Vacancias, renuncias, marchas y fallecidos. En medio del caos político, una nueva generación se enfrenta a su primer voto.
Por Ednilson Cabrera, Gonzalo Mantilla y Cynthia Carmen
Aunque la presidenta con menor aprobación de los últimos años ya dejó el sillón presidencial, la crisis política no ha terminado. A pocos meses del inicio de la campaña para las Elecciones Generales de 2026, la incertidumbre entre los votantes persiste, especialmente entre quienes alcanzarán la mayoría de edad justo a tiempo para elegir al próximo mandatario del Perú.
Los próximos comicios electorales contarán con 6 millones 893 mil jóvenes, entre 18 y 21 años, el grupo con mayor peso en el padrón electoral. De ellos, 2.5 millones votarán por primera vez, según el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec). En un país que parece haberse acostumbrado al caos, ¿podrá el primer voto de una nueva generación ser una señal de cambio?
La última década
El Perú ha tenido ocho presidentes en los últimos 10 años. Ollanta Humala fue el último mandatario elegido por voto popular que logró completar su periodo. En 2016, en medio de una crisis marcada por casos de corrupción y el indulto a Alberto Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski ganó las elecciones, pero renunció al cargo menos de dos años después. Su primer vicepresidente, Martín Vizcarra, asumió el poder, aunque también fue vacado por el Congreso en noviembre de 2020.
La inestabilidad no terminó ahí. Tras las protestas y la muerte de dos manifestantes, Manuel Merino renunció apenas cinco días después de asumir la presidencia. En consecuencia, Francisco Sagasti completó el periodo de transición hasta las siguientes elecciones.
En 2021, Pedro Castillo protagonizó un fallido intento de golpe de Estado y fue destituido. Su vicepresidenta, Dina Boluarte, tomó el mando, pero su gobierno enfrentó protestas nacionales, fallecidos y una de las aprobaciones más bajas de la historia reciente, con apenas 2%. Actualmente, el país está bajo la gestión de José Jerí, cuestionado por su cercanía con leyes que favorecen al crimen organizado y por un caso de violación sexual archivado.
Ocho presidentes, crisis tras crisis, y una generación que ha crecido viendo cómo el poder cambia de manos sin estabilidad ni rumbo claro. ¿Te imaginas cómo se siente votar por primera vez después de todo eso?
Uno de los factores que recuerda de la política pasada el analista político, Fernando Zambrano, son los debates. “¿Queremos tener un buen congreso? Si queremos ver esos debates de antaño, con argumentos, con fundamentos, con doctrina, pues elijamos a quienes tienen las capacidades de hacerlo”, indicó el experto. Esa sucesión de crisis ha marcado también a aquellas personas que ahora votarán por primera vez.
Peso del primer voto
Pronto más de 2.5 millones de jóvenes peruanos acudirán al primer voto el 12 de abril del 2026. Según RENIEC, esta cifra representa casi el 10% del padrón electoral, un porcentaje suficiente para definir las próximas elecciones. “El voto joven es ultra importante, quienes voten decidirán las próximas elecciones, quizás hasta diez elecciones hacia delante”, sostuvo Zambrano, quien advierte que la magnitud de esta nueva generación puede alterar las dinámicas tradicionales del voto urbano limeño.
Sin embargo, el peso de esa decisión no solo está en su número, sino en la conciencia política con la que se ejerza. “Nuestra generación se divide en dos: quienes se informan sobre la realidad del país y quienes ni siquiera saben porque hay paro. Es penoso”, señaló Antonella Sinisi, alumna coordinadora del Círculo de Ciencia Política de la Universidad de Lima.
La falta de información para los nuevos votantes preocupa a especialistas y a organizaciones políticas. A pocos meses del inicio de la campaña, el reto será lograr que este voto joven elija con detenimiento, ya que está marcado por la desconfianza hacia los partidos políticos. “Hay jóvenes que no saben ni les interesa y solo pagarán su multa, pero también están los que se preocupan por el país” advierte Sinisi.
El panorama político se encuentra en un bucle estancado, pero quienes lo conforman son nuestros candidatos elegidos. “El sistema es el mismo, el Congreso es el mismo, la presidencia es la misma, los ministerios siguen siendo los mismos. Cambió la gente, y la gente la elegimos nosotros”, apuntó Zambrano.
Hasta el momento, las próximas elecciones cuentan con 43 partidos políticos inscritos, dispuestos a disputarse escaños y el sillón presidencial. “Por parte de la ONPE no hay una campaña de concientización dirigida a la juventud. Este grupo etario será clave en estas elecciones, y ellos lo saben mejor que nadie” enfatizó Sinisi, quien complementó que no se observan esfuerzos reales o tangibles que representen un cambio significativo, no solo en Lima, sino en todo el Perú.
Los medios y los jóvenes: protestas y desinformación
La llamada “Generación Z”, protagonista de las últimas marchas, se hizo visible por su capacidad de organización digital y usar las redes a su favor como herramienta política. Sin embargo, esa misma conectividad hoy enfrenta un nuevo riesgo: la desinformación. “Hoy muchos jóvenes y adultos se informan solo por redes, donde la inteligencia artificial ya genera fake news sin control. Es peligrosísimo que no existan parámetros claros para distinguir que es real y que no”, sostuvo Sinisi.
Además, dejando de lado la cuna de posverdad que se genera en estas plataformas, los ojos de la juventud están más presentes allí, pues los medios tradicionales han pasado a un segundo plano para muchos de ellos. Para Zambrano, este escenario puede definir el comportamiento electoral. “El voto joven no solo está en disputa en las urnas, sino también en las pantallas. Quien logre conectar en redes, gana influencia política”, recalcó.
La generación que salió a marchar por justicia y transparencia enfrenta ahora un nuevo desafío distinto: distinguir la información real de la distorsionada. En tiempos de crisis políticas y saturación mediática, el primer voto será también una prueba de criterios frente a un entorno donde cada scroll puede moldear una opinión y, con ello, llevarlo al voto del partido.
En esa línea, Sinisi destacó la importancia de espacios como el círculo al que pertenece para fomentar la conversación en torno al ámbito político e incentivar el involucramiento juvenil en política. “Quiero pensar que sí habrá mayor participación política por parte de nuestra generación (…) Si bien nosotros no hemos vivido el terrorismo, estamos viviendo una ola de inseguridad que toca a gran parte de la población (…) Nos han tocado problemas muy latentes”, señaló la estudiante de Derecho.
Llegamos arrastrando una década de inestabilidad como un preso que carga sus pesadas cadenas. Ocho presidentes han dejado a una ciudadanía agotada y a una generación joven que ha visto el poder tambalear entre la ineficacia y la desconfianza.
Hoy, ese grupo, hiperconectado pero también desinformado, enfrenta su primer voto. El riesgo no es sólo la apatía, sino que la desinformación cambie el timón de este barco sin brújula que llamamos Perú. Tal vez el voto joven sea la oportunidad de trazar, por fin, un nuevo rumbo.
