En medio del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán -que ha incluido a otros países de la región-, las decisiones del presidente norteamericano han desembocado en una guerra que aún no parece tener fecha de caducidad.
Por Alexandra Jave
A poco más de una semana del inicio de la guerra en Medio Oriente, la escalada en la tensión entre los países involucrados ha llevado al cierre del estrecho de Ormuz -una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo-, a la muerte de más de 1000 civiles iraníes, al deceso del líder supremo ayatolá, Alí Jamenei, y a una creciente preocupación internacional por el riesgo de que la confrontación armada se extienda aún más.
A raíz de ello, en Nexos conversamos con Ian Vásquez, vicepresidente de Estudios Internacionales del Cato Institute, para conocer qué ha habido detrás de las decisiones del mandatario estadounidense en la guerra contra Irán y los efectos colaterales que países de la región y del mundo están experimentando a partir de la evolución del conflicto.
¿Cuál es su lectura sobre el conflicto entre los países involucrados?
El conflicto entre Estados Unidos e Irán y entre Israel e Irán lleva generaciones. Esto no es algo nuevo, tampoco es algo que presidentes anteriores han podido resolver. Creo que Trump puede estar imaginando que él va a ser aquel que, finalmente, pondrá fin a esta relación tan difícil que han tenido desde 1979.
Esa puede ser una de las razones por las cuales el mandatario norteamericano ha iniciado una guerra mayor a diferencia de sus antecesores y a la mayoría de los países en la región, a excepción de Israel bajo el liderazgo del primer ministro Netanyahu.
No han quedado claros los motivos por los que, finalmente, Trump decidió atacar Irán, ya que días previos se estaban vislumbrando avances en los acuerdos diplomáticos…
Esa es la gran interrogante, porque ha quedado claro que no hubo una amenaza inminente por parte de Irán, incluso los servicios de inteligencia informaron esto al Congreso. Aun así, Trump ha realizado el ataque sin ni siquiera consultarlo con el Parlamento.
¿Es legal?
Bajo la Constitución de Estados Unidos, es el Congreso al que le corresponde declarar una guerra, a menos de que haya un tema de seguridad inminente en el que el presidente tiene que actuar en defensa de Estados Unidos.
¿Cómo interpreta la decisión del mandatario?
Esta no es una intervención militar menor y cada vez más se está extendiendo a otros países. Trump ha involucrado, unilateralmente, a Estados Unidos en una guerra, lo cual viene de establecer una política en la que la fuerza es quien manda en las relaciones internacionales, incluso si violan los valores estadounidenses.
¿La historia estadounidense ha presenciado algo similar?
Siempre han habido elementos de eso, pero por lo menos otros mandatarios han pretendido respetar la ley. Por eso mismo, me parece que estamos en un territorio nuevo y me temo que esto es mucho más complejo de lo que Trump ha considerado al involucrarnos en otra guerra interminable, contrario a lo que él prometió en sus campañas.
¿Israel inclinó la balanza?
Sabemos que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha estado presionando a Estados Unidos por años y ha querido por décadas atacar a Irán, sabiendo que si lo hacía sin la ayuda de ellos no sería efectivo. Podemos sospechar que esa influencia israelí y de la gente que la apoya han jugado un papel importante en las decisiones que se han tomado en Washington.
Sobre el conflicto, el presidente de España, Pedro Sánchez, señaló expresamente que no está de acuerdo con la guerra ¿Cuál es el futuro de esta relación?
No es del todo sorprendente el trato que ha recibido el gobierno español por parte de Trump, pero el hecho de que el presidente haya amenazado con imponer un embargo contra España es bastante fuerte y en la práctica no está claro cómo funcionaría.
No obstante, sí es posible hacer un embargo, mas fácilmente España podría evitarlo a través de otros países de la Unión Europea -tomando en cuenta que EEUU comercia a través de la UE-, por lo que no sería una política muy útil. Por eso mismo, a la hora de manejar esa disputa diplomática y económica, tendría que tratar con la Unión Europea, lo cual sería demasiado complicado para la potencia y por eso lo veo poco probable.
Y en cuanto a la potencia asiática…
China tiene todo el interés de que el petróleo fluya por el estrecho de Ormuz, por ello no la veo con muchas ganas de tomar el lado iraní más allá de criticar la guerra. Al prevalecer el deseo de mantener el flujo del crudo, creo que Irán no va a poder contar con China, más allá de declaraciones de descontento sobre la guerra que se ha desatado.
Precisamente, hablando sobre el estrecho de Ormuz, luego del cierre, Irán señaló que atacaría cualquier embarcación que intentara transitar, pero Estados Unidos aseguró que brindaría protección. ¿Quién tiene la sartén por el mango?
Hasta el momento no hay mucho interés en pasar por el estrecho. Una cosa es que EEUU diga que va a dar seguridad y otra qué tanto le cree el mercado, ese es el verdadero test y, hasta ahora, el mercado no le cree de manera suficiente. Veremos cuánto cambia eso, pero mientras la realidad siga siendo así, los precios del petróleo y del gas lo están sintiendo. Sin embargo, las mismas empresas que mueven el crudo y lo trasladan por el estrecho tienen la última palabra.
¿Paralelismo cercano o lejano con Venezuela?
Irán, simplemente, no es Venezuela. Trump declaró que el modelo venezolano sería el ideal, ya que se trataba de solamente tener que retirar a dos personas del régimen y tratar con lo que quedaba. Sin embargo, hay una oposición bien organizada, con una líder bien conocida, que tiene el país entero detrás de ella y que recibió su legitimidad en las urnas.
Es un territorio no polarizado ni de manera religiosa ni de manera geográfica, mientras que Irán es todo lo contrario. Es una oposición bastante fracturada ideológicamente, por lo que la idea de que luego de un colapso del régimen -que tampoco es garantizado- la gobernabilidad de ese país sea absolutamente manejable no se puede comparar con el caso venezolano.
¿Cuáles son los límites de Trump?
El problema es que durante décadas se ha creado un ejecutivo sumamente poderoso, mucho más de lo que en realidad permite la Constitución, y lo ha hecho especialmente en temas de política exterior, donde los límites del presidente son pocos. Por lo tanto, el mandatario va a tener mucha libertad para tomar decisiones unilateralmente, a menos de que el Congreso explícitamente le ponga restricciones.
