en las ciudades sede.
Sin embargo, un conjunto considerable de voces criticaba dicha norma, alimentando cada vez más la sospecha de que la justificación sanitaria esconde, en el fondo, una tapadera comercial para generar más espacios publicitarios durante las transmisiones televisivas. Y entre los anunciantes, que a lo largo de los últimos años han ido aumentando su presencia dentro del mundo del fútbol, se encuentran las casas de apuestas. ¿Cómo lograron estas empresas abrirse camino?
¿Un nuevo modelo de negocio?
En diciembre del 2025, Manolo Zubiria, Director de Torneos de Estados Unidos de la FIFA, anunció que, en la Copa Mundial 2026, “en cada partido, independientemente de dónde se juegue, si hay techo o la temperatura, habrá pausas de hidratación de tres minutos“. Una medida que fue incluida –y pasada por desapercibida– en la Copa Mundial de Clubes 2025, disputada en Estados Unidos.
Desde un inicio, la nueva norma ha sido objeto de polémica. Mientras algunos la consideraban necesaria para proteger la salud de los futbolistas, otros sostenían que interrumpía el ritmo del juego al dividir el partido en cuatro tiempos, cambiando las dinámicas positivas y negativas de los equipos.
Sin embargo, el debate dio un giro tras su primera aplicación en el partido inaugural entre México y Sudáfrica. Durante la pausa de hidratación, las cadenas de televisión aprovecharon los tres minutos para emitir publicidad. El principal cuestionamiento surgió cuando el árbitro brasileño Wilton Sampaio tuvo que mantener a los jugadores en el campo mientras concluía la tanda comercial. Cuando la transmisión regresó al partido, el juego ya se había reanudado, provocando que los espectadores perdieran parte de la acción.
Frente a las críticas, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, defendió la decisión y negó que existiera un interés económico detrás de la medida. «No hay ingresos adicionales para la FIFA, porque todos los acuerdos comerciales se firmaron con antelación. Para nosotros no se trata de una cuestión económica. Para nosotros es puramente un asunto deportivo», afirmó.
No obstante, las cifras reflejan el potencial comercial de la iniciativa. El Mundial 2026 contará con 104 partidos, lo que supone 208 pausas de hidratación de tres minutos cada una. En total, se generarán 624 minutos adicionales de transmisión disponibles para espacios publicitarios. Además, por primera vez en la historia del torneo, la FIFA autorizó la emisión de comerciales durante estos intervalos.
De acuerdo con un informe de The Wall Street Journal, FOX, cadena que posee los derechos de transmisión de todos los partidos del Mundial, comercializa los anuncios emitidos durante estas pausas desde un precio base de 200 mil dólares por 30 segundos, monto que aumenta conforme avanza la competición.
Estos nuevos espacios representan una valiosa vitrina para las marcas que buscan llegar a una audiencia global. Las casas de apuestas deportivas –que llevan muchos años dentro del mundo del fútbol– no desaprovecharon la oportunidad.
“Para las casas de apuestas, es un momento preciso para poder anunciar, la pausa de hidratación es una pausa para apostar en vivo el partido. Te interrumpe el juego en plena emoción y te lanza alguna publicidad de apuestas. Está perfecto para las casas de apuestas”, aseguró Luis Carrillo, presidente de la Asociación Peruana de Marketing Deportivo.
La creciente influencia del sector también se refleja en los acuerdos comerciales del propio torneo. Betano, plataforma internacional de apuestas deportivas perteneciente a Kaizen Gaming, fue designada como Patrocinador Oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 para Europa y Sudamérica, reforzando la presencia de las empresas de apuestas dentro del mayor evento futbolístico del mundo.
El partido fuera de la cancha
Este crecimiento responde a la expansión del propio mercado. Según la consultora Research and Markets, la industria mundial de las apuestas incrementará su valor en 369,100 millones de dólares entre 2025 y 2030. En un sector cada vez más competitivo, ganar visibilidad se ha convertido en una prioridad y el fútbol representa el escenario ideal para conseguirlo.
Carlos Fonseca, abogado especializado en derecho del juego, coincidió que esta relación responde al enorme alcance del fútbol como producto de entretenimiento. Para las empresas de apuestas, asociarse a un club o una competición «no solo busca incentivar una apuesta puntual, sino construir marca, generar confianza y diferenciarse de sus competidores». Además, añadió que este tipo de patrocinios representa una fuente legítima de financiamiento para el fútbol profesional.
Para Carrillo, esta relación ya alcanzó un punto de difícil retorno. «Si las casas de apuestas dejaran de patrocinar equipos, jugadores y competencias, se rompe el mercado. Son ahora como un actor crucial», afirmó. En su opinión, el crecimiento de esta industria también ha trascendido el deporte, pues, además de futbolistas, hoy influencers y figuras del entretenimiento promocionan plataformas de apuestas para ampliar su alcance hacia nuevos públicos.
No obstante, esta expansión también ha comenzado a generar interrogantes. ¿Hasta qué punto resulta conveniente que una actividad basada en las apuestas se convierta en uno de los principales financiadores del deporte más popular del mundo?
¿Dónde están los límites?
Las nuevas pausas de hidratación del Mundial 2026 no solo representan una oportunidad comercial para las marcas, sino que también amplían la exposición del público a la publicidad de las casas de apuestas durante uno de los eventos deportivos con mayor audiencia del planeta.A diferencia de otros productos, el fútbol reúne frente a una misma pantalla a niños, adolescentes y adultos, lo que convierte cada espacio publicitario en un punto de atención para públicos de distintas edades.
Si bien los especialistas advirtieron que no puede establecerse una relación causal directa entre el patrocinio deportivo y el aumento de la ludopatía, sí coincidieron en la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y supervisión. Según el Ministerio de Salud, durante 2025 se registraron 14,409 atenciones por ludopatía en establecimientos de salud a nivel nacional, una cifra que, según la entidad, evidencia la necesidad de detección temprana y acceso oportuno a tratamiento especializado.
El perfil de los jugadores también ha cambiado. Carlos Vera, psiquiatra del Hospital de Emergencias Grau de EsSalud, señaló en una entrevista para Andina al Día que en los últimos años se han identificado casos de ludopatía en menores de apenas 11 y 12 años, una situación que ha incrementado la preocupación por la exposición temprana a contenidos relacionados con las apuestas.
No obstante, Fonseca recalcó que el Perú cuenta actualmente con «un marco regulatorio bastante sólido para supervisar la publicidad de los operadores autorizados». Sin embargo, indicó que el principal desafío ya no son las empresas que operan bajo la legislación peruana, sino las plataformas ilegales que difunden publicidad desde el extranjero a través de internet y redes sociales, fuera del alcance de las autoridades nacionales.
Más allá de las pausas de hidratación, el Mundial 2026 evidencia una transformación que lleva años desarrollándose fuera de la cancha. Las casas de apuestas ya no son simples anunciantes: hoy forman parte del modelo de financiamiento del fútbol y su presencia parece destinada a seguir creciendo.
Sin embargo, conforme el negocio gana más espacio dentro del deporte más popular del mundo, también se vuelve inevitable discutir los límites entre la rentabilidad, la publicidad y la responsabilidad social. ¿Hasta dónde puede llegar el negocio sin perder de vista su impacto en la sociedad?
