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Y un día volvieron: Historias del retorno a clases

551 días. 1 año y 6 meses. Ese es el tiempo en el que los escolares limeños dejaron de escuchar los timbres del recreo. Pero hoy, con la mascarilla puesta y los metros de distancia, el tan ansiado regreso a las aulas ya es una realidad para algunos, y un proceso aun distante y anhelado para otros.

Por: Mauricio Berríos para el Taller de Reportajes

Macarena, una niña de cabello castaño rizado que no debe pasar los 10 años, suelta de improviso la mano de su madre y se dirige corriendo hacia el portón. Ahí la recibe con una sonrisa Juan, a quien saluda después de un año y medio. El portero desinfecta las manos de la pequeña y le toma la temperatura para inmediatamente después dejarla pasar a su ansiado reencuentro con sus amigas. La madre aparece unos segundos después y mira con alegría el goce de su hija, quien choca los puños uno a uno con sus compañeros de promoción. Son las 9 de la mañana de un día nublado en La Encantada de Villa, una urbanización en Chorrillos que tiene la suerte de contar con dos colegios dentro.

Uno de estos colegios es el de Macarena, La Casa de Cartón. Institución que desde el mes de agosto viene realizando reencuentros sociales y recreativos con alumnos de todas las promociones, acogiéndose a la modalidad ‘Aprendo en comunidad’ que el Ministerio de Educación (Minedu) estableció en Julio del presente año, un punto medio entre ‘Aprendo en casa’ (educación virtual) y ‘Aprendo en escuela’ (educación semipresencial). “Gracias a esta resolución aprobada por el Minedu, la mayoría de estudiantes han podido reencontrarse en su colegio por primera vez desde que estalló la pandemia. Esperamos que el siguiente paso sea volver a tener clases en las aulas”, cuenta con ilusión Carlos Palacios, director de La Casa de Cartón.

Balada de un encuentro fugaz

“Matías baja, toma su desayuno, sube, prende su laptop y entra a su clase solo. Yo ni me entero”, relata alegremente una mujer que conversa junto a otras siete madres paradas en la entrada de la institución. “Pero ya extrañaba su colegio”, añade con nostalgia, mientras voltea a ver a lo lejos a su hijo riendo junto a sus compañeros. Matías, Macarena y otros 23 niños que conforman la promoción, ya están en el patio de la escuela corriendo y saltando como si de los primeros días previos a la pandemia se tratara. Aunque claro, aun usando mascarillas y evitando el contacto físico. “Todos  los colegios que no están en una zona con nivel de alerta alta por Covid-19, y cumplen las medidas sanitarias, pueden abrir”, señala Killa Miranda, quien fue viceministra de Gestión Pedagógica del MINEDU hasta     el 20 de agosto. “Lo único que necesitan es recibir el visto bueno de la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL)”, añade. En La Casa de Cartón apuntan a esto, pero paso a paso.

Lo cierto es que reabrir las aulas no es un proceso espontáneo. Antes de volver a clases semipresenciales, los colegios limeños ejecutan la ya mencionada modalidad ‘Aprendo en comunidad’ para evaluar las condiciones del retorno. Esta permite que los alumnos, apartados de sus compañeros, su colegio y su vida social como la conocían por año y medio, puedan volver a su escuela mientras realizan actividades recreativas, sociales y culturales, mas no académicas. Dichas actividades también pueden realizarse en espacios comunitarios (barrios, parques, bibliotecas, centros deportivos, etc.) en caso no puedan hacer uso de  sus instalaciones. A partir de esta experiencia, las instituciones desarrollan un plan de retorno, el cual  es presentado a su UGEL respectiva para determinar si logran pasar a la etapa de ‘Aprendo en escuela’. En otras palabras, la tan anhelada semipresencialidad.

“El retorno tiene que ser seguro, gradual, flexible y voluntario. A partir de lo aprendido, vamos a consultar con los padres para que los chicos ya vuelvan a realizar actividades académicas en los próximos meses. No basta con estos reencuentros de 2 horas”, explica en su oficina el director de La Casa de Cartón, mientras por su ventana se ve a la pequeña Macarena coloreando un dibujo con crayones en el suelo del patio.

Cuando pienses en volver

A unas pocas cuadras se encuentra el otro colegio de la urbanización, el Cambridge College Lima. Esta institución logró posicionarse unos pasos más adelante que todas las escuelas de Lima Metropolitana, pues el 15 de septiembre se convirtió en el primer colegio de la ciudad en implementar las clases semipresenciales.

Esa mañana, decenas de periodistas se amontonaron en el frontis del colegio para cubrir la novedad, mientras niños llegaban en carro, caminando, en bicicleta y hasta en skate. Luego de tomarse la temperatura y desinfectarse las manos, ingresaban a reencontrarse con ese pedazo de normalidad que fue olvidado por largos meses. “Fue un reto. Tuve que dictar clase en vivo con 12  alumnos mientras me grababa en Zoom para los otros 12 que se quedaron en sus casas”, señala Ela Flores, profesora de quinto de primaria. “Pero fue una experiencia única. Los chicos estaban muy  felices y emocionados. Algo desubicados al principio, porque no entendían bien cómo se iban a desarrollar las clases, pero funcionó muy bien. Existía incluso interacción entre los que estaban en el aula y los que estaban en sus casas”, añade la docente con satisfacción.

Entre las medidas tomadas por el Cambridge College Lima destaca el mayor uso de los patios y lugares abiertos antes que las aulas. Además, en la hora de almuerzo los alumnos deben permanecer en un punto señalado del patio mientras tengan la mascarilla abajo para comer sus alimentos. El uso de uniforme no es obligatorio y las movilidades escolares no están habilitadas. Asimismo, el aforo de los baños es de una persona y el uso de los laboratorios está prohibido, debido a que se busca que los estudiantes no compartan ningún objeto que haya sido usado anteriormente por otro alumno, como los caños o las computadoras. Siguiendo esta línea, se exige que los alumnos asistan con una cartuchera bien equipada, ya que no se permitirá que se presten útiles entre sí. Además, todo el personal del colegio se realizará pruebas moleculares cada 2 semanas.

Escribir todo de nuevo

“La pérdida más grande de estos meses fue la interacción social entre alumnos y profesores. A pesar  del esfuerzo, no era lo mismo”, comenta Bruno Espinoza, expresidente de la Asociación de Colegios Particulares Amigos (ADECOPA). Sin embargo, señala que, en el caso de los colegios con más recursos, como el Cambridge o La Casa de Cartón, se realizó un acompañamiento psicológico que ayudó a los estudiantes a aceptar y adaptarse a la educación remota. “Los colegios que no les dedicaban mucho tiempo a estos aspectos han tenido que hacerlo. El problema no era solo que los chicos extrañaban su colegio o no lograban entender los temas a través de una pantalla. Había escolares que estudiaban mientras tenían familiares en UCI. No podíamos dejarlos a su suerte”, complementa el educador.

Queda claro que, a pesar de los avances y el proceso de vacunación, la situación de los centros educativos no volverá a ser como era al menos en el futuro cercano. El Ministerio de Educación aún proyecta una educación semipresencial en 2022, por lo que los problemas a los que se enfrentaron los estudiantes durante todo este proceso remoto no desaparecerán del todo. “El aspecto social quedará compensado con el retorno semipresencial, pero mientras no volvamos a educación 100% presencial, seguirán existiendo limitaciones en el aspecto educativo”, agrega Espinoza. Esto debido a que, aún con la modalidad de ‘Aprendo en escuela’, se proyecta continuar con 5 horas diarias en lugar de las 8 horas pedagógicas de clase que se solía tener, por lo que la cantidad de temas dictados en clases seguirá viéndose disminuida en 2022. “Nos preocupa que los niños no estén aprendiendo todo lo que deberían aprender”, señala Ximena Mariátegui, representante del colectivo Volvamos a Clases Perú.

El tiempo dirá 

El retorno semipresencial es un avance que se dará de forma gradual, pero no es la solución definitiva. Sin las condiciones epidemiológicas necesarias, no existirá educación totalmente presencial. Habrá que adaptarse. “Se espera que al menos el 50% de las instituciones educativas de Lima Metropolitana se acoja a la modalidad semipresencial a principios de 2022”, indica Richard Rubio, director regional de Gestión Pedagógica de Educación Básica de Lima. “Para recuperar lo perdido, se implementarán las ‘Escuelas de verano’, que tendrán como prioridad a los alumnos de sexto de primaria y quinto de secundaria”, complementa el docente.

Parece entonces que la tecnología llegó para quedarse. Los indicios señalan que la modalidad presencial y a distancia se combinará en los años que vienen. Y esto también tiene aspectos positivos. “Hay cosas que se ganaron. Por ejemplo, los padres ahora se involucran más en la educación de sus hijos. Sus cuartos son sus aulas y su casa es su colegio. Antes yo no me enteraba qué tema estaba viendo mi niño. Hoy soy la primera en saber si le fue mal en un examen y al instante estoy a su lado para apoyarlo”, comenta la madre del pequeño Matías, quien ya está a pocos minutos de acabar la actividad con sus compañeros en el reencuentro de quinto de primaria de La Casa de Cartón. “Lo más importante es nuestra salud y la de nuestros familiares. Aprender y estar sanos”, señala con lucidez la pequeña Macarena, quien luego de 2 horas de juego vuelve al lado de su madre.

“Ojalá que pronto volvamos, como los del Cambridge”, le dice Matías a su mamá, segundos después de despedirse de sus amigos y salir por el portón del colegio rumbo a una camioneta roja. La madre mira el cabello negro alborotado de su hijo, le hace una caricia y le responde “ojalá”, con una mirada  ilusionada hacia el horizonte. Mirada ilusionada que seguro es compartida por muchas madres y niños, porque tarde o temprano todo esto acabará, y los timbres volverán a sonar.

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