En las últimas décadas, el catolicismo ha perdido una gran cantidad de fieles en el Perú, ¿qué es lo que ha pasado?
Por Rafael Ortega y Zoe San Martín
Para la quincena de noviembre de 2026, el Papa León XIV, exobispo de la Diócesis de Chiclayo, llegará al Perú. La noticia, que fue confirmada por el presidente Balcázar, ha generado miles de comentarios de fieles que ya esperan la llegada del máximo líder espiritual. Sin embargo, los datos indican un cambio en nuestra sociedad.
De acuerdo con el censo de 1981, el número de católicos peruanos era del 95%. En otras palabras, 9 de cada 10 ciudadanos pertenecía a la rama religiosa más grande del planeta. Ahora, según un informe del centro de estudios estadounidense Pew Research Center, ese porcentaje de creyentes ha descendido al 67%. No obstante, estos cambios no se han dado de golpe, sino que han sido la consecuencia de importantes transformaciones en las últimas décadas.
Caída libre
En los últimos 40 años, el panorama religioso en el Perú ha experimentado cambios profundos. El descenso en el número de peruanos que se identifican como católicos ha sido constante y en creciente aceleración, siendo este caso el más impactante. Desde el 2017, el porcentaje se redujo en 9% y continúa en declive.
Actualmente, dos tercios de la población se consideran católicos. Más allá de las formalidades requeridas por la Iglesia, censos y encuestas de autoidentificación representan el nivel de vinculación que siente el encuestado con la creencia, independientemente de su participación en sacramentos como el bautizo. Esta tendencia decreciente es evidencia de la transformación espiritual del país a lo largo de las últimas décadas.
«En el mundo, habría que decir que el factor religioso pierde bastante relevancia; cada vez son menos los que se preocupan o se interesan», comenta Eduardo Arens, profesor de Teología y licenciado en Bíblica. Él sostiene que la tendencia negativa va más allá del catolicismo, abarcando la religión en general.
Esto va de la mano con la creciente cifra de personas ‘sin religión’ en el país, cuya presencia es cada vez más fuerte en los censos y las encuestas actuales. De acuerdo con el Latinobarómetro, las cifras que se arrojan son aún más bajas que otras encuestas. Según su informe, entre 1995 y 2024 la población creyente disminuyó de 80% a 54%.
«Tiene que ver con el cuestionamiento justamente a la primera parte de la cristianización, que se impuso de manera absoluta. La globalización es un cuestionamiento a eso, a aquello que se impuso”, sostiene el magíster en Estudios Sociales y Políticos, Juan Carlos Vela, sobre el proceso de descreimiento.
Esto explicaría el declive en territorios de colonización o imposición religiosa como Latinoamérica y Europa, mientras que en Asia y África, donde la evangelización fue más reciente, el catolicismo continúa en crecimiento.
¿Qué ha sucedido?
El planteamiento de las razones que explican esta caída pueden ser explicados desde varios puntos de vista. Como en la mayoría de cambios sociales, las respuestas no son absolutas. Lo cierto es que la Iglesia Católica se ha visto envuelta en una serie de controversias que van desde los escándalos financieros del Vaticano hasta los casos de abuso sexual a nivel global que fueron encubiertos institucionalmente.
“La Iglesia, en muchas ocasiones, significa estructura o institución (…) Las comunidades, con los años, ya no se asocian necesariamente a cultos, rezos o tradiciones religiosas”, destaca Arens. Para el teólogo, el mundo moderno que trajo la occidentalización también nos ha llevado a un espacio donde las creencias que antes habían han sido envueltas en serios cambios. La ciencia y el conocimiento del universo han vuelto casi irreconocibles cuestiones como el “infierno”, casos que antes ni habían sido cuestionados.
Ahora, los datos no se explican para todos. El porcentaje de católicos en el país no es igual en todas las edades. Ya en una encuesta realizada por Ipsos en 2018, el 75% de los adultos era creyente; sin embargo, en el caso de los jóvenes de entre 18 a 24 años, el número caía al 69%. Por lo tanto, ¿qué razones explican estos cambios?
“Estas son cosas que algunos autores llaman la autonomía del sujeto (…) Las personas se cuestionan el rol de la familia, del matrimonio, del Estado, de la sexualidad, de la religión… la gente piensa y comienza a dudar si lo que dicen las instituciones son totalmente ciertas”, recalca Vela. Para el especialista en Estudios Sociales, ahora es común escuchar entre los jóvenes el “creo en Dios, pero no en la Iglesia”, lo que indica un replanteamiento del orden establecido.
Un nuevo horizonte
A la par con el declive de la población católica, otros grupos minoritarios han visto su crecimiento potenciado en las últimas décadas. Entre ellos, los que se manifiestan “sin religión” y los de religión protestante, específicamente evangélica.
Si bien el censo del 2017 destacó que el 5.1% de peruanos declara no poseer ninguna afiliación religiosa, datos más recientes del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) sitúan la cifra en 12%, sugiriendo una duplicación de la población. Dentro de este porcentaje se incluyen ateos, agnósticos, creyentes sin iglesia, espirituales no religiosos y laicos, según la autoidentificación del encuestado.
“Tenemos un problema con la idea de Dios”, comenta Arens, señalando además que parte de la población católica asumió la idea del ser divino, pero nunca lo pensó, lo que provocó que, con el tiempo, sus creencias se chocaran con la realidad. “Debemos de plantear preguntas serias, que sean relevantes, porque si no encaja con la vida, es irrelevante”, complementa.
Para Vela, por su lado, el ateísmo actual es mucho mayor de lo que vemos representado en las encuestas, proponiendo la siguiente hipótesis. “Estamos cada vez en un mayor mundo con ateísmo, pero ateísmo no asumido (…). Lo que hay es un espacio de mayor libertad, un mayor espacio de disfrute y de conexión con otros aspectos que estarían llenando esos espacios espirituales, porque el hombre es un ser espiritual”, explica.
Por otro lado, el cristianismo evangélico ha experimentado un crecimiento de más de 15% en las últimas tres décadas, pasando de 4.4% en 1996 hasta alcanzar el 19.7% en 2023 según el análisis del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico del Perú (CEPLAN). El crecimiento es más notable en zonas rurales y entre mujeres, como lo demuestra el censo.
Ante esta nueva realidad, queda una sociedad que se encuentra replanteando las formas en las que mira, siente y entiende el mundo. La población, como indica Vela, no ha dejado de ser espiritual, pero ciertamente ha cambiado de paradigma.
