En la ausencia de una industria consagrada, proyectos independientes surgen como alternativa a esa necesidad de crear. Protegiendo los sueños de Sol, Freddy el cuy interdimensional y ENA son algunos de los proyectos animados más destacados de los 2020.
Por Nilton Arana
En esa lucha constante por encontrar su lugar dentro de la oferta audiovisual, la animación se ha visto reivindicada como un recurso artístico que va más allá del público infantil. Desde proyectos de estudio hasta otros independientes que pueblan el panorama digital, la creciente accesibilidad a cursos y herramientas para ejercer la técnica ha provocado su auge alrededor del globo.
A propósito del 28 de octubre, Día Internacional de la Animación, repasar su recorrido en el Perú no solo da cuenta de las dificultades que supone, sino de su evolución y adaptabilidad al momento de enfrentar a grandes compañías como Disney o Dreamworks.
Existe una evidencia de que la producción peruana aún no alcanza la calidad ni la cantidad de obras animadas a comparación de patrias ya posicionadas. A nivel Latinoamérica, México destaca como uno de los grandes exponentes, cosechando éxitos como “El Chavo animado», la webserie “Huevocartoon” o la franquicia “Las Leyendas”.
Sumándose los casos de Guillermo del Toro y Jorge R. Gutiérrez, quienes dieron el salto a Hollywood, la situación en el Perú resulta bastante precaria. “No sé qué tanto se puede hablar de una industria. Son más bien proyectos aislados de alguien que sabe cómo hacer las películas, como buscar el financiamiento y, sobre eso, trabajar”, declaró Álvaro Iparraguirre, coordinador de la especialidad en Animación y Videojuegos de la Universidad de Lima.
Haciendo referencia al prolífico Eduardo Schuldt, único director con más de 5 películas animadas en su haber, Iparraguirre afirmó que en las comunidades se le suele criticar al cineasta, pero es uno de los pocos que se mantiene constante.
Habiendo trabajado junto a él durante 10 años, el docente fue consciente de la cuestionable calidad de su cine y, a su vez, de lo difícil que es realizarlo en el Perú. “No existen grandes productoras, todas son independientes a su manera. Estas trabajan por proyecto, liquidan de alguna forma su personal cuando termina y, con los que quedan, hacen publicidad hasta que surja otro”, resaltó.
Según el libro “El cine de animación en el Perú”, escrito por el historiador del arte Raúl Rivera Escobar, la relación entre la técnica y la difusión surge al mismo tiempo que los primeros intentos. Así, en 1952 aparece un cortometraje experimental de cinco minutos rodado por Rafael Seminario, quien pronto fue contratado por un productor extranjero para trabajar en una campaña que se transmitió a lo largo de América Latina.
Poco después, firmaría junto a Inca Kola Sorpresas Limeñas (1957), de gran aceptación en el circuito de exhibición cinematográfica nacional. Si no puede vivir del entretenimiento, la animación tiene otros medios para mantenerse relevante. “Yo soy un convencido de que esto no queda solamente en una pantalla de cine”, expresó Iparraguirre.
Así como hoy se habla del audiovisual, que se necesitan videos para generar contenido en redes, lo mismo sucedería con la animación. En paralelo con el libro de Rivera, casos como el de Protegiendo los sueños de Sol (2023), cortometraje realizado para la campaña de Cemento Sol de UNACEM, son un indicativo de este nexo porque se trata de un corto publicitario con más de 3.1 millones de vistas en YouTube.
Siguiendo con la virtualidad, pero lejos del negocio marketero, emerge ENA, personaje creado por el peruano Joel Guerra, quien ha conseguido una fanaticada de culto alrededor de internet. De toques surreales y tomando inspiración del universo gamer, sus apariciones han acumulado más de 40 millones de visualizaciones desde 2020 tanto en YouTube como en Newgrounds, web enfocada en dibujos y contenido animado.
Expandiéndose al medio del que tanto hace referencia, ENA: Dream BBQ salió de forma gratuita en la plataforma de videojuegos Steam, llegando a las 10 mil descargas entre marzo y octubre del 2025, demostrando así que el éxito no es sinónimo de grandes producciones.
A ello se suma Freddy el Cuy Interdimensional, webserie para adultos que sirve de homenaje a la cadena Adult Swim, combinando bajo presupuesto y humor negro en una parodia exagerada de la clase alta limeña. Creada por Renzo Cheesman, compositor peruano residido en Los Ángeles, el proyecto tuvo un boom en redes sociales como Instagram y Tik Tok, donde diversos clips se volvieron tendencia. Con 100 mil suscriptores en su cuenta principal, es un trabajo que promete seguir expandiéndose desde su origen en mayo del 2025.
“Esto lo he aprendido online. Las animaciones las hago en mi tiempo libre, son algo así como un hobby”, cuenta Cheesman, director de Anticucho Studios, en una entrevista hecha el 2 de septiembre para el canal JPjuegos, conducido por el columnista del diario Gestión Juan Pablo Robles.
“Hago la voz de casi todos los personajes, pero para otros recurro a la IA. Varios lo han criticado creyendo que tenemos un gran equipo detrás. La realidad es que no hay presupuesto para pagar a actores”, destacó el animador. Entre cambios de guion constantes y esporádicas asociaciones, la serie es gestionada gracias al apoyo de sus fans, en mayor medida a la propia pasión de Cheesman para mantenerla vigente.
Retomando las producciones a mayor escala, el Ministerio de Cultura del Perú, en compañía de la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO), presenta cada año la convocatoria de los Estímulos Económicos para el Fomento de la Actividad Cinematográfica y Audiovisual, incluyendo el concurso de proyectos animados.
Desarrollo de cortometrajes, de series y de largometrajes, son 3 las categorías enfocadas en obras que aún no entran en producción, con otras dos que constituyen dicha etapa y la de preproducción respectivamente. Con montos que varían entre los 50 mil y los 800 mil soles, según solicite el postulado, todos apuestan a la posibilidad de ver sus trabajos completados.
“Yo he sido jurado, por lo que he podido ver grandes propuestas a nivel Perú, pero lamentablemente pocas veces llegan a cristalizarse. El premio no suele ser suficiente, aunque cabe mencionar que a muchos les cuesta manejarlo. Este tiende a terminar solo en un guión, un teaser o un par de animaciones piloto”, expuso Iparraguirre.
Teniendo como prueba la lista de ganadores de DAFO, aparece la situación de Nuna: La agonía del wamani, cuyo recorrido por Cannes no fue suficiente para concluir su desarrollo. Estancada desde 2019, solo un tráiler muestra lo que pudo haber sido la película animada más ambiciosa del país.
Pero no todo está perdido para los estudios, con casos como el de Tunche Films, que ha recibido galardones en 2022 gracias a Ainbo: la guerrera de las Amazonas, y cuyo futuro proyecto Toxic ha llamado la atención en Cannes; o el de APUS Estudio, que ha realizado videoclips para artistas como Sia, Snoop Dogg y Ariana Grande.
Sea a escala personal o colaborando con equipos extranjeros, el camino de la animación peruana parece encontrar cobijo en las oportunidades del mundo digital, en la creciente demanda por generar contenido animado. En ese sentido, el apoyo de las comunidades online y de los estímulos estatales son fuerzas que trabajan para un mismo fin: el de motivar a los equipos, los que trabajan solos; de mantener vigente un arte que cada año es visto con nuevos ojos.
