La paleta frontón busca convertir sus primeros avances internacionales en más espacios de práctica, nuevos jugadores y una presencia sostenida en competencias.
Por Alexia Alegría
Un deporte nacido en el Perú, acaba de dar uno de sus pasos más importantes fuera del país. En los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, la disciplina participó por primera vez en un evento del circuito olímpico internacional fuera de territorio peruano y consiguió dos medallas de oro para la delegación nacional.
Más allá de los resultados, la experiencia abrió una posibilidad para un deporte que durante años ha tenido una presencia internacional limitada y dispersa. La participación en Santa Fe permitió mostrar que la paleta frontón puede adaptarse a nuevos escenarios, pero también planteó un desafío mayor: conseguir que otros países la practiquen, compitan en ella y permitan que esta primera experiencia se convierta en el inicio de una presencia internacional sostenida.
Un debut que abre nuevas posibilidades
La experiencia en Santa Fe dejó una posibilidad concreta para la expansión de la paleta frontón: demostrar que el deporte puede salir de las canchas donde tradicionalmente se practica y adaptarse a otros escenarios. La competencia se realizó en la explanada del Monumento a la Bandera de Rosario, donde se instaló una estructura distinta a las habituales. Para una disciplina que busca ganar presencia fuera del Perú, esa capacidad de adaptación puede convertirse en una ventaja.
José Álvaro Quiroga, presidente de la Federación Deportiva Peruana de Paleta Frontón, destaca que la cancha utilizada en Argentina presentó condiciones diferentes a las habituales. “La pared era una pared de madera, nunca hemos jugado a una pared de madera, tiene sus diferencias”, explica. Más allá de la infraestructura, el escenario sirvió para comprobar que la disciplina puede trasladarse a espacios donde no existen canchas permanentes.
La experiencia tambien marcó un precedente por el lugar en el que se desarrolló. “Por primera vez, se juega en un evento del circuito olímpico, frontón peruano, fuera del Perú. Además, si tú miras el escenario donde pusieron la cancha, es una cosa espectacular, por supuesto que para nosotros y para los que han estado ahí, ha sido una muestra de que el frontón peruano puede jugarse afuera”, señala Quiroga.
Pero salir del país también implica encontrar una vía para integrarse a circuitos ya existentes. El frontón peruano forma parte de las modalidades vinculadas a la pelota vasca y, para Quiroga, esa relación puede ser clave para ampliar su presencia internacional. “Nuestra vía de salida al mundo son las instituciones de la pelota vasca”.
Santa Fe, entonces, no solo puso a la paleta frontón frente a nuevos espectadores. También mostró que existen caminos para llevarlo más allá de las fronteras y convertir una disciplina nacida en el Perú en una propuesta capaz de competir en otros escenarios.
¿Cómo llevar la paleta frontón a otros países?
El siguiente paso es encontrar espacios donde la paleta frontón pueda instalarse y generar nuevos jugadores. Una de las principales oportunidades está en su cercanía con otras modalidades de pelota vasca, especialmente el frontball, que ya cuenta con presencia en decenas de países y comparte una dinámica similar.
Kevin Martínez, campeón de la medalla de oro de paleta frontón en los Suramericanos, considera que esta conexión puede facilitar el ingreso del deporte peruano a nuevos circuitos. “Hemos visto, hemos encontrado en el frontball, ese gancho que necesitábamos para poder dar un gran salto”. Para él, la relación entre ambas disciplinas permitiría aprovechar espacios y comunidades que ya conocen este tipo de juego.
Fuera del Perú, el crecimiento también dependerá de encontrar dónde practicar y de mantener vinculados a quienes ya juegan. Martínez identifica oportunidades en países como Argentina, México, Estados Unidos y España, donde existen infraestructura adaptable o comunidades de peruanos interesadas en continuar con el deporte. “Nuestra misión es seguir abasteciéndoles con pelotas, encontrar la forma de llevarlos, de promoverlos y ver luego qué se puede hacer”.
El objetivo, sin embargo, no es solo conseguir que el frontón llegue a otros países, sino que esos nuevos espacios puedan convertirse en una red competitiva. Martínez proyecta que, en los próximos años, esa expansión permita reunir a representantes de distintos lugares y organizar una competencia internacional propia: “A mí me encantaría que de acá a tres años o dos, a partir del 2028, ya se esté jugando […] ya se esté organizando los mundiales de paleta frontón. Esa es nuestra meta”.
Del resultado deportivo a la continuidad internacional
El reto para la paleta frontón no termina con llegar a otros países. Para que su presencia internacional sea sostenible, la disciplina necesita continuidad en competencias, respaldo institucional y condiciones que permitan mantener a sus deportistas en el circuito. El objetivo es que su participación deje de depender de eventos puntuales y se convierta en una presencia permanente.
Uno de los principales desafíos será mantener ese respaldo cuando los próximos grandes eventos vuelvan a exigir resultados fuera del país. José Álvaro Quiroga explica que el apoyo a los deportistas está vinculado a sus logros internacionales: “una vez que se acabe el Panamericano que viene, de ahí ya vendrá un periodo en el que nosotros tenemos que ver cómo hacemos para buscar afuera logros que permitan que nuestros deportistas se mantengan como deportistas seleccionados para ser apoyados por el Instituto Peruano de Deporte”.
A esto se suma la necesidad de contar con infraestructura propia que permita desarrollar la disciplina de manera constante. Actualmente, la federación depende de espacios existentes y plantea recuperar terrenos o instalaciones subutilizadas para contar con una sede destinada a la práctica y organización de competencias. La idea, según Quiroga, es conseguir “espacio, terreno” y aprovechar infraestructura que actualmente está subutilizada.
Para Kevin Martínez, la continuidad dependerá de que la paleta frontón mantenga un espacio estable dentro de las competencias internacionales y no desaparezca cuando cambie el país anfitrión. “Va a depender del país”, señala, porque cada sede puede decidir qué disciplinas incorporar. Por eso, considera necesario seguir trabajando con los organizadores y mostrarles las posibilidades del deporte: “queda seguir trabajando, seguir viendo con el país anfitrión, con el que le toque, seguir enamorándolo, seguir mostrándole, invitándolo”.
Santa Fe abrió una puerta, pero mantenerla abierta será el verdadero desafío. El siguiente paso para la paleta frontón será demostrar que aquel debut no fue una excepción, sino el comienzo de un camino que pueda sostenerse más allá de una sede, una competencia o una medalla
