¿Cuándo la Unión Europea dejó de ser la fuerza que representaba en su pasado? ¿O es que nunca dejó de serlo y su influencia permanece?
Por Matias Illescas y Cynthia Carmen
Mientras la atención de los líderes internacionales se centraba en los movimientos de política exterior de Donald Trump en torno a Groenlandia, crecían también las críticas hacia la respuesta de la Unión Europea (UE).
En el debate público y mediático se instaló la narrativa de que el bloque europeo actúa con lentitud o carece de eficacia frente a escenarios de tensión geopolítica. Mientras tanto, personajes como el mandatario estadounidense ganan aprobación de cierto sector con sus acciones unilaterales. ¿Qué tan fundada es esta afirmación?
Europa bajo cuestionamiento
La invasión rusa a Ucrania se mantiene desde el 24 de febrero de 2022 y, desde entonces, la respuesta de Europa frente al conflicto ha sido objeto de cuestionamientos. Las críticas se reactivaron tras la cumbre de emergencia convocada luego de que el presidente Donald Trump anunciara el 17 de enero su intención de imponer aranceles del 10% a ocho países europeos. Esto sucedería si se oponían a su propuesta de tomar Groenlandia por su capacidad estratégica militar y geopolíticamente.
En ese escenario, volvieron a circular declaraciones previas del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en las que advertía sobre la lentitud del continente para adoptar decisiones clave, en contraste con la capacidad de acción de Estados Unidos en conflictos como Irán y Venezuela. “En este momento, la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) existe gracias a la creencia de que Estados Unidos actuará. Pero, ¿qué pasaría si no lo hace?”, cuestionó el mandatario.
Estas críticas se inscriben en un debate más amplio sobre las capacidades y límites de Europa como actor internacional. Al respecto, Francisco Belaunde Matossian, docente e internacionalista, señaló que, si bien la Unión Europea posee un peso económico significativo como mercado integrado, no constituye una alianza militar.
“La Unión Europea tiene cierto peso económico, es un mercado gigantesco. Por otro lado, no es una alianza militar (…) lo que sí es la OTAN, de la cual la mayoría de los países de la UE son miembros”, precisó.
En esa misma línea de debate, el documento National Security Strategy of the United States, publicado en noviembre de 2025, expone la visión de la actual administración estadounidense sobre los desafíos que identifica en Europa. El texto sostuvo que estos no se limitan al bajo gasto militar ni al estancamiento económico.
Según el documento, el problema de fondo sería lo que denomina una “desaparición civilizatoria”, concepto con el que describe un proceso en el que la Unión Europea, desde la mirada de Washington, estaría debilitando la soberanía y la libertad política de sus Estados miembros, así como la identidad nacional y la confianza colectiva. Se trata, por tanto, de una caracterización formulada desde la perspectiva estadounidense sobre el estado actual del proyecto europeo.
Sobre este punto, al ser consultado por este medio, Ignacio Montes de Oca, periodista especializado en conflictos internacionales, se refirió a la imagen que se ha construido en torno al rol actual de la coalición europea. “Hay una narrativa que están impulsando tanto Rusia como Estados Unidos en la que se presenta a Europa poco menos que como un desecho”, declaró. Pese a estas percepciones, la Unión Europea no ha permanecido al margen del escenario ucraniano ni de los debates en torno a la soberanía de Groenlandia.
El accionar de la UE
A pesar de los esfuerzos del presidente Trump por comprar o tomar posesión de Groenlandia, la Unión Europea logró cerrar las bases para un acuerdo con Estados Unidos durante el Foro Económico Mundial de Davos para no intervenir en la isla danesa. El resultado de la conversación entre Trump y Mark Rutte, secretario general de la OTAN, permitió también que el mandatario estadounidense se abstenga de imponer los aranceles con los que había amenazado a Europa previamente.
“En la cumbre de Davos, Trump tuvo que desdecirse, iba a aplicar un arancel 10% que iba a escalar al 25% en julio, y se echó atrás. Esto no pareciera indicar que Europa es una potencia en decadencia”, afirmó Montes de Oca. Para él, esta sería una de las derrotas de Europa ante las ambiciones de Estados Unidos bajo el mando de Donald Trump.
Sin embargo, pese al anuncio de suspensión de los aranceles, los detalles del acuerdo continúan siendo inciertos. En ese sentido, al ser cuestionado al respecto, Rutte declaró que “pueden estar seguros de que estoy trabajando en esta cuestión entre bastidores, aunque no pueda hacerlo en público”. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, una de las más cercanas a Trump entre los líderes europeos, manifestó su satisfacción por la suspensión de aranceles y reafirmó su deseo de “seguir promoviendo el diálogo entre las naciones aliadas”.
En cuanto a la guerra en Ucrania, Europa ha sido cuestionada por su accionar “lento, fragmentado e inadecuado”, como expresó el presidente Zelenski durante su intervención en el foro de Davos. La falta de liderazgo y coordinación de la Unión Europea, así como su dificultad para actuar como mediador del conflicto, han sido objeto de crítica durante estos últimos años.
Pero, en la actualidad, el aporte estadounidense a Ucrania es mucho menor al europeo. Siguiendo su política de “America first” (“Estados unidos primero”), desde diciembre de 2025, la administración Trump ha optado por reducir en un 97% el presupuesto para la Iniciativa de Asistencia a la Seguridad de Ucrania (USAI), un programa para facilitar armas a Ucrania.
La suma destinada a este fin pasó de $14.000 millones en abril de 2024 a $400 millones en 2026, según la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA). Europa, en cambio, le proporcionará más de $100.000 millones en 2026 y 2027.
“Durante el último año, desde que asumió Trump, (Estados Unidos) intentó forzar, a través del corte de la ayuda a Ucrania, un cese en fuego que era absolutamente desparejo a favor de Rusia. Inclusive quería que Ucrania firmara un acuerdo de cesión de recursos naturales por tiempo determinado, y todo a favor de Estados Unidos. Lo que hizo Europa fue salir a respaldar a Ucrania, proveerle de las armas”, explicó Montes de Oca.
¿Dónde recae la fuerza de la Unión Europea?
Sin ser la mayor fuerza económica ni militar, Europa ha logrado avances en ambos conflictos, pero su ventaja frente a potencias como Estados Unidos, China o Rusia parece ser otra. “Los europeos tratan de preservar el multilateralismo, además buscan también negociaciones comerciales”, comentó Belaúnde. Para el especialista, el hecho de que sean una alianza entre países y busquen además otros aliados comerciales podría ser una fortaleza.
El 21 de enero, la UE firmó un acuerdo con el Mercado Común del Sur (Mercosur), el cuarto mayor bloque económico del mundo, fundado en 1991 e integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay –además de Venezuela que fue suspendido en 2016–. Este acuerdo, después de más de 25 años de negociaciones, busca formar la zona de libre comercio más grande del mundo.
El acuerdo, aún pendiente de la aprobación del Parlamento Europeo, liberaría gradualmente, a lo largo de los próximos 15 años, el 90% de los aranceles en el intercambio de productos entre ambos bloques. Esto beneficiaría a cerca de 700 millones de personas que viven entre los países involucrados, apoyándolos también económicamente.
“Europa tiene ventajas comparativas muy grandes. Y ahora está haciendo una estrategia que es súper interesante. Mientras Estados Unidos se pelea con medio mundo por la guerra arancelaria, Europa está firmando un acuerdo que está en revisión con el Mercosur. Esto va a crear la zona de libre comercio más grande del mundo”, expresó Montes de Oca.
Así como con Mercosur, el 27 de enero Europa firmó un acuerdo comercial con India. La operación representa alrededor del 25% del PBI mundial y un tercio del comercio internacional, como explicó el primer ministro del país asiático, Narendra Modi. La UE, por lo tanto, apunta a crecer económicamente mejorando sus relaciones comerciales con el resto del mundo.
La fortaleza de Europa no se mide únicamente por su poder material, sino por su capacidad de sostener alianzas internacionales. En ese sentido, la Unión Europea actúa como un contrapeso del Estados Unidos actual que, bajo el liderazgo de Donald Trump, ha optado por una política exterior más confrontacional y centrada en la idea del interés nacional. Frente a esta lógica unilateral, Europa apuesta por el multilateralismo y la cooperación como ejes de su influencia global.
