Luego de ser elegida como decana del Colegio de Abogados de Lima (CAL), la exfiscal de la Nación conversó sobre su nuevo cargo, sus intenciones de regresar al Ministerio Público y los problemas que enfrenta la política actual
Por Rafael Ortega Alva
El 19 de septiembre de 2025, la entonces fiscal de la Nación, Delia Espinoza fue suspendida provisionalmente de su cargo tras la decisión de la Junta Nacional de Justicia. El 3 de diciembre del mismo año, el Congreso de la República la inhabilitó por 10 años para ejercer cargos públicos. El sábado 14 de marzo de 2026, la abogada fue elegida como la nueva decana del Colegio de Abogados de Lima para el periodo 2026-2028, tras imponerse en la segunda vuelta electoral con el 60% de los votos, frente al 33,9% de Humberto Abanto. Por ello, en Nexos, conversamos con ella.
¿Por qué, tras ser destituida de su cargo como fiscal de la Nación, decide postular al CAL?
No estaba en mis planes. Unos colegas me buscaron y me plantearon la idea. Me sorprendió. Tuve que tomarme un par de semanas para decidir si asumía esa seria e importante determinación.
¿Y su cargo como fiscal?
También lo pensé. Evalué qué tan pronto podría aspirar a volver a mi cargo, porque mi periodo de ejercicio está interrumpido. Al final llegué a la conclusión de que eso no está cerca y soy consciente de ello. Entonces me dije, si es que mis colegas me llaman, démonos la oportunidad de trabajar para nuestro gremio. Son dos años que la verdad no es muy amplio.
Hay quienes piensan que ha postulado al cargo más bien por una suerte de hambre de poder…
No me conocen. El poder me tiene sin cuidado. Nunca me ha gustado figurar. No se imaginan el esfuerzo que tengo que hacer hasta ahora para vencer la timidez, por ejemplo. Me gusta ser perfil bajo y prueba de ello es que nadie me conocía hasta ser fiscal de la Nación. Lo único que he querido es que me dejen trabajar. A mí no me gustan las cámaras como a otros.
Y entonces decide postular…
Sí, a pedido de los colegas, hicimos una campaña. Yo no tengo dinero ahorita, tuvimos que hacer, como se dice comúnmente, una chanchita. Me siento honrada porque se me ha elegido y no los pienso defraudar.
Hablando de su rol como decana, usted ha señalado en otros espacios la posibilidad que tiene el CAL de presentar proyectos de ley, ¿qué es lo que tiene en mente?
Primero, fortalecer el proyecto que presentó el actual decano para que se deroguen las denominadas por la población leyes “pro crimen”. Lo que se ha venido dando es prueba del fracaso en cuanto a inseguridad ciudadana, alta corrupción y grave criminalidad organizada. Por otro lado, estoy convencida de que nuestra muy parchada Constitución del 93 no tiene ya la misma esencia…
La gran mayoría de cambios se han dado en el último periodo presidencial…
Quienes defendían la Constitución, que me pareció bien, al final la modificaron en base a intereses personales. Bicameralidad, reelección inmediata, en vez de aspectos necesarios como los requisitos para ser congresista o presidente. No es cualquier cosa, son funciones públicas.
¿Los cambios han debilitado al Ministerio Público?
Por supuesto. Comenzando con la manipulación del presupuesto. El Perú crece y con ello las demandas de la población. El servicio de la fiscalía no camina, se paralizan cosas, se restringen nuestros pedidos para más personal, logística, médico-legista, etc. Nunca se nos escuchó. Esa es una forma de mantener sometida a una autoridad autónoma como es el Ministerio Público.
¿Solo a ese organismo?
También pasa con el Poder con diferentes organismos constitucionalmente autónomos, que en la realidad y en los hechos no lo son. Por eso en la Constitución una de las cosas que se tienen que incorporar es que cada institución tenga en un artículo su porcentaje del presupuesto público, para que no esté maniatado, en todo caso, por el poder político.
¿Cree que, con la clase política que está o la que viene, puedan haber esos cambios que indica? ¿No se trata del sueño de un futuro bastante lejano?
Todo sueño se puede convertir en realidad. Todo va a depender de las elecciones que se aproximan el 12 de abril. Lastimosamente todavía tenemos un sector en la población que no llega a comprender por falta de información, ignorancia o desconocimiento. Entonces, ellos son presa fácil de ser sorprendidos. Lo que digo es que se vote por una persona preparada, sin antecedentes, que no sea prontuariada y con trayectoria. No se pierde la esperanza.
Algo que ha avanzado con celeridad es su caso, doctora. Usted fue suspendida como fiscal de la Nación, luego inhabilitada en diciembre de 2025. Tiene 15 expedientes en revisión, 7 denuncias constitucionales y un número parecido de procesos judiciales… ¿Ya asumió que no volverá a la función pública?
Yo estoy más que segura de que voy a regresar. En principio porque no estoy al borde de la jubilación y porque sí confío en que la legalidad va a volver. Ya llegará nuevamente el equilibrio de poderes, el respeto por los derechos fundamentales. Esto ha sido una vulneración a mi persona y mi vida profesional. Se ha forzado la figura, han tergiversado lo que es el procedimiento administrativo disciplinario.
Pero le han ratificado su destitución hace unos días…
Pero no han dado realmente una justificación de las razones que han tomado en cada uno de los hechos que me han atribuido. Eso lo sabe todo buen abogado. Te doy un ejemplo. Cuando se me quiso obligar a devolver el cargo de fiscal de la Nación a la señora Benavides, ella formalmente en otro proceso administrativo disciplinario estaba destituida. Eso es más que suficiente para impedir entregarle el puesto.
¿Y si, de todas formas, la devolvía?
Si lo hacía, cometía infracción a la Constitución y eso sí hubiera generado mi destitución. Me han coaccionado porque yo no podía entregarle el cargo por la sencilla razón de que yo no me he designado o elegido sola. Eso lo saben mis colegas supremos, pero a la Junta Nacional de Justicia no le importó.
Cuando todavía era fiscal, ¿ya veía venir que la iban a destituir?
Yo veía que había ese interés. Era incómoda por mi actuación como fiscal de la Nación, que he estado trabajando sin ponerme de acuerdo con nadie. Una magistrada tiene que ser absolutamente objetiva y alejada de los temas políticos, porque de lo contrario estaría traicionando el juramento que dice. Esto ha sido una persecución política.
¿Se refiere a la Junta Nacional de Justicia?
Completamente, ¿cómo se explica que el mismo Congreso los haya protegido, archivando de manera veloz las denuncias que se presentaron contra ellos? Y también el Tribunal Constitucional está protegiendo a la JNJ. Mi acción de amparo está bloqueada, la que me iba a reponer para ser fiscal de la Nación está totalmente bloqueada gracias al TCl.
En su última intervención en el Congreso señaló que si la querían castigar por hacer su trabajo lo tomaría como un galardón… A usted la han destituido e inhabilitado, ¿se considera ganadora o se trata de una forma más que interesante de asumir la derrota?
Ni uno ni otro. Simplemente soy una luchadora. Esto todavía está en desarrollo. ¿Va a ser largo? Sí. No voy a dejar de litigar y seguiré accionando en la vía correspondiente para hacer valer mis derechos. Eso obviamente por fuera, porque como decana va a ser totalmente para los intereses del gremio y con la proyección social que corresponde.
¿No será utilizado el CAL como mecanismo de venganza, como dicen algunos?
No, para nada. Muchos dicen que haré una cacería de brujas y que voy a inhabilitar o suspender a muchos abogados. Yo no lo puedo hacer en principio. Eso es decisión autónoma independiente del Consejo de Ética y eso no lo elijo yo. Por lo tanto, totalmente niego eso, porque no está dentro del estatuto tampoco.
A Harvey Colchado lo sacaron de la DIVIAC y ahora postula a diputado, ¿piensa hacer también su salto a la política?
No lo tengo proyectado. Mi plan, luego de ser decana, es seguir trabajando para volver a mi puesto, porque esa es mi carrera. Esa es mi vocación y es el cargo que me gané a pulso.
¿No la ha llamado ningún partido?
En una reunión del Acuerdo Histórico Ciudadano se me acercó una persona de un partido pequeño para que sea la candidata a la Municipalidad de Lima. Me causó gracia. Solo le llegué a indicar que los planes políticos no están en mi mente y que, incluso de querer, no podría porque estoy inhabilitada. Esa fue la única ocasión.
Lo decía porque la he escuchado hablar en otros espacios sobre las deficiencias en los colegios, los bajos sueldos, el rol de los congresistas, la democracia, etc. Dice no ser política, pero los temas que toca, quitando ideologías, son bastante políticos…
Todos hacemos política, hasta los magistrados. Cuando era fiscal, miramos casos a nivel nacional de servicios públicos mal atendidos, corrupción, bajos presupuestos… Eso también es política, necesariamente. Está muy vinculado a la administración de justicia.
Usted dice ser una persona de fe, pero, ¿no le parece que ya es demasiada?
No. La fe es una, no es poca ni mucha. Hay que pensar en trabajar honestamente y hacerle el bien a los demás. Dejar algo en la vida. Eso es lo que más satisfacción nos da.