El periodista colombiano conversó con Nexos sobre los últimos acontecimientos en la Fórmula 1.
Por Fabiana Silva
Las nuevas regulaciones de la Fórmula 1 han dado mucho de qué hablar entre los pilotos y espectadores. En ese sentido, el accidente entre Ollie Bearman y Franco Colapinto en el Gran Premio de Japón ha sido un punto de quiebre que alertó a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) respecto a los efectos que podrían tener estos cambios en la seguridad de los pilotos.
Es por eso que en Nexos conversamos con Diego Mejía, reconocido periodista colombiano del mundo deportivo automotor, para que nos comente más al respecto.
¿Cree que la FIA priorizó más el espectáculo que la seguridad al hacer estos cambios?
No, no creo necesariamente que haya sido así, pero a veces cuando hay tantos cambios en las reglas es inevitable que haya consecuencias indeseadas y que surgen cuando ya las cosas se ponen en marcha, sobre todo porque aquí hay muchos actores distintos implicados y hay una competencia de por medio. A veces las reglas no están absolutamente blindadas en ciertos aspectos pues pueden surgir temas como lo que vimos con Bearman y Colapinto en Suzuka, o lo que hemos visto en las salidas de las carreras, y se genera una situación que puede ser potencialmente peligrosa.
¿Era previsible esta situación?
Creo que el cambio ha sido tan grande en las reglas que, a nivel técnico sobre todo, era inevitable que con el desarrollo de las primeras carreras salieran a flote temas que probablemente durante el redactar estas normas, crearlas, ponerlas a prueba en algunos tests, no se hubiesen visto tan claramente. Por suerte lo que pasó en Suzuka pasó allí y no en otro tipo de circuito como hubiese podido ser, por ejemplo, en Yeda (Arabia Saudí), donde las velocidades son muy altas todo el tiempo, hay curvas ciegas permanentemente y el riesgo de que algo así ocurriera era mucho más alto en términos de las consecuencias potenciales.
Entonces no es que hayan dejado de lado la seguridad…
No creo que haya sido un tema de prioridades, es más un tema de lo diferente que es el reglamento y que era inevitable que hubiese ciertos aspectos que no fueran fácilmente previsibles, aunque en algún momento alguien los haya mencionado como potencialmente peligrosos o dañinos para el espectáculo, yo creo que igual, hasta que no se pusiera todo en escena, no se iba a ver la realidad.
¿Usted cree que tal vez la FIA subestimó un poco estas consecuencias?
No, seguro que lo tomaron en cuenta y, pues, siempre hubo mucha discusión en ciertos puntos específicos del reglamento. Se crearon mecanismos para evitar hacer que todo fuera más controlado y seguro, que hubiese avisos para los pilotos. Por ejemplo, las luces traseras tienen un lenguaje que, en teoría, les dice a los pilotos qué está pasando con el coche que va adelante. Pero no sé si se llegó a ver que podrían tener efectos tan brutales como en Suzuka. Además, hay un permanente feedback con los equipos y con los pilotos, y creo que todo ayuda para afinar un poco estas reglas, más allá de que haya fundamentalmente un tema que no se podrá cambiar este año.
Desde la temporada pasada, los pilotos mostraron que están en desacuerdo con estas regulaciones ¿Por qué cree que la FIA no tomó mucho en cuenta sus opiniones antes, sino hasta que hubo un accidente?
Creo que a los pilotos siempre los escuchan, pero ellos no son un actor que tenga un poder de voto a la hora de definir las reglas. Aunque sí que pueden influenciar a su equipo, que sí que tiene esa capacidad. Tanto ellos como los jefes de equipo en el pasado han advertido de cosas que al final han terminado ocurriendo. Creo que lo que pasa ahí es que tal vez los pilotos quieran tener un poco más de poder de decisión en la Fórmula 1, ya que la única forma que tienen para ejercer algún tipo de presión es a través de su sindicato de pilotos, la GPDA, pero esa asociación solamente puede decir cosas, no tiene la capacidad de votar.
¿Y con los equipos?
En los equipos sí, pero el problema es que ellos siempre van a votar a favor de su conveniencia. Entonces, no necesariamente eso siempre va a estar alineado con lo que opine un piloto en cierto momento. También depende de la posición competitiva de un equipo, pues es probable que los pilotos estén más a favor o más en contra de ciertos temas.
¿Cree que con lo que ya hemos visto en estas primeras carreras, con estos cambios, la FIA tomó una buena decisión?
El hecho de que ya se esté hablando del próximo cambio de reglamento de alguna forma indica que, probablemente, si es que pudieran volver a decidirlo, no tomarían ese mismo camino. Habrá que ver si este reglamento llega hasta donde está pactado o si antes hay un cambio, pero las señales iniciales y lo que también han dicho algunas de las personas que más poder ostentan dentro de la Fórmula 1, apuntan a que ya está más activa la conversación de lo que va a ser el próximo reglamento técnico de la Fórmula 1. Eso quiere decir que se han dado cuenta de que algunas de las cosas que buscaban con este reglamento no necesariamente están siendo posibles o no se han visto en la realidad reflejadas de la forma en la que ellos querían.
¿Entonces qué queda por hacer?
Todavía hay que ver cómo surgen en efecto los ajustes que se están anunciando y los que seguramente vendrán más adelante porque no creo que sean los últimos. Claro que cuando se habla de la Fórmula 1 se habla de la categoría con los coches más tecnológicos, de mayor rendimiento y, desafortunadamente, un poco esta fórmula va en detrimento de algunas de esas premisas, al menos en lo que se ha visto hasta ahora, pero es difícil que, con estas normas, a nivel técnico se llegue a cumplir plenamente todo eso y que la Fórmula 1 se mantenga como el pináculo del deporte motor.
Usted antes había mencionado que los coches ahora tienen un cierto lenguaje para advertir si algo le está pasando al auto y así prevenir accidentes, pero ¿eso no hace que tengan que estar mucho más alerta de lo que de por sí ya se les pide estar?
Siempre, este año todo el tiempo tienen que estar más alerta y eso es algo que varios pilotos han dicho desde antes de que se corriera la primera carrera, no solamente por esto, sino por otros temas, porque ya la dinámica de las carreras cambió, la energía tiene que ver mucho más con lo que pasa. Con tantos cambios en el reglamento técnico y tantas cosas nuevas, los pilotos iban a tener que adaptarse. El tema es que también desde el punto de vista del manejo y de cómo conseguir el rendimiento también han cambiado también mucho las cosas y por eso lo que dijo Esteban Ocon hizo tanto eco, cuando dijo que para muchos de ellos era como tener que olvidarse de todo lo que sabían y aprender de nuevo muchas cosas fundamentales del pilotaje competitivo.
Este año se ha visto que ha habido una baja de seguidores y asistentes a las carreras, ¿Cree que el cambio de reglamento sea la razón por la que ahora ya la gente no vea o asista tanto la Fórmula 1 como lo hacía antes?
Creo que no se puede decir radicalmente que esas cifras son así porque las cifras que está dando a conocer la Fórmula 1 son un poco distintas a lo que se ha leído de algunos países específicos. Yo creo que dependiendo de lo que se lea, dependiendo del mercado y de diferentes factores te da una impresión u otra. Creo que esto es un tema en desarrollo y probablemente los seguidores más apasionados de la Fórmula 1 sí que están sintiendo un poco este cambio de reglamento. No nos gustan ciertos aspectos y quisiéramos ver un cambio más de fondo, pero la realidad es que un cambio así no es tan fácil por diferentes motivos y habrá que esperar probablemente a un cambio de reglamento en un par de años por lo menos para tener una Fórmula 1 un poco más parecida a lo que veníamos acostumbrados a hasta el año pasado.
¿Cree que si la FIA sigue apostando por el uso de energía eléctrica se pierda la esencia de lo que fue la Fórmula 1 alguna vez?
No necesariamente, pero depende también del desarrollo de lo eléctrico, y la Fórmula 1 no es quien lo ha venido liderando. Entonces sí habrá que ver, pero creo que este reglamento va a servir para determinar un poco ese rumbo: si hay que seguir más por este camino o si hay que volver un poco más hacia atrás en términos de cuánto aporte eléctrico va a tener el motor porque hay situaciones que entran en conflicto. Creo que lo que teníamos hasta el año pasado era un punto interesante.
¿Qué tendría que pasar para que funcione?
Si las baterías tienen un desarrollo muy acelerado y se encuentra que pueden tener una mayor autonomía con un aumento de peso mucho menor proporcionalmente, o encuentran la forma de tener una batería que pesa muy poco y realmente pueda impulsar un coche a un rendimiento como el de un Fórmula 1 sin agregar tanto peso, pues igual y sí puede ser. Pero yo creo que todavía no estamos en ese punto y no necesariamente estaremos ahí dentro de los dos próximos dos o tres años. También porque la tecnología de los coches eléctricos va dictada por lo que pasa en el mercado y es un hecho que la demanda proyectada de coches eléctricos que había cuando se formuló este reglamento es muy distinta a la que tenemos hoy.
La FIA ha anunciado cambios en las regulaciones, ¿Cree que funcionen mejor en las carreras y disminuyan el porcentaje de riesgo en ellas?
Creo que son algo que busca ajustar y mejorar los síntomas, consecuencia de la repartición “50/50” de energía eléctrica y de combustión, no un cambio fundamental. Se espera que mejore la clasificación aunque vayan un poco más lento que antes, pero incidentes como el de Suzuka tal vez sea más difícil que se repitan.
