Mientras el dólar pierde terreno a nivel global, el sol se ha convertido en la divisa más consolidada de la región por las políticas monetarias del país. No obstante, su apreciación significa retos que impactan en otros sectores como el exportador.
Por César García y Joaquín Vera
El Sol peruano ha captado la atención internacional al consolidarse como la moneda más sólida de América Latina en 2024, registrando la menor depreciación frente al dólar estadounidense. Otras divisas de la región como el real brasileño, el peso mexicano o el peso chileno mostraron caídas de doble dígito. Este fenómeno, impulsado por una combinación de solidez interna y tendencias globales, ha llevado el tipo de cambio del dólar a niveles no vistos desde mediados de 2019.
De acuerdo con la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS), el tipo de cambio en octubre del 2025 equivale a S/. 3.393. El mérito de la estabilización del sol se atribuye, en gran parte, a la labor del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) bajo el mando de su presidente Julio Velarde. Esta solidez de nuestra moneda tiene un gran impacto en la economía nacional y es relevante para todo el país. ¿Cuáles son las razones detrás de la consolidación del sol peruano?
Una moneda en alza
La apreciación del sol se explica por una sinergia entre factores locales e internacionales. En el plano interno, son cruciales los fundamentos macroeconómicos sólidos: la credibilidad e independencia del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y su manejo de la política monetaria. Perú mantiene una de las tasas de inflación promedio anual más bajas de la región, que en 2024 se situó en 1.90% a nivel nacional, dentro del rango meta. A esto se suman las altas reservas internacionales y una baja deuda pública que generan confianza en la solidez económica.
Adicionalmente, se observa un fuerte ingreso de capitales hacia mercados emergentes como el peruano, motivado por la menor incertidumbre política interna y los sólidos fundamentos. Un superávit en cuenta corriente y balanza comercial, alimentado por los altos precios de los metales clave como el cobre y oro, incrementa la oferta de dólares en el país, presionando a la baja el tipo de cambio.
Otro elemento relevante ha sido la confianza del sector privado y la estabilidad del sistema financiero. Durante 2024, la inversión extranjera directa registró un crecimiento sostenido, especialmente en los sectores minero, energético y de infraestructura, lo que generó un flujo constante de divisas hacia la economía. Al mismo tiempo, el consumo interno mostró señales de recuperación tras años de desaceleración, impulsando el crédito en soles y fortaleciendo su demanda frente al dólar.
Las dos caras de la estabilidad
A nivel internacional, la apreciación se debe en parte a la debilidad global del dólar. En Estados Unidos, como la desaceleración económica y la incertidumbre sobre las políticas de la Reserva Federal (FED) respecto a las tasas de interés, han mermado la confianza en la divisa, llevando a una apreciación de otras monedas a nivel mundial.
De acuerdo con el economista y educador financiero Pedro Cornejo, un cambio en las políticas de la FED puede llegar a impactar en la tendencia global del dólar. “Si tú tienes activos en dólares y las tasas de rendimiento están bajando, el inversionista piensa que si no va a recibir tantos ingresos si compra activos en dólares, entonces va a trazar monedas que todavía tienen tasas altas y estables, que es el caso del sol”, indica el especialista.
En cuanto a las oportunidades, los peruanos con préstamos o hipotecas en dólares que tienen ingresos en Soles ven que sus obligaciones se reducen en términos de moneda local. Además, el costo de productos importados como la gasolina, los vehículos, la tecnología o los insumos tiende a abaratarse, lo que ayuda a contener la inflación. Conforme indica el economista Eduardo Jiménez, los peruanos deben evitar un descalce, lo cual significa que si perciben sus ingresos en soles, no deben endeudarse en dólares como también de forma contraria. No obstante, uno podría endeudarse en soles al notar que el tipo de cambio se reduce, pero es un aspecto especulativo y existe un riesgo, por ello no sería recomendable tomar dicha decisión.
Las actuales condiciones económicas del Perú, según Pedro Cornejo, están siendo bastante atractivas, ya que “hay un potencial de crecimiento importante” vistos en el alza de los precios de los commodities (materia prima de origen natural que se comercializan en el mercado financiero) y los metales de manera importante en el mundo. Esto hace que haya mucho flujo de capital extranjero venga al país, sin embargo, existen riesgos.
Quienes tienen sus ahorros en dólares ven que el valor de su capital disminuye al convertirlo a soles para gastos locales. De igual modo, las familias que reciben dinero desde el extranjero en dólares, conocidos como remesas, obtienen menos soles por sus ingresos. Finalmente, el país experimenta una pérdida de competitividad en el turismo receptivo, ya que Perú se vuelve un destino relativamente más caro frente a alternativas con monedas depreciadas.
Importadores aliviados, exportadores presionados
La apreciación del sol tiene efectos mixtos. Por un lado, abarata insumos y bienes importados, reduciendo costos para las empresas, pero, por otro, afecta la competitividad de los exportadores que reciben menos soles por sus ventas en dólares. Aun así, las exportaciones peruanas crecieron 15.5% en 2024, alcanzando un récord histórico gracias al alza de los productos tradicionales.
Eduardo Jiménez propone que, para un exportador pequeño o grande, la competitividad debe estar basada en razones de costo, es decir, que se enfoque en costos de tecnología o mano de obra para que así los costos de producción sean más bajos y que la caída del dólar afecte con menor intensidad.
La fortaleza del Sol peruano es un reflejo de una gestión macroeconómica estable que contrarresta la incertidumbre global. Esto no parece ser algo atípico para Pedro Cornejo, quien menciona que esta consistencia “es consecuencia del orden fiscal monetario que hemos tenido durante muchos años así como de la bonanza en el precio de los metales preciosos”, un mercado que el país domina globalmente.
No obstante, las proyecciones indican que el tipo de cambio podría fluctuar en los próximos meses, con cierres estimados entre S/3.40 y S/3.75 para fines de 2025, influenciado por la evolución de las tasas de interés de la FED, los precios de los metales y el panorama político local. “Si hay una inflación elevada en Estados Unidos, o por lo menos no baja a una velocidad importante, se le va a complicar a la Reserva Federal reducir tasas de interés, y eso podría poner presión en el dólar”, recalca Jiménez.
En definitiva, la fortaleza del sol peruano refleja una economía que, pese a los retos globales, mantiene estabilidad y credibilidad. Sin embargo, su apreciación no está exenta de riesgos: depender demasiado de factores externos o de los altos precios de los metales podría revertir rápidamente el panorama. En ese sentido, como explica el economista Eduardo Jiménez, el BCRP cumple un rol clave al intervenir constantemente en el mercado cambiario, actuando como una especie de “seguro gratuito” para todos los peruanos, ya que evita fluctuaciones bruscas que podrían alterar los precios y la confianza económica.
Así, mientras el sol se mantiene fuerte y el país disfruta de cierta calma financiera, el verdadero desafío será sostener esta estabilidad sin sacrificar la competitividad ni depender únicamente del contexto internacional.
