La Federación Peruana de Fútbol evalúa llevar a la selección al estadio Inca Garcilaso de la Vega, a casi 3000 metros de altura. ¿Es esta una buena alternativa para que Perú regrese a una Copa del Mundo?
Por Joaquín Vera y Francisco Ríos
El pasado 9 de septiembre, el periodista Gustavo Peralta, a través del programa “Hablemos de Max”, confirmó que la Federación Peruana de Fútbol inscribirá al estadio Inca Garcilaso de la Vega de Cusco como sede alterna de la selección nacional para las próximas eliminatorias rumbo al Mundial del 2030. De acuerdo con Peralta, la casa de Cienciano, Deportivo Garcilaso y Cusco FC estaría prevista para ser la sede de los partidos contra las selecciones de Argentina y Brasil, mientras que se sigue evaluando si es que la Bicolor se enfrentará a las delegaciones de Uruguay y Paraguay en la “Ciudad Imperial”.
Después de atravesar el peor proceso de su historia, registrando su puntuación más baja en clasificatorias (12 puntos) y el menor número de goles anotados por la selección (6), la federación ha visto en la altura de Cusco una oportunidad de obtener ventaja en los 90 minutos. En medio de una transición generacional y con cambios en los altos mandos, la discusión gira en torno sobre si llevar al equipo a casi 3 mil metros de altura es otra de las claves planteadas para regresar a la máxima gesta futbolística.
¿Un modelo conocido?
Una de las selecciones en las que primero se piensa al mencionar “la altura” es Bolivia. La selección del altiplano ha conseguido una clasificación a la Copa del Mundo de EE.UU. en 1994 y un reciente logro al ubicarse en el séptimo lugar en estas últimas eliminatorias, asegurándose un pasaje al repechaje internacional.
La inscripción del estadio Inca Garcilaso de la Vega (3,402 m.s.n.m.) como sede alterna parece ser un intento de replicar lo hecho por la selección comandada por Oscar Villegas en este último proceso clasificatorio. Sin embargo, para el periodista cusqueño de ESPN, Jaime Piñe, “podría ser una medida populista, producto de lo que ha conseguido Bolivia en estas eliminatorias”.
La última vez que la selección nacional jugó un partido en el “Coloso” de Cusco fue en el 2012. La selección dirigida por Sergio Markarian disputaría un encuentro amistoso contra Cienciano con el objetivo de preparar a los jugadores frente a la reiterada selección boliviana en las clasificatorias rumbo al mundial de Brasil 2014. El encuentro finalizó con la victoria de la blanquirroja, mientras que el desenlace en La Paz significó el último punto rescatado por Perú a más de 3,598 m.s.n.m.
Bajo la premisa de utilizar nuestra geografía, sumando a elementos como Juan Carlos Mariño, quien anotó en el encuentro ante la selección altiplánica; Andy Pando de Real Garcilaso (ahora Cusco FC), y Santiago Acasiete de Cienciano, Markarian apeló a adaptarse a la altura y conseguir el resultado de visita. Sin embargo, según Piñe, la realidad actual es muy distinta. “Hoy los equipos, llegan y compiten a partir de un planteamiento estratégico, de una planificación del partido, estudiando y referenciando fortalezas y debilidades de los rivales”, comentó el experto.
Apelando a lo futbolístico, el periodista de L1 Max consideró que el peso de “la altura” ha perdido solidez en el fútbol competitivo internacional. “De nada te sirve 4 mil o 3 mil quinientos metros sobre el nivel del mar si es que futbolísticamente no compites”, agregó. La propuesta de la FPF es uno de los cambios más radicales para la localía de la selección y, aunque se busque copiar el éxito de Bolivia, Piñe remarcó que “es una medida de desesperación para obtener resultados inmediatos”, a la cual no se debe apuntar.
Factores fisiológicos
El fútbol a mucha altura es muy distinto al que se juega en el llano. Así lo indican los últimos 10 encuentros de la blanquirroja en territorio boliviano por las eliminatorias mundialistas, ya que la selección solamente ha salido victoriosa en este estado una sola vez gracias a una alineación indebida de “la Verde”, la cual finalmente fue sancionada por el comité disciplinario de la FIFA.
Un clima más seco y una circulación de oxígeno mucho más limitada hacen que el futbolista no solo deba entrenar sus habilidades con el balón, sino también poner mucho énfasis en su condición física. El jefe del departamento médico de la Federación Peruana de Fútbol, el doctor Raúl Huamán, recalcó que el cuerpo necesita de más energía para poder funcionar bajo estas condiciones.
“Un maratonista usa otros nutrientes. Ya no utiliza solamente carbohidratos, sino usa grasa. Pero, para la cantidad de energía que necesita en términos de volumen, se requiere de mucho oxígeno para procesarla. Un futbolista trabaja, aproximadamente, a un nivel de esfuerzo mayor”, destacó el doctor. No se trata de realizar el mismo ejercicio, ya que se pueden hacer piques, saltos o sprints; sin embargo, se necesitaría mantener un nivel de resistencia durante hora y media como explicó Huamán.
Bajo este factor geográfico, contar con futbolistas que entrenen y jueguen en condición de altura supone una gran ventaja. Tal cual explicó el especialista, la fisiología de los deportistas de altura tiene la particularidad de que “el corazón bombea más y el sistema respiratorio, al igual que el músculo, capta más oxígeno”.
En cuanto a los que juegan en el llano, requieren entre 11 y 14 días para aclimatarse a las exigencias de la altura, según el jefe médico de la selección peruana. No obstante, el limitado tiempo de las fechas FIFA puede dificultar este proceso. Entonces, ¿la selección peruana está preparada para jugar en altura?
Huamán identificó una ventaja con los jugadores que disputan el torneo local, mencionando que, al contar con una buena cantidad de equipos de altura en esta competición, estos jugadores “tienen una exposición muy frecuente a la altura y pues ya están acostumbrados a esas condiciones”.
¿Realmente marcará una diferencia?
En una apuesta que parece ser arriesgada, pero con la que, a su vez, se cuentan con argumentos para tener éxito, persiste la duda sobre si este método realmente podría influir positivamente en el rendimiento de la selección nacional para conseguir un puesto para la primera cita mundialista de la próxima década.
De acuerdo con el director técnico de Cienciano, Carlos Desio, la altura representa una “plaza interesante”. Pero, valorando a los seleccionados que vienen del extranjero, sin la adaptación previa a estas condiciones, “les podría costar y sentirán lo mismo que el equipo rival que venga a jugar acá”.
Como ya se ha mencionado anteriormente, la Federación Peruana de Fútbol tiene previsto utilizar la sede en Cusco frente a rivales como Argentina y Brasil. Ante esto, el entrenador argentino resaltó la ventaja que podría sacar la selección frente a estas confederaciones. “Yo trabajé mucho en Brasil y a ellos les cuesta bastante la altura, es más, no les gusta para nada. […] El ritmo de la pelota es diferente, como se dice, la pelota no dobla, sino sube. Vuela mucho más”, denotó Desio.
Sin embargo, el director técnico también remarcó que el impacto de la altura está condicionado por la calidad de los rivales a los que se enfrente la selección peruana bajo esas circunstancias, por lo tanto, debe ser explotado de la forma más eficiente posible. Es decir, “la altura se trabaja” y se convertirá en un aliado en sus planificaciones de partido.
“A diferencia del llano, cuando dos jugadores pican a una misma velocidad, se cansan igual, pero el que juega en altura se recupera más rápido. Se pueden planificar muchas estrategias en base a eso. […] Por eso creo que la altura tiene ese aliciente que te permite ser un equipo mucho más ofensivo que defensivo”, finalizó Desio.
A la espera de confirmarse el novedoso formato de clasificación al mundial centenario, ya con Argentina, Uruguay y Paraguay clasificados por ser sedes de esta futura edición, la bicolor espera no volverse a perder el boleto con una propuesta que parece ser oportuna.
