/

Libres para fusionar: sonidos, raíces y futuro

Por Nicole Vilca 

Con la llegada de la segunda mitad de julio, Lima se transformó. El gris de sus calles se empezó a teñir de rojo y blanco, los balcones se llenaron de banderas y el aire se impregnó de un espíritu festivo que anuncia la llegada de las Fiestas Patrias. Pero más allá del Desfile Militar en la avenida Brasil o los pasacalles que celebran la independencia del Perú, ese mes también fue una oportunidad para reflexionar sobre lo que significa hoy esa libertad conquistada hace más de dos siglos.

Porque si antes se luchó por liberarse del dominio español, ahora esa liberación se vive desde lo cultural: en cómo las tradiciones dialogan con lo nuevo, se mezclan, se reinventan. Y pocas expresiones lo reflejan tan claramente como la música. Por eso, en Nexos nos adentramos en esos sonidos que no temen romper moldes y que son reflejo de un Perú diverso y en constante transformación. La música, como toda manifestación viva, no se ha quedado quieta: se ha transformado, ha cruzado fronteras y hoy resuena en nuevos escenarios, mezclando tradición con modernidad.

Hoy en día, la música andina no está reservada únicamente para un público más adulto, sino que son los más jóvenes quienes han acercado aquellos ritmos a las nuevas generaciones, fusionando lo hegemónico con lo tradicional. Desde las ya consolidadas Renata Flores, Milena Warthon y Damaris, hasta promesas como Kayfex, Avril Navarro, SÖFY, Qorianka o Lenin Tamayo. Muchos más que hoy le dan nueva vida a este legado musical. Sin embargo, ¿la música fusión es una amenaza a la tradición?

Es una necesidad. Así lo defiende Sergio Salas, músico criollo y abogado, en su artículo de opinión para El Peruano, quien recuerda que todo en la vida evoluciona, y la música no es la excepción. Desde los primeros cambios en los instrumentos de la música criolla —cuando se sumaron castañuelas, saxofones y trombones al vals tradicional— hasta las mezclas más atrevidas de géneros como la chicha o la cumbia andina, el Perú ha sido un territorio fértil para la transformación sonora.  Y los cambios no son recientes. De hecho, la colonización trajo consigo nuevas formas híbridas de hacer música. Los instrumentos autóctonos prehispánicos como la quena, zampoña, pututu, tambores y percusiones conocieron el charango y el arpa andina. 

Así, Salas distingue tres formas de fusión: cuando se incorporan nuevos instrumentos sin alterar el ritmo original, cuando se enriquecen las armonías de las canciones gracias a guitarristas como Carlos Hayre, y cuando se mezclan géneros distintos como la bossa nova o la balada con el criollismo. Para él, no se trata de una traición a las raíces, sino de una muestra de que nuestra música está viva, que se adapta, compite y florece. Porque al final, nos recuerda, el público es quien elige, y en el Perú, hay espacio para todos los sonidos.

La fusión andina no deja a nadie indiferente. Para algunos, en lugar de celebrar nuestras diferencias culturales, las disfraza. Como explica la investigadora Fiorella Montero en su artículo La música fusión, ¿verdadera inclusión?, hay quienes creen que este estilo termina suavizando lo andino para volverlo más digerible al gusto comercial o limeño, despojándolo de sus raíces más profundas. Según esta mirada crítica, lo que parece una mezcla armoniosa es, en realidad, una forma de asimilación donde lo tradicional pierde terreno y se adapta a lo que vende, reforzando estereotipos en lugar de romperlos.

Otros van más allá y acusan a la fusión de pintar un “mundo color de rosa” donde todo está bien, donde la música sirve de pretexto para hablar de unidad social mientras la segregación, la discriminación y el racismo estructural siguen tan presentes como siempre. En ese sentido, la fusión no resuelve, solo disimula. No obstante, no todos la ven así.

Están quienes defienden con firmeza esta mezcla de sonidos como una forma de resistencia. Porque sí, también se puede protestar a través de la música. Como bien apunta Montero, “lo híbrido puede ser antihegemónico”: una manera de enfrentar el sistema desde lo creativo, de visibilizar lo que por años fue marginado y, al mismo tiempo, adaptarlo a los lenguajes de hoy. En ese cruce de tradiciones y modernidad, muchos artistas encuentran su propia voz: una que no olvida de dónde viene, pero que no teme sonar diferente.

Así lo siente también la joven cantante ayacuchana, Avril Navarro. Para ella, la fusión andina no es una traición a sus raíces, sino todo lo contrario: es una manera de mantenerlas vivas y expandir su alcance. “Yo siento que la música fusión es una música en la que puedes experimentar mucho, porque puedes descubrir tantos nuevos sonidos al fusionar sonidos contemporáneos con sonidos andinos”, afirma. Y eso va más allá. “Siento que, más que nada, es un puente entre nuestra generación, las nuevas generaciones que vienen y las generaciones que ya nos anteceden”, añade.

La cantante solista explica que muchos jóvenes crecen rodeados de ritmos urbanos y pop, por lo que la fusión puede convertirse en una herramienta poderosa para acercarlos a lo suyo, a lo que tal vez escucharon de niños sin entender su valor. “Le damos una propuesta en la que ellos se sienten familiarizados con estos géneros modernos, pero también les damos ese agregado en el que puedan escuchar nuestra música, nuestra lengua materna, el quechua… los instrumentos andinos en cada canción”, sostiene.

Y es que ellos van a ir familiarizándose cada vez más con la cultura y van a crecer con eso. “Y en nombre de Dios, tengo la esperanza de que más adelante no se pierda lo nuestro”, sostiene Navarro. Para artistas como ella, la fusión no es rendirse a lo que vende. Es un acto de amor, un gesto de pasar el legado y una forma de asegurar que lo andino no solo se escuche, sino que se sienta.

Artistas como Renata Flores, por ejemplo, han hecho de ese enorgullecimiento andino el corazón de su propuesta musical. Su tema Kutitika, presentado en el Festival de Viña del Mar 2025, es un grito de identidad quechua cantado al mundo. “Ese orgullo de ser andina, es un deseo que tengo de que muchos niños y jóvenes puedan tener: ese orgullo de ser andino, quechua o aimara”, expresa la artista en su canal de YouTube.

La letra de la canción lo dice todo: “Ñunay sunquayqa tukuyman mastarikun. Sapa t’ikapi au wakmanta allin paqarinaykita munai. Hatun mamaypa sumaq takiyninmi kani”, que en español se traduce como: “Mi corazón se esparce en todos lados. Quiero que renazcas en cada flor. Soy el lindo canto de mi abuela”. Versos que no solo rinden homenaje a sus raíces, sino que también siembran semillas de orgullo en las nuevas generaciones. 

Pero no son solo las artistas ya consolidadas quienes apuestan por resaltar sus raíces andinas. Una de las voces emergentes que lo demuestra con fuerza es Avril. Ella dio sus primeros pasos en la escena nacional a los 15 años, cuando participó en La Voz Kids. Desde el inicio, usó cada presentación como una vitrina para mostrar con orgullo quién era: su música, su idioma quechua y sus trajes típicos.

“Desde muy pequeña estuve inmersa en mi cultura, con mis raíces, porque comencé a interpretar nuestra música y escuchar nuestro huayno”, cuenta en conversación con este medio. “Por eso, cuando tuve la oportunidad de participar en La Voz Kids, pude llevarla con mucho amor y orgullo”.

Esa experiencia fue solo el punto de partida. A partir de ahí, Avril encontró su camino como solista y decidió abrazar por completo su identidad andina, fusionándola con los sonidos contemporáneos que la conectan con su generación. “Quise abrazar lo que había vivido, lo que había escuchado en casa, y fusionarlo con lo moderno para llegar a más jóvenes y que ellos también puedan abrazar su cultura con ese mismo amor porque no hay motivos para avergonzarse”, afirma.

Así nacen canciones como Qamuy Qamuy, una colaboración con Marci La Anomalia, y Viaje, piezas donde lo andino y lo urbano se entrelazan sin miedo, ni jerarquías que sometan a ninguna cultura. Su propuesta es clara: tender puentes entre el pasado y el presente, y demostrar que la música no solo se honra, también se reinventa.

Trabajo realizado para el curso de Taller de Reportajes 2025-1.

Male Enhancement Pills Best Male Pills 2022 Male Pills Sexual Enhancement Pills best Sex Pills For Men Penis Enlargement pills Top Male Enhancement Pills Sexual Pills