Mientras la Reserva Federal dinamiza la moneda estadounidense, la subida en el precio del metal precioso podría impactar en la economía mundial.
Por Alexandra Jave y Matias Illescas
El precio del oro superó, por primera vez en la historia, los US$5,500 por onza en las últimas semanas. Esta subida ocurre en medio de la incertidumbre global por los conflictos que implican a las principales potencias del mundo. Uno de los mayores involucrados es Estados Unidos, que, en los últimos meses, ha visto cómo su moneda se ha depreciado a niveles no registrados desde 2018. Por otro lado, las crecientes preocupaciones sobre la independencia de la Reserva Federal (Fed) de dicho país han impactado también en el mercado.
Si bien en los últimos días ha registrado una caída por debajo de los US$5,000 —la mayor desde los años 80—, su tendencia en los últimos meses se mantiene al alza. ¿Qué factores provocaron este fenómeno y cómo puede influenciar en el mundo y en nuestro país?
Geopolítica y tasas de interés
Durante el primer mes del año, el oro ha acumulado un alza de más del 20% según el portal Bloomberg. De esta manera, el metal precioso ha duplicado su valor en año y medio al superar los US$2,508 de agosto de 2024. Este movimiento en el mercado no solo se ha debido a los recortes en las tasas de interés realizados por la Fed, sino también a las tensiones geográficas y el incierto entorno global.
El incremento responde a un contexto político cada vez más volátil. El retorno del presidente republicano a la Casa Blanca ha reactivado una política exterior más confrontacional, marcada por amenazas arancelarias, la estrategia proteccionista y una relación tensa con aliados y rivales alrededor del globo terráqueo. Cabe mencionar que a esto se suman los conflictos armados aún vigentes como el enfrentamiento bélico con Irán —que aún está a la espera de la llegada a un acuerdo nuclear—, la colisión con Venezuela, entre otros.
“Hay factores políticos que venimos arrastrando desde el 2020 y 2024, que tienen que ver con esa disonancia económica y cognitiva, a propósito de los decires y haceres de Donald Trump. Tenemos arrastrando a Rusia y Ucrania, tensiones en Medio Oriente, Israel con Irán y, para cerrar con broche de oro, hemos tenido lo de Venezuela”, señala el economista Eduardo Recoba.
Debido a todo ello, varios bancos centrales alrededor del mundo han decidido aumentar las reservas de esta materia prima como parte de una estrategia para diversificar y protegerse frente a la caída del dólar. La razón es que el oro es un activo libre de riesgo crediticio, independiente de las decisiones de política monetaria de otros países y resistente a las perturbaciones financieras. Entre los más destacados se encuentran: El Salvador, Polonia, Kazajistán, Brasil, Turquía, China y el Banco Central Europeo.
“La guerra comercial arancelaria ha generado un alto nivel de nerviosismo y tensión en los mercados, lo que ha llevado a los inversionistas a buscar vehículos de inversión considerados activos refugio, es decir, instrumentos que permiten protegerse frente a este entorno de incertidumbre”, resalta Recoba.
Sin embargo, el contexto geopolítico no es el único motivo por el que la moneda estadounidense baja, y por ende el precio del oro se eleva como alternativa para proteger el valor del dinero. Dentro de esta ecuación se encuentra la Fed, sistema que reúne a los doce bancos centrales de Estados Unidos. Este se ha encargado de bajar la tasa de referencia de corto plazo, la herramienta monetaria que actúa como dinamizador de la economía. Entonces, cuando este descenso ocurre, la moneda estadounidense se golpea, por lo que los bonos y otros activos financieros pierden valor.
Ante esa incertidumbre, surge la pregunta sobre dónde proteger el dinero y cómo preservar su valor si ya no se mantiene en dólares. “Lo primero que hacen es básicamente buscar el oro, ya que es un instrumento que sirve como reserva monetaria o activo defensivo”, recalca el economista y director de Decisión Capital, Pedro Cornejo. Con este movimiento por parte de la Fed, el especialista destaca que “está ayudando a que la economía mantenga su ritmo de crecimiento”.
¿Desdolarización?
La subida del precio del oro como consecuencia de la depreciación del dólar ha generado que el metal surja como activo de reserva mundial, esto quiere decir que los países y los grandes inversores lo prefieren como método de ahorro. Antes de esta subida, los bonos del Tesoro de Estados Unidos eran considerados la opción más segura; sin embargo, en el último año los bancos centrales han registrado más este metal en sus reservas que estos bonos.
“El oro ha vuelto a la escena mundial, no solamente como activo refugio, sino que ha venido para quedarse como una especie de “patrón monetario”. (…) Nuevamente ha tomado un lugar muy representativo y significativo dentro de la lectura monetaria global”, explicó Recoba. Esta situación, por lo tanto, podría marcar un punto de quiebre en la hegemonía del dólar, según indican los especialistas.
El Consejo Mundial del Oro reveló que, en las últimas dos décadas, el dólar ha perdido un 85% de su valor relativo a este metal precioso. La situación ha generado también una tendencia global a reducir la dependencia del dólar estadounidense, conocida como desdolarización, como resultado de la incertidumbre geopolítica y económica de la actualidad.
En ese sentido, los bancos centrales y fondos federales están reasignando sus reservas hacia activos refugio como materias primas o monedas regionales. Un ejemplo es Polonia que, en los últimos días, se convirtió en el mayor comprador oficial del oro, superando incluso las reservas del Banco Central Europeo (BCE). El Banco Nacional de Polonia (NBP) adquirió el pasado 21 de enero 150 toneladas, lo que elevó sus reservas a 700 toneladas.
En el caso peruano, la subida de este metal precioso podría ser beneficiosa, ya que podría atraer inversiones. Además, esta situación se complementa con los buenos resultados económicos que el Perú ha registrado en los últimos años. La inflación, con un 1.51% según el Instituto de Estadística e Informática (INEI), es la más baja de la región y de las más bajas del mundo. El tipo de cambio también se mantiene estable y la deuda pública también se proyecta como una de las más depreciadas del continente.
Cornejo afirma que “para el Perú definitivamente es algo positivo, porque nosotros somos uno de los grandes exportadores de oro a nivel mundial. Si nosotros somos vendedores de oro, somos uno de estos países reserva que los inversionistas están buscando, y eso hace que haya más proyectos, más demanda (…) Eso hace que ingresen más dólares también a la economía peruana, y esos dólares, que haya más oferta”.
No obstante, el auge del precio de los metales podría beneficiar también a la minería ilegal, uno de los problemas más grandes que enfrenta el país en los últimos años. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), Perú concentra el 44% de las exportaciones de oro ilegal de Sudamérica. Esto equivale a US$12,000 millones en 2025, una cifra cercana a la de las exportaciones de oro legal.
“Los mineros ilegales ya les ganaron a los formales. Entonces, hay una externalidad negativa por ese lado. Los altos precios del oro han permitido que esta gente lo haya extraído de donde no debe, destruyendo todo un ecosistema. No solo medioambiental, sino humano, porque también la minería ilegal provoca encadenamientos delictivos: trata de personas, venta de licor, etcétera. Y esto sí es un punto en contra, una bandera roja para la economía de Perú”, indica Recoba.
Los mensajes sobre un posible anuncio de un nuevo presidente de la Reserva Federal esta semana y las proyecciones de la Casa Blanca, que sitúan el crecimiento de la economía estadounidense entre el 4 y el 5% —el doble de las previsiones de consenso—, aumenta la presión política para impulsar la economía mediante una bajada de tipos.
No obstante, la confianza se recuperó ligeramente cuando Trump anunció que Kevin Warsh asumiría la dirección de la Reserva Federal. Esto debido a que fuentes como Bloomberg lo señalan como menos propenso a reducir las tasas de interés, a diferencia de la Fed. Mientras tanto, los bancos centrales del mundo continúan con la compra de oro en sintonía con la tendencia de su crecimiento.
